Más controles en el celular: el Banco Central mete lupa sobre las transferencias y las billeteras digitales
Desde septiembre, bancos y fintech reciben datos para detectar cuentas vinculadas a apuestas clandestinas y otros fraudes electrónicos. Los cambios se aplican de manera escalonada y los usuarios no tienen que hacer ningún trámite.
En la esquina de cualquier barrio, basta mirar una mesa de café para ver lo que ya es costumbre: gente que paga el pan, parte del alquiler o la cuota del club con el celular. Lo que casi nadie ve es que, detrás de cada transferencia, hay un ojo electrónico cada vez más entrenado. El Banco Central empezó a pasarles información a los bancos, a las fintech y a las billeteras virtuales para que armen un perfil de riesgo de cada cuenta y detecten movimientos sospechosos, sobre todo los que terminan en circuitos de apuestas clandestinas.
Una capa nueva sobre los controles que ya existían
La herramienta no viene a reemplazar los modelos antifraude que cada plataforma ya tiene instalados. Funciona como una capa adicional: cruza lo que pasa adentro de una billetera con datos externos que antes no estaban disponibles. De esa manera, una cuenta puede parecer tranquila vista de cerca y, cuando se la mira con más información, empezar a mostrar patrones que levantan las alarmas.
"Antes mirábamos lo que el cliente hacía dentro de nuestra app, y con eso nos alcanzaba. Ahora, con estos perfiles, vemos cosas que se nos escapaban", resume Daniela, encargada de cumplimiento en una fintech del microcentro porteño, mientras ordena unos papeles sobre el mostrador. En la misma línea, desde el Banco Central aclararon que los datos se distribuyen sin costo entre los administradores de transferencias inmediatas.
Cómo se usa la información en la práctica
- Cuando se incorpora un cliente nuevo, para decidir si se lo admite o se le piden más datos.
- En el monitoreo cotidiano de cada cuenta, para detectar movimientos fuera de patrón.
- En las revisiones periódicas que ya exigen las normas de conocimiento del cliente, conocidas como KYC.
El foco está puesto en las cuentas que terminan canalizando plata hacia apuestas clandestinas, aunque el esquema también alcanza a otras formas de fraude electrónico que crecieron fuerte en los últimos años. Para dimensionar el volumen en juego alcanza con un número: solo en julio se hicieron 777 millones de transferencias inmediatas por 99,5 billones de pesos, un 22,2% más que en el mismo mes del año anterior, y tres de cada cuatro operaciones se concretaron con una Clave Virtual Uniforme, lo que muestra el peso enorme que tienen las fintech en el sistema.
Qué cambia para los bancos y para las billeteras
La normativa, publicada en el Boletín Oficial el 1° de septiembre, les exige a las entidades financieras incorporar el fraude —tanto el interno como el externo— a la gestión de riesgo operacional. En la práctica, eso significa definir políticas antifraude, fijar niveles de tolerancia y designar a un responsable específico del tema. Los bancos, además, tendrán que reportar al directorio cómo viene la gestión del fraude al menos una vez por trimestre.
Para las billeteras y demás proveedores de cuentas de pago, el calendario es más largo y gradual. Entre septiembre y diciembre de este año deben definir las estructuras y las políticas; durante todo 2027 avanzarán con la documentación y los procesos internos, con plazo final en septiembre de 2027. Nosotros, los santiagueños que cobramos la jubilación o el plan por la app, no tenemos que hacer ningún trámite: la adaptación corre por cuenta de las empresas. Lo que sí podemos esperar, si todo sale como promete el Central, es que el próximo intento de estafa llegue con una barrera un poco más firme del otro lado.
