La palabra que nadie esperaba: por qué el anime más emblemático de los 2000 terminó llamándose Bleach
Tite Kubo descartó Black, descartó White y se quedó con una palabra que en inglés quiere decir lejía. La decisión, lejos de ser caprichosa, esconde una lógica visual, espiritual y hasta musical que el mangaka nunca terminó de develar del todo.
Arrancamos con una cita que siempre viene bien cuando uno se mete en estos temas: yo soy un soñador, pero no soy el único, decía John Lennon, y la verdad es que esa frase me parece la mejor puerta de entrada para hablar de Bleach, esa serie que muchos descubrieron en la adolescencia y que todavía sigue dando vueltas en la cabeza de varios. Lejos de lo que uno podría imaginar a primera vista, el título no tiene nada que ver con el protagonista, ni con los Shinigami, ni con los Hollows, ni con ninguna de las criaturas que pueblan el universo que Tite Kubo construyó durante más de una década. La elección fue, en realidad, un ejercicio de pensamiento lateral que el propio autor terminó de explicar recién en 2008, en una entrevista con la revista Anime Insider.
Para entender el camino que llevó a Kubo hasta la palabra Bleach hay que retroceder hasta los descartes. El primer nombre que barajó fue Black, una opción que tenía una lógica evidente: los Shinigami visten uniformes negros, ese negro profundo que se volvió una marca registrada de la serie y que el propio Kubo pintaba con obsesión casi artesanal. Sin embargo, según se desprende de sus declaraciones públicas, el autor lo consideró demasiado simple, demasiado directo, casi sin misterio. Entonces apareció la segunda opción, White, que también tenía lo suyo: los capitanes del Gotei 13 llevan chaquetas blancas, los Arrancar usan uniformes blancos, los Quincy también. El blanco estaba en todos lados. Pero Kubo lo descartó por una razón similar: no le terminaba de cerrar como título.
Through the Fire and Flames
“Si ponés lejía, la gente lo puede asociar con el color blanco. Así es como llegamos a Bleach.”Tite Kubo, entrevista con Anime Insider, 2008
La tercera fue la vencida. Kubo aterrizó en Bleach, que en inglés significa lejía, esa sustancia que uno usa para limpiar, para desinfectar, para sacar manchas. La conexión que el autor estableció fue doble: por un lado, el blanco que aparece cuando la lejía cumple su función; por el otro, la idea misma de purificación, que es exactamente lo que hacen los Shinigami con las almas que se corrompen. Limpiar lo que está sucio, devolver al difunto a un estado que le permita seguir su camino. Esa es, en definitiva, la tarea de Ichigo Kurosaki y compañía, y la palabra Bleach la sintetiza sin mencionarla.
Ahora bien, y acá es donde la cosa se pone todavía más interesante, hay otras capas que el propio Kubo nunca confirmó de manera tajante pero que los fans fueron desovillando con el correr de los años. La primera es visual: el pelo de Ichigo es naranja intenso, un naranja que parece haber sido decolorado, como si alguien le hubiera tirado lejía encima y el negro original se hubiera vuelto ese color chillón que se ve desde lejos. La segunda es estética: Kubo construyó toda la serie sobre un contraste brutal entre blanco y negro, con el negro dominando casi cada cuadro y el blanco apareciendo en los momentos clave, en los uniformes, en las zanpakutós, en las luces que cortan la oscuridad. La tercera, la más jugosa, es musical: Bleach es el nombre del álbum debut de Nirvana, editado en 1989, en el que Kurt Cobain y compañía usaban la palabra lejía en el contexto de una campaña contra el SIDA. Kubo es un fanático confeso del rock anglosajón, ha mencionado a Radiohead y Bad Religion entre sus influencias, y la coincidencia parece demasiado perfecta como para ser casualidad. Aunque, ojo, él nunca lo confirmó.
- Black fue la primera opción que Kubo consideró, inspirada en los uniformes negros de los Shinigami, pero la descartó por simple.
- White fue la segunda, apuntalada por las chaquetas blancas de los capitanes y los uniformes de Arrancar y Quincy, pero tampoco lo convenció.
- Bleach ganó la pulseada por su vínculo con la purificación: la lejía limpia, y los Shinigami limpian almas.
- El pelo naranja de Ichigo y el contraste blanco-negro de la serie funcionan como lecturas visuales del título.
- El álbum debut de Nirvana, editado en 1989, lleva el mismo nombre, aunque Kubo nunca confirmó el guiño.
Smells Like Teen Spirit
Lo que queda, a esta altura del partido, es una palabra que funciona en capas, como una cebolla que uno va pelando. Está la capa del color, que lleva al blanco y al negro. Está la capa espiritual, que lleva a la purificación. Está la capa visual, que lleva al pelo de Ichigo y a la paleta de la serie. Y está la capa musical, que lleva a Seattle, a Cobain, a una generación que creció escuchando grunge y que mucho después se encontró con un manga japonés que llevaba el mismo nombre. Bleach, traducido al español, significa lejía. Pero como título, significa todo eso y un poco más, que es exactamente lo que Kubo estaba buscando cuando dejó en el camino a Black y a White.
Para quienes quieran volver a ver la serie o sumarse por primera vez, Bleach está disponible en distintas plataformas de streaming en la Argentina, y el manga completo, los 74 tomos editados por Ivrea y por Panini en distintas etapas, se consigue en librerías especializadas del centro porteño y en tiendas online. La saga del Thousand-Year Blood War, que adapta el arco final del manga, se puede ver con subtítulos en español en Crunchyroll. Dónde y cuándo se puede ir: en casa, frente a la pantalla, con el control en una mano y el mate en la otra.
