La noche que Michaela Coel eligió recordar en pantalla y no regalarle a nadie
A cuatro años de su estreno, la miniserie "Podría destruirte" sigue interpelando por su honestidad y por la decisión de su creadora, guionista, codirectora y protagonista de conservar cada derecho de una historia que arrancó en su propia biografía.
Les confieso que me acerqué a esta serie como se entra a un patio amigo cuando hace calor en Santiago del Estero: con la certeza de que adentro va a haber algo sincero y la sospecha de que la conversación va a dejar marca. Y así fue. "Podría destruirte" es, antes que cualquier definición de catálogo, la decisión de una mujer de poner el cuerpo entero, la cabeza y la lapicera al servicio de un relato que le pertenece hasta en los huesos.
La protagonista se llama Arabella, como yo la bautizo en mi cabeza desde aquel capítulo uno: una escritora inglesa que acaba de publicar su primer libro con muy buena recepción y atraviesa la incómoda transición hacia el segundo. Sale una noche con amigas, bebe de más, y a la mañana siguiente amanece con un hueco en la memoria que funciona como una baldosa floja en el living de la casa. Esa baldiza es la grieta por donde se cuela el tema central de la serie, que no es otro que una violación y el trabajo, paciente y dolorosísimo, de reconstruir lo que el cuerpo y la mente intentaron borrar.
Lo que el agua no se llevó (o: cuando recordar es un acto de resistencia)
A mí lo que más me golpea es que Arabella no empieza la serie siendo una víctima declarada: arranca siendo una pibe de treinta y pico que se siente ganadora, que firma contratos, que se ríe con sus amigas en un bar de Londres. Esa cotidianeidad es la que se rompe con el flashback, con la cámara que vuelve sobre sus pasos en una discoteca, con el detalle obsesivo de una puerta, de un vaso, de una mano amiga que no la cuidó. La serie se toma los doce episodios para mostrar que el trauma no es un evento sino un trabajo de albañilería emocional, y que cada día es volver a poner un ladrillo.
“Escribir fue una manera de obligarme a recordar lo que mi cuerpo y mi mente habían decidido borrar.”Michaela Coel, sobre el origen autobiográfico de la serie
Ese párrafo, que la propia Michaela Coel repitió en entrevistas y que condensa el motor de toda la obra, nos lleva al detalle que a mí, como periodista, más me interesa: la pelea por los derechos. Cuando Netflix le ofreció producirla, la plataforma pretendía quedarse con la propiedad total de la serie. Coel dijo que no. Y acá aparece algo que trasciende lo comercial: estamos hablando de una historia basada en una agresión sexual que ella misma sufrió, y la autora entendió, con una lucidez que a mí me parece enorme, que entregar la obra era entregar también el derecho a contar su propio dolor. Rechazó el acuerdo, buscó otro camino y la serie terminó rodándose con HBO y BBC, estrenándose en junio del 2020.
Doce capítulos, una misma autora (y el Emmy que se fue por otra ventanilla)
- Creación de la historia: Michaela Coel, en su única firma como autora principal.
- Guion: escrito íntegramente por ella, capítulo por capítulo.
- Dirección: codirigida con Sam Miller, en un tándam creativo muy parejo.
- Protagonismo: ella misma como Arabella, en una actuación que la llevó al límite físico y emocional.
- Producción: HBO y BBC, tras la fallida negociación con Netflix.
- Formato: miniserie de 12 episodios, estrenada en junio de 2020.
- Reconocimiento: amplio elogio crítico, audiencias televisivas iniciales más acotadas y crecimiento sostenido vía streaming.
Repasando esa lista uno entiende que "Podría destruirte" es, técnicamente, una rareza: una obra donde la misma persona escribe, dirige, produce y actúa el papel central, y encima lo hace sobre un tema que en cualquier otra mesa de reunión se habría intentado suavizar. Esa coherencia entre lo que se cuenta y cómo se cuenta es, a mi entender, lo que vuelve a la serie un documento artístico y humano de los que uno no quiere perderse. La crítica internacional la aplaudió con fuerza, la nominó al Emmy a mejor miniserie y, aunque ese premio terminó en manos de "Gambito de dama", el recorrido posterior por plataformas le fue dando el público que merecía.
Si nunca la vieron y andan con ganas de empezar, les dejo la guía práctica para no perderse en el intento: la miniserie está disponible en streaming, habitualmente en el catálogo de HBO Max (hoy Max) según el país, y son doce episodios de alrededor de media hora cada uno, ideal para maratonear un fin de semana largo o para dosificar capítulo por capítulo como se dosifica un buen libro. Eso sí: vayan cuando tengan la cabeza libre, porque es de esas series que pide silencio, mate o café de por medio, y la compañía de alguien con quien se pueda hablar después del capítulo final. Yo la vi sola y la terminé llorando frente al patio, y no me da vergüenza confesarlo.
