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Sábado, 3 de octubre de 2026
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El Principito vuelve al cine: Tyldum y Beaufoy se animan a convertir en imagen un libro que ya es casi un pariente

Una nueva adaptación con actores y efectos visuales toma como base la novela de Saint-Exupéry y el cómic de Joann Sfar, con el sello de un director noruego y un guionista ganador del Óscar. Todavía no hay fecha de estreno y la preproducción empieza a tomar forma.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · · hace 1 h
El Principito vuelve al cine: Tyldum y Beaufoy se animan a convertir en imagen un libro que ya es casi un pariente

Yo no sé bien qué edad tenía cuando alguien me puso en las manos El Principito, pero sí me acuerdo de la sensación de estar leyendo algo que me hablaba en serio y, al mismo tiempo, como si me estuviera haciendo un guiño. Por eso, cada vez que se anuncia que la historia vuelve a la pantalla, algo se me acomoda en el pecho, una mezcla de expectativa y de ese temor sano que da cuando tocan un libro tan querido. Y esta vez, la movida viene con un equipo pesado: el noruego Morten Tyldum, que ya demostró pulso para contar historias densas en The Imitation Game y Passengers, se va a poner detrás de cámara, y el guion lo firma Simon Beaufoy, el británico que se llevó el Óscar por Slumdog Millionaire y que sabe muy bien cómo traducir emociones grandes a un lenguaje que el público entiende sin que se note el esfuerzo.

Según lo que se conoce hasta ahora, la película está en plena preproducción y todavía no tiene fecha de estreno confirmada, pero ya hay varias decisiones de fondo que vale la pena repasar porque, en el fondo, nos están contando cómo imaginan volver a poner en movimiento a un personaje que, hace casi un siglo, se sentó a charlar con un piloto varado en el desierto y, de paso, nos dejó una de las lecturas más lúcidas que existen sobre lo que significa ser grande y, al mismo tiempo, no querer dejar de ser chico.

Las cosas importantes son invisibles

La propuesta combina actores de carne y hueso con un protagonista hecho por computadora, una decisión que no es un capricho de marketing sino que parece pensarse como una manera de respetar esa lógica onírica que tiene el relato, donde un niño rubio que vive en un asteroide tiene más entidad que muchos adultos que cruzamos por la vida sin preguntar. La acción real va a ser predominante, pero el Principito será una creación de efectos visuales, lo que abre la puerta a que el personaje conserve esa cualidad un poco fuera de foco, un poco de sueño, que tuvo siempre en la imaginación de quienes lo leímos.

El proyecto toma como punto de partida dos materiales: por un lado, la novela corta original que Antoine de Saint-Exupéry publicó en 1943, un año antes de su muerte, y que se convirtió en uno de los libros más traducidos y más regalados de la historia; por el otro, la versión en historieta que firmó el francés Joann Sfar, un autor que tiene una mirada muy personal para repensar clásicos sin traicionarlos. Sfar, además de ser la base estética, va a participar en el desarrollo del concepto de la película, con lo que se garantiza que no se pierda el ADN de su adaptación, que le sacó punta a varios momentos del texto original y los llevó a un lenguaje gráfico muy contemporáneo.

El zorro y la rosa, en versión pantalla grande

En los comunicados que se fueron conociendo en las últimas horas, Sfar celebró el arranque de la preproducción y agradeció a la familia Saint-Exupéry por volver a confiar en él después del trabajo en la historieta, un gesto que no es menor porque significa que los herederos del escritor le están dando continuidad a una línea de apertura que arrancó hace ya varios años, cuando entendieron que la obra podía dialogar con distintos formatos sin que eso implicara una desnaturalización. También expresó su entusiasmo por la incorporación de Beaufoy y Tyldum al equipo, dos nombres que, por su trayectoria, garantizan que la película va a tener una estructura dramática sólida y una mirada puesta en el público adulto, sin que eso implique dejar afuera a los más chicos, que siguen siendo, en buena medida, los destinatarios naturales de la historia.

El guion se va a escribir junto a Le Petit Prince Groupe, la entidad que administra el legado de Saint-Exupéry y que funciona como una suerte de guardiana de los derechos y del espíritu de la obra. Beaufoy, en sus declaraciones, destacó que el libro conserva intacta su capacidad de conectar con lectores de todas las edades, y vinculó esa permanencia con la infancia y con las verdades que encarna el pequeño protagonista, esas frases que uno relee cada tanto y que parecen escritas para el momento justo en que uno las necesita, como cuando el zorro le explica al Principito que lo esencial es invisible a los ojos.

Tyldum, por su parte, fue un poco más allá y contó que su lectura del material gira alrededor del amor, las pérdidas y el duelo, tres ejes que, mirados con detenimiento, son el corazón del libro aunque a veces uno los lea como un cuento filosófico para chicos. El director también mencionó la esperanza, los deseos personales y la aventura como motores del relato, una enumeración que, si uno la piensa, describe bastante bien lo que cada uno de nosotros sintió alguna vez al cerrar el libro y quedarse un rato en silencio, con esa sensación de que alguien nos había dicho algo que ya sabíamos pero que habíamos olvidado.

Esta nueva versión se va a sumar, entonces, a una lista de adaptaciones que incluye la película con actores que rodó Stanley Donen en 1974, una rareza con Gene Wilder y Bob Fosse que mezcló musical y drama y que, mirado en retrospectiva, fue un experimento muy audaz para su época, y el largometraje animado que dirigió Mark Osborne y se estrenó en 2015, que mezcló animación con maquetas y técnicas mixtas y que acercó la historia a toda una generación de chicos que hoy son los primeros que se van a sentar en la butaca a ver qué hace este nuevo equipo. Lo que me queda, después de leer todo esto, es la sensación de que el Principito está a punto de empezar otro viaje, uno que va a pasar por estudios de Hollywood y por salas de composición con efectos visuales, pero que, en el fondo, va a seguir diciéndonos lo mismo de siempre, que no hay que perder al niño que uno fue y que las cosas importantes siguen siendo, pese a todo, invisibles a los ojos.

PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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