Lester Quiñones se calza la camiseta del Heat y va por su revancha en la NBA
Después de pegar el grito campeón en la Copa Intercontinental con G-League United, el base dominicano de 25 años firmó un Exhibit 10 con Miami y se suma a su cuarto equipo en la mejor liga del mundo.
Se prendió fuego la tribuna y Lester Quiñones se prueba otra vez el traje de NBA. El Ferroviario, como le dicen los que lo siguen desde que la rompía en el Caribe, firmó un contrato Exhibit 10 con Miami Heat y se calza la camiseta aurinegra pensando en grande. Tiene 25 años, un motor que no para y un curriculum reciente que hace ruido: viene de ser campeón de la Copa Intercontinental con G-League United y de integrar el quinteto ideal del torneo.
Lo de Ferroviario no es capricho: el pibe corrió estaciones desde 2022. Golden State fue su primera parada, la más larga, con 41 partidos en los que mostró chapa. Después pasó por Philadelphia, donde apenas tuvo cuatro apariciones, y siguió con New Orleans, donde sumó nueve. Totalizan 54 juegos en la liga antes de esta nueva oportunidad, que llega con un detalle que no es menor: Sioux Falls Skyforce, la franquicia afiliada al Heat, ya se había quedado con sus derechos en la G-League días antes de la firma.
Los números que lo empujaron a Miami
- En Osceola Magic promedió 23,3 puntos, 5,2 rebotes y 3 asistencias por partido en la pasada temporada de la G-League.
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- Fue elegido para el primer quinteto ideal de la competencia, reconocimiento individual que se repitió en el plano internacional.
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- En la Copa Intercontinental cerró con 16,3 puntos, 2,3 rebotes y 1 asistencia, números de caudillo y de jugador determinante.
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- Levantó el título con G-League United en el certamen organizado por FIBA, la cereza del postre antes de pegar el salto.
Yo lo veo y me entusiasmo, lo admito. Hay algo de esos bases que juegan con el alma en la mano que a uno lo contagia. Ferroviario no llegó a la NBA de la mano de un pick alto ni con un contrato garantizado: se ganó cada centímetro de cancha a fuerza de triples, defensas con los dientes apretados y viajes en colectivo entre la liga grande y la G-League. Esa mochila, lejos de pesarle, parece hacerlo más peligroso.
El Exhibit 10 es, en criollo, un pase con asterisco: te abren la puerta, te invitan a la pretemporada y después se discute el resto. Para el Aurinegro de Miami es una apuesta de bajo costo y enorme upside; para Quiñones, la chance de volver a mostrarse en una organización que necesita backcourt con gol y con hambre. Se encontrará con un Heat que pide carácter y que suele exprimir a los chicos con madera de soldados.
Mientras el calendario avanza y la pretemporada asoma, una cosa queda clara: Lester Quiñones no se regaló este boleto. Lo construyó a base de goles en Orlando, de muñeca caliente en la Intercontinental y de paciencia infinita cuando la NBA le daba la espalda. Si el Ferroviario vuelve a hacer de las suyas, que nadie se sorprenda. Yo, por las dudas, ya tengo guardado el lugar en la tribuna.
Mi pronóstico: lo veo quedándose en Miami y peleando un lugar en el roster principal. Después de esta nota, capaz termino esquivando la maestra que me corrija el vaticinio. Pasa. Como en la cancha, acá también uno se equivoca y sigue.
