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La MatePad Pro Max: la tablet más ambiciosa de Huawei llega con pantalla OLED 3K, seis altavoces y una apuesta fuerte por los creadores

Con apenas 4,7 milímetros de grosor, un panel PaperMatte que promete borrar los reflejos y 60 fotogramas estables en juegos exigentes, el nuevo dispositivo se planta en el segmento premium con argumentos para competir de igual a igual. Un recorrido, a fondo, por lo que ofrece y lo que todavía queda en duda.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Lo dijo alguna vez Peteco Carabajal, en esa tonada santiagueña que se mete en la garganta antes de llegar al oído: «Uno vuelve siempre a los lugares donde fue feliz». Y eso, vaya si aplica a la tecnología: uno vuelve a la pantalla que lo deslumbró, al equipo que le resolvió la jornada, al aparato que se volvió una extensión del trabajo y del ocio. En esa lógica de la fidelidad probada, Huawei acaba de plantar bandera con la MatePad Pro Max, su tablet más grande hasta la fecha, un aparato que llega dispuesto a pelear en la mesa grande del segmento premium. Y lo hace con argumentos serios: 4,7 milímetros de grosor, un panel OLED flexible de 13,2 pulgadas con resolución 3K, un chip de ocho núcleos con 12 GB de RAM y seis altavoces repartidos con criterio. La pregunta que sobrevuela la presentación es si alcanza para correr a la competencia; la respuesta, como se verá, tiene más matices de los que parece.

La Salamanca del patio (o del salón): diseño y pantalla

Antes de hablar del rendimiento, conviene detenerse en el objeto mismo. La MatePad Pro Max mide 289 × 196 mm, pesa 509 gramos y tiene apenas 4,7 mm de grosor, dimensiones que la ponen en conversación directa con las laptops ultrafinas. El panel es el corazón del asunto: una pantalla flexible OLED de 13,2 pulgadas con resolución de 3.000 × 2.000 píxeles, lo que la empresa enmarca en la categoría 3K. El brillo máximo alcanza 1.600 nits y la relación de contraste es de 2.000.000:1, valores que en la práctica se traducen en negros profundos sin retroiluminación, un detalle que cambia por completo la experiencia tanto en juegos con escenas oscuras como a la hora de consumir contenido HDR en series y películas.

Pero lo más interesante, a mi criterio, es el tratamiento que Huawei bautizó PaperMatte. Se trata de un grabado a nanoescala sobre el cristal que dispersa la luz directa y termina con los reflejos, una de las grandes deudas históricas de las tablets cuando se usan al aire libre o bajo lámparas fuertes. La superficie resultante tiene un tacto suave, reduce la fatiga visual en sesiones largas y mejora la interacción con el M-Pencil Pro, el lápiz óptico de la marca. A diferencia de los cristales lisos, la microtextura ofrece la fricción justa para que el trazo se acerque a la sensación del papel, con una latencia que, según la ficha técnica, resulta prácticamente imperceptible.

A puro Waldorf: el rendimiento bajo la lupa

En el corazón del equipo late un HiSilicon Kirin de ocho núcleos acompañado por 12 GB de RAM. En Geekbench 7, la tablet registró 2.521 puntos en mononúcleo y 5.025 en multinúcleo. En la prueba gráfica arrojada 2.565 puntos, un número que la deja bien parada para el gaming móvil estándar aunque, claro, por debajo de los procesadores pensados exclusivamente para alto rendimiento gráfico. Lo concreto, lo que le importa al usuario de a pie, es cómo se banca en el uso real.

Noche de ronda: audio, batería y conectividad

El sistema de sonido es otra de las cartas fuertes: seis altavoces distribuidos que, según la marca, ofrecen volumen considerable y ausencia de distorsión en frecuencias altas. La batería es de 10.400 mAh con carga rápida de hasta 66 W, una combinación que apunta a jornadas largas sin andar buscando el enchufe. En fotografía, la MatePad Pro Max incorpora una cámara principal de 50 MP con grabación de video en 4K y una frontal de 12 MP pensada para videollamadas. La conectividad suma un puerto USB 3.1 para transferencia de datos y conexión de periféricos, un detalle que muchos olvidan y que, a la hora de pasar archivos pesados o sumar un monitor externo, termina siendo decisivo.

¿Alcanza para destronar a la competencia?

Vuelvo a la pregunta inicial, porque me parece la más honesta: ¿la pantalla antirreflejos y los 60 fps estables alcanzan para que esta tablet desplace a la competencia? La respuesta corta es que la combinación es potente, pero no mágica. El panel OLED 3K con tratamiento antirreflejos es, en serio, uno de los mejores del segmento, y el rendimiento en juegos exigentes habla de un equipo bien calibrado. Lo que queda por ver, y eso ya excede al material, es cómo se posiciona en precio frente a iPads y Galaxy Tabs de gama alta, y cómo responde el ecosistema de aplicaciones en el día a día. Lo concreto: si buscás una tablet grande, con sonido contundente, lápiz de buena respuesta y gaming estable, esta MatePad Pro Max tiene argumentos de sobra para estar en la conversación. La definición, como siempre, la tendrá el usuario cuando la tenga en las manos. Y ahí, otra vez, vuelve Peteco Carabajal: uno vuelve siempre a los lugares donde fue feliz.

PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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