Viernes, 11 de septiembre de 2026
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Holder se mostró en los dos extremos de su cuerpo y pidió no idealizar ninguno

El ex participante de Gran Hermano difundió una foto de cuando pesaba 125 kilos, en mayo de 2025, y otra reciente desde Ibiza, con una definición que él mismo se encargó de relativizar. Advirtió que ninguno de esos dos estados era un modelo a imitar y dejó un mensaje sobre salud mental.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · 11 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Como dice El Chaqueño Palavecino cuando canta que uno se pasa la vida buscando un equilibrio que siempre se le escapa, hay decisiones que parecen victoria y terminan siendo otra manera de lastimarse. Eso, justamente, fue lo que terminó diciendo Tomás Holder después de exponer en sus redes sociales dos imágenes de su propio cuerpo que parecen sacadas de dos personas distintas: una de mayo de 2025, cuando llegó a pesar 125 kilos tras siete meses sin pisar un gimnasio, y otra de julio de este año, en una playa de Ibiza, con una marcada definición muscular que llamó la atención de propios y extraños.

La foto de los 125 kilos que escondió por vergüenza

Lo primero que quiero contar es la sala, o mejor dicho el living, porque la historia empieza ahí, encerrado. Holder estuvo casi siete meses sin entrenar. Se aislaba en su casa, se pasaba hasta doce horas por día jugando a la PlayStation y sostenía una alimentación que él mismo resume como basada en comida chatarra. "No encontraba rumbo, no encontraba soluciones", dijo al recordar ese tramo, y lo asoció sin titubear a un mal momento emocional. La foto de esa etapa, según contó, la guardó durante meses por vergüenza y decidió mostrarla ahora con un objetivo concreto: acompañar a quien esté pasando por algo parecido.

El cuerpo de Ibiza que tampoco era un logro

Después vino la segunda imagen, la que en principio parece un antes y un después festejado. En julio de este año, Holder llegó a Ibiza y en la playa, en la disco, en cualquier rincón, le llovieron comentarios sobre su físico. Pero él se apuró a poner los puntos sobre lasías: "Mi cuerpo no es real, ni sano y tiene un soporte químico". Y agregó algo que duele: contó que mantuvo cinco meses un control estricto de su alimentación, que durante ese proceso le agarró culpa al comer y que la balanza pasó a ser una especie de tribunal. Una hamburguesa, que antes era un gusto, se transformó en un conflicto interno. Su definición fue bien directa: ni los ultraprocesados que lo dejaron en 125 kilos ni la definición extrema de Ibiza representan un estado de salud real, y advirtió que el apoyo químico que usó para llegar a ese segundo cuerpo no es sostenible en el tiempo.

“Cuiden su salud y sobre todo su salud mental.”Tomás Holder

El implante capilar y los retoques que desmintió

En la misma charla, Holder confirmó que a comienzos de marzo se hizo un implante capilar para corregir las entradas, algo que antes disimulaba con el corte de pelo. Negó haberse hecho retoques en el rostro y le achacó los cambios en sus facciones a la dieta y al uso de barba. Son datos que él mismo acercó y que completan el panorama de un pibe de veintipocos años que pasó, en relativamente poco tiempo, por dos cuerpos opuestos y por dos cabezas muy distintas.

  • Mayo de 2025: pesaba 125 kilos, dejó el gimnasio siete meses antes y se recluyó en su casa conPlayStation y comida chatarra.
  • Julio de este año: llegó a Ibiza con una definición muscular que llamó la atención en playas y boliches.
  • Holder aclaró que ese segundo físico "no es real, ni sano y tiene un soporte químico" no sostenible en el tiempo.
  • Dijo que durante cinco meses tuvo culpa al comer y quedó condicionado por la balanza.
  • A comienzos de marzo se realizó un implante capilar y negó retoques faciales: los cambios los atribuye a dieta y barba.
  • Cerró su mensaje pidiendo cuidar la salud y, sobre todo, la salud mental.

Yo me quedo pensando en algo que atraviesa toda esta historia y que va mucho más allá de Holder: la presión que generan los cuerpos que se muestran en redes, esa vitrina constante en la que todos terminamos siendo un poco producto y un poco público. Habrá que ver, en las próximas semanas, si lo de Ibiza fue un punto de inflexión o solo una parada intermedia, pero por ahora el mensaje que dejó es bastante claro: ni un cuerpo puede ser trofeo ni una foto puede contar toda la historia. Para seguir de cerca lo que vaya contando, alcanza con seguir su cuenta oficial, donde viene publicando reflexiones desde hace varios días.

PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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