La compra más insólita de Nintendo: dos películas para adultos que nunca debieron existir y que la empresa guardó bajo siete llaves
A comienzos de los noventa, en paralelo al estreno de la fallida Super Mario Bros., un director de cine para adultos vio una oportunidad y filmó una parodia pornográfica del fontanero más famoso del mundo. Lo que pasó después es un capítulo de colección en la historia de la propiedad intelectual: Nintendo compró las cintas solo para que nadie pudiera verlas.
Vine a acordarme de esta historia como quien se topa con una gacetilla perdida en el fondo de un cajón, y la verdad es que merece la pena desempolvarla porque todavía hay gente que nunca escuchó hablar del asunto. Te cuento: a comienzos de los años noventa, mientras la fiebre por Super Mario Bros. recorría el planeta y los chicos preguntaban en las jugueterías por cartuchos para la Super Nintendo, hubo un director de cine para adultos que miró ese fenómeno y dijo algo así como «acá hay plata». Se llamaba Buck Adams, era actor y productor, y terminó armando una película pornográfica inspirada en las aventuras del fontanero bigotudo. La rodó en apenas dos días, con un presupuesto que rondaba los veinte mil dólares y una modestia absoluta, y el material grabado le quedó tan largo que no le quedó otra que partirlo en dos entregas. Así nacieron Super Hornio Brothers y su continuación, dos cintas que uno no imagina cómo llegaron a existir pero que existieron, llegaron a comercializarse en VHS y hasta circularon por videoclubes de los Estados Unidos antes de caer en el olvido más absoluto, que es justamente donde terminaron y donde hoy, todavía, siguen estando.
El patio antes que la función
Antes de meterme de lleno en lo que hizo Nintendo con estas cintas, vale la pena detenerse un segundo en el paisaje de aquella época, porque ayuda a entender por qué todo terminó como terminó. Era 1993 y la compañía japonesa venía golpeada por el estreno de Super Mario Bros., la película oficial que había dirigido Rocky Morton junto con Annabel Jankel, con Bob Hoskins como Mario y John Leguizamo como Luigi. La película fue un fracaso de público y de crítica de esos que hacen historia, y dejó a los personajes con una imagen bastante deteriorada en el imaginario popular. En ese contexto, que circularan dos cintas pornográficas usando libremente los nombres y el universo de Mario era exactamente la clase de ruido que una empresa como Nintendo no estaba dispuesta a tolerar. La información que difundió el portal Vandal confirma que la compañía japonesa movió ficha rápido: adquirió los derechos de ambas producciones poco después de su lanzamiento y lo hizo con la mayor discreción posible, sin hacer público el movimiento, sin difundirlo, sin convertirlo en noticia.
Esa compra silenciosa no fue un capricho ni una cruzada moral: fue una decisión calculada al milímetro, una operación de borrado que tenía un único objetivo, que era impedir que esas cintas siguieran distribuyéndose en cualquier formato, en cualquier país, en cualquier idioma. Y lo más curioso del asunto es que la estrategia funcionó de una manera que los propios directivos de Nintendo seguramente no llegaron a anticipar: durante más de una década, muchos seguidores del universo Mario y muchos curiosos del mundo del cine para adultos dieron por hecho que esas películas eran un mito, un rumor, una leyenda urbana. La propia página Juegos ADN señaló que circularon dudas reales sobre si las cintas habían existido de verdad, hasta el punto de que incluso los más veteranos del cine X dudaban de que Buck Adams hubiera llegado a filmarlas.
El cassette que apareció en 2009
La paz del archivo duró hasta 2009, año en el que alguien subió a internet una copia parcial de Super Hornio Brothers 2: King Pooper Returns, la segunda entrega, que además incluía un resumen de la primera. La filtración volvió a poner el tema en discusión y obligó a hablar a uno de los protagonistas, el actor Ron Jeremy, que confirmó públicamente que los derechos de ambas cintas pertenecen a Nintendo y que, por lo tanto, no es legalmente posible relanzarlas ni distribuirlas de manera oficial. La primera película, Super Hornio Brothers en su versión completa, sigue sin aparecer hasta el día de hoy, y entendiendo cómo se manejó Nintendo en aquel entonces, uno sospecha que la dificultad no es solamente tecnológica sino también legal, porque cualquier persona que quiera difundir ese material hoy debería lidiar primero con el engranaje jurídico de una de las empresas más litigiosas del mundo del entretenimiento.
- La compra se hizo en 1993, poco después del estreno de la película oficial de Super Mario Bros., que fue un fracaso de crítica y público.
- El presupuesto de las cintas pornográficas fue de alrededor de veinte mil dólares y el rodaje se completó en apenas dos días.
- La estrategia de Nintendo apunta a archivar el material sin generar publicidad adicional, no a distribuirlo.
- Una copia de la segunda entrega apareció en 2009; la primera permanece desaparecida.
- Ron Jeremy confirmó que los derechos pertenecen a Nintendo y que no se pueden relanzar legalmente.
Me parece, honestamente, que este episodio es de esos que uno guarda como una rareña pieza de colección, una curiosidad que cruza la historia del cine, la de los videojuegos y la de la industria del entretenimiento para adultos, que a veces se cruzan más de lo que uno imagina. Una empresa gigante comprando películas para que nadie las vea, no para ganar dinero con ellas sino para asegurarse de que queden en el olvido, tiene algo de poética del archivo invertido. Si te quedó la duda y querés investigar por tu cuenta, lo más útil es buscar en sitios especializados en cine X y en archivos de VHS, aunque te advierto que la primera entrega es prácticamente inhallable, así que si llegás a cruzarte con un cassette en un mercado de pulgas, mirá bien la etiqueta: lo que tenés en la mano es un pequeño trofeo de la guerra más extraña que Nintendo haya librado. La cita queda por si alguien quiere sumarse a la conversación, y lo que no puede quedar es la pregunta que todos nos hacemos: vos, ¿sabías de la existencia de estas películas, o fue Nintendo lo suficientemente efectiva como para mantenerlas en el olvido hasta hoy?
