Martes, 15 de septiembre de 2026
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La chapa se festeja en Berlín y la prensa se quedó con ganas de quilombo

Estados Unidos barrió a Francia 97-79, gritó campeón del mundo por quinta vez seguida y Caitlin Clark se plantó en la conferencia: "Siempre hemos sido amigas". El cruce con un periodista que intentó pescar pelea donde no había.

Por Matías SantillánDeportes · 15 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Arrancamos por lo que pasó en la cancha, que es lo que importa. La selección femenina de Estados Unidos liquidó la final del Mundial de Berlín con un 97-79 sobre Francia, el mismo rival al que habían masticado en los Juegos Olímpicos. Cinco títulos mundiales consecutivos, campeonato invicto de punta a punta y a guardar la pelota. Poco para discutir desde lo deportivo.

Ahora, lo que da para hablar: la conferencia posterior. Un periodista le preguntó a Caitlin si ella y Angel Reese, sus famosas rivales de toda la vida, por fin se habían hecho amiguitas después del oro. Clark cortó la pregunta de cuajo, miró al reportero y le soltó: "Siempre hemos sido amigas. No intentes hacer eso. No intentes hacer eso". Señalándolo. Se levantó y se fue. Un representante del seleccionado se acercó después al periodista. Imagínense la cara del hombre.

Los números de la final

  • Estados Unidos 97 - Francia 79, en Berlín.
  • Caitlin Clark cerró con 12 puntos y 3 asistencias.
  • Angel Reese sumó 3 puntos y 3 rebotes en apenas 9 minutos.
  • Quinto título mundial al hilo para el equipo estadounidense.

Acá me quiero detener un segundo, con el diario del lunes y la térmica a favor. Toda la previa del torneo instaló el mismo libreto: Clark contra Reese, la nueva rivalidad del básquetbol femenino, las caras largas, el cruce caliente que iba a explotar en algún momento del Mundial. La base del Fever y la interna aurinegra llegaron al seleccionado, convivieron en el plantel, entrenaron juntas, ganaron juntas. Cero drama. Cero episodio. Ni un cruce airado en cámara.

Y sin embargo, a la hora de la conferencia, la rueda de prensa se llenó de preguntas armadas para pescar pelea donde no la había. Ahí se entiende el fastidio de Clark. La chica contestó lo que tenía que contestar, bancó a su compañera y le marcó la cancha al periodista que intentó construir una nota con dos personajes que ya están cansados de que los empujen a la polémica.

“Siempre hemos sido amigas. No intentes hacer eso.”Caitlin Clark, en la conferencia posterior a la final

El antecedente que alimenta este cuento es conocido: la final NCAA de 2023, LSU sobre Iowa, Reese levantando el dedo frente a Clark, la foto dando vueltas por todos lados. Después vinieron más cruces en la universidad y en la WNBA, con muchísima cobertura alrededor de una enemistad que, por lo visto, nunca terminó de ser tal. O que al menos ya no es lo que era. Que se note: en este Mundial compartieron plantel sin fricciones visibles. Ni una foto incómoda, ni un cruce en zona mixta, ni un gesto levantisco en el banco.

Mi lectura, futbolero mediante, es la siguiente: la prensa sobrealimenta las rivalidades entre jugadoras porque vende, porque llena títulos, porque genera clics. Y a veces se gana la respuesta cortante de una campeona del mundo harta de que le pregunten siempre lo mismo. La pregunta del reportero estaba cantada y la respuesta de Clark también. Lo único inesperado fue que esta vez la jugadora se plantó, dijo basta y se fue. Bien ahí.

Como buen ferroviario que respeta los códigos, me jugué antes del partido con un pronóstico: pensaba que el cruce Clark-Reese iba a terminar en algún cortocircuito mediático al menos en una rueda de prensa. Me equivoqué feo, y elijo celebrar el error. Cuando las protagonistas se bancan, levantan una copa juntas y le plantan palos al que intenta instalar conflicto, el periodismo deportivo tiene que hacerse cargo y mirar para otro lado. América campeón, Reese y Clark amigas, el resto es ruido.

MS

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