Lisboa, ahora más cerca: la nueva ruta vía Río de Janeiro que cambia los planes de los argentinos
La aerolínea brasileña Gol comenzó a volar desde Buenos Aires con escala en la ciudad brasileña hasta la capital portuguesa, en un itinerario que oscila entre las 14 y las 16 horas. Entradas, qué hacer y cuánto cuestan los pasajes.
A 10.100 kilómetros de Buenos Aires, Lisboa dejó de ser un destino lejano para los que buscan cruzar el Atlántico sin pasar por los grandes hubs europeos. La compañía aérea brasileña Gol habilitó una conexión desde Río de Janeiro que reduce el trayecto y lo hace más accesible en términos de —perdón, de precio— para el bolsillo argentino, con boletos de ida y vuelta que arrancan en $1.600.000 y pueden escalar hasta $2.300.000, según la fecha y la categoría de cabina elegida.
La ruta empezó a operar el 16 de septiembre y el viaje total, contando la espera en la conexión carioca, demanda entre 14 y 16 horas. Es un número considerable, pero tolerable para quien tiene a la capital portuguesa como destino soñado, sobre todo si se compara con las opciones que solían pasar por San Pablo o por aeropuertos del Velho Continente.
Dónde empezar a caminar
Mi recomendación personal, y la que repiten quienes conocen la ciudad, es no apurar los primeros días. Lisboa se descubre con las piernas. La zona de Alfama, con sus callejones medievales que suben y bajan entre paredes antiguas, es el arranque lógico. Después viene Mouraria, un barrio con trama histórica propia, donde el fado todavía se escucha en locales pequeños y se cruza gente de todos los orígenes. Más abajo, Baixa concentra el movimiento comercial, las tiendas tradicionales y los cafés donde el tiempo pasa distinto.
- Mirador de Santa Luzia, para entender la ciudad desde arriba y ver el río Tajo.
- Zona de Marvila, la más cercana al público joven, con galerías, bares y propuestas culturales nuevas.
- Centro de Arte Moderna de Gulbenkian, uno de los espacios de arte más importantes del país.
- Museu de Arte Contemporáneo Armando Martins, alternativa para quien busca la escena lusa actual.
Precios y horarios: lo que hay que tener en la cabeza
Para visitar el Museo de Arte Contemporáneo Armando Martins y el Centro de Arte Moderna Gulbenkian, las entradas rondan los 5 a 10 euros por persona, y ambos suelen abrir entre las 10 y las 18, con cierre parcial los lunes. Subir al mirador de Santa Luzia es gratis, aunque el café que está al lado tiene una vista que justifica la pausa.
Sobre los vuelos, conviene chequear la web oficial de Gol o las agencias locales: los precios se mueven mucho al mes por temporada. Me dijo una azafata con la que coincidí en Ezeiza que «los vuelos de martes y jueves suelen ser los más baratos», aunque la afirmación nunca la pude confirmar del todo. Sirve como pista, pero no como garantía.
Fado, Fátima y un pastel de nata caliente
António Valle, referente de la Associação Turismo de Lisboa, fue claro cuando le preguntaron qué sumar a cualquier plan: «Incorporar una terraza o un paseo fuera del itinerario previsto, sin concentrar toda la visita en una sucesión de atracciones». Traducido: dejarse llevar, comer un pastel de nata bien caliente en una pastelería de barrio y, si el cuerpo pide más, internarse hacia el Santuario de Fátima, que está a poco más de una hora de la capital y es una de las salidas clásicas.
Para los surfers, hay playas a menos de 40 minutos que tientan con buenas condiciones la mayor parte del año. Para los que buscan sierra, la región de Sintra queda a media hora y regala castillos y jardines que parecen salidos de un cuento. Y para los que viajan en junio, las fiestas de San Antonio visten la Avenida da Liberdade con desfiles, música y un pueblo entero en la calle.
Cierro con la recomendación de temporada: si pueden elegir, vayan en mayo o en septiembre. El clima está templado, los precios de los pasajes bajan respecto de julio y agosto, y la ciudad tiene una luz que en esos meses saca fotos memorables. Lisboa se disfruta mejor cuando no hay que pelearse con multitudes de turistas, y septiembre, además, es la fecha del estreno de la nueva ruta: buen momento para estrenar viaje.
