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Sábado, 3 de octubre de 2026
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La esquina donde Mafalda sigue hablando: una vuelta por San Telmo entre fotos, mates y frases que nunca dijo

La estatua de Chile y Defensa volvió a transformarse en punto de encuentro para turistas y vecinos. La recorrida puede incluir la feria dominical y los comercios del barrio, pero también exige ojo crítico: no todo lo que lleva su cara salió de la pluma de Quino.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · · hace 2 h
La esquina donde Mafalda sigue hablando: una vuelta por San Telmo entre fotos, mates y frases que nunca dijo

A esa hora de la mañana, la casa de los Ledesma ya estaba en silencio y yo cruzaba la plaza hacia el colectivo con la cámara colgando del cuello. Bajé en la esquina de Chile y Defensa, esa misma que durante años fue apenas una dirección del centro porteño y que, desde hace bastante, se convirtió en una especie de altar callejero. Allí, sentada en un banquito con las piernas cruzadas y ese gesto entre resignado y filoso que todos le conocemos, sigue Mafalda, la nena que Joaquín Salvador Lavado, Quino, dibujó por primera vez en mil novecientos sesenta y cuatro y que nunca terminó de irse del todo.

La visité un domingo, en pleno San Telmo, y lo primero que encontré fue lo de siempre: una fila corta pero constante de gente esperando la foto. Una vecina del barrio, a la que voy a llamar Marta porque así se presentó mientras acomodaba a su nieto para la toma, me dijo con una sonrisa cómplice que viene cada vez que puede. Nosotros los santiagueños, me explicó con ese tono de quien ya adoptó la esquina como propia, entendemos que hay lugares a los que uno vuelve no por lo que ofrecen, sino por lo que hacen sentir. Y Mafalda, en esa vereda, hace sentir.

Un recorrido que empieza en una estatua y termina en la feria

La escultura forma parte del Paseo de la Historieta, ese circuito porteño que rinde homenaje a personajes de la historieta nacional instalados en distintas esquinas del centro. Pero la particularidad de esta parada es que el domingo la espera se completa, sin solución de continuidad, con la feria de San Telmo que se despliega sobre Defensa. En los puestos, la imagen de Mafalda aparece en cerámicas, mates, cuadernos, imanes, pines y muñecas tejidas a mano que, según los artesanos, son de lo más buscado por los visitantes.

Caminar esa cuadra es, de algún modo, meterse en la trastienda de un fenómeno que lleva décadas. El personaje, que en sus tiras originales solo vivía en una habitación de dos por dos, hoy se estira en infinitos objetos que van de lo delicado a lo kitsch. Algunos son piezas únicas, otros son producción masiva, y el abanico de precios y calidad es tan amplio como el de visitantes que se detienen a mirarlos.

  • La escultura de Chile y Defensa funciona como punto de encuentro y de foto obligatoria.
  • La feria dominical sobre Defensa ofrece cerámicas, mates, cuadernos y muñecas con la imagen del personaje.
  • Varios comercios cercanos instalaron otras estatuas que completan el recorrido.
  • El humorista gráfico Tute destaca la complejidad de los personajes y la mirada sobre el mundo de las tiras.
  • Conviene revisar las inscripciones: hay frases que se le adjudican a Mafalda y que Quino nunca escribió.

El propio Tute, heredero y admirador de aquella tradición, suele repetir que uno de los grandes hallazgos de Quino fue construir un elenco con personalidades tan marcadas como Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito, Guille y Libertad. Cada uno, dice, representa un modo distinto de mirar el mundo, y esa diversidad es la que sostiene la vigencia de las tiras medio siglo después. Verlos a todos juntos, en una misma esquina porteña convertida en punto de peregrinación, permite entender de manera muy concreta de qué está hablando.

Paciencia para la foto y ojo crítico para los recuerdos

Antes de ir, conviene tener una cosa presente: la fila para fotografiarse con Mafalda es parte del paisaje. No hay un tiempo de espera informado ni un horario ideal que la vacíe, así que la paciencia es una aliada. A cambio, la postal vale el esfuerzo: la luz de la mañana sobre la escultura, con el movimiento de Defensa de fondo, es de esas imágenes que se llevan a casa y se miran varias veces.

Y un consejo que me parece importante, porque me lo cruzé más de una vez entre los puestos: no todo lo que lleva la cara de Mafalda salió de la pluma de Quino. Circulan citas que se le atribuyen al personaje y que en realidad no aparecen en ninguna tira. Reconocerla en un objeto no garantiza que la frase sea legítima, así que vale la pena mirar con cuidado antes de comprar. Esa precaución, que aplica para cualquier compra turística, es especialmente válida en un personaje tan citado y tan querido como este.

“Lo que hace singular a Mafalda es la complejidad de su elenco y cómo las tiras incorporan los asuntos del mundo, desde la política hasta la familia, sin perder humor.”Tute, humorista gráfico

Salí de San Telmo ya entrada la tarde, con la cámara llena y la cabeza todavía repasando frases. Me quedé pensando en lo que me había dicho Marta antes de despedirse: que ella siempre vuelve a la esquina porque espera que Mafalda siga estando ahí, firme, dibujada en metal, recibiendo a quien pase. Mientras el barrio la cuide y los visitantes la respeten como lo que es, una obra colectiva de un autor y de una ciudad, esa expectativa tiene bastantes chances de cumplirse.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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