El Grand Tour de Cataluña: 2.000 kilómetros para cruzar de Tarragona al cielo de los Pirineos en auto
Desde Barcelona y con cinco tramos bien delimitados, la ruta invita a combinar playas, monasterios, viñedos y caminatas en una misma vuelta. Te cuento qué paradas incluye cada etapa, cuánto cuesta entrar a los principales atractivos y cuándo es temporada alta en cada zona, todo en base al material publicado por el portal.
A poco más de mil kilómetros de Buenos Aires, pero apenas saliendo de Barcelona en auto, empieza un circuito que recorre Cataluña de punta a punta y vuelve a la capital catalana después de sumar 2.000 kilómetros al cuentakilómetros. Se llama Grand Tour de Cataluña y está pensado para armarse a medida: cinco tramos bien delimitados que se pueden hacer enteros o tomar solo uno o dos, según los tiempos y el bolsillo de cada viajero. Yo lo recorrí siguiendo la guía oficial y les quiero contar qué lleva cada etapa, qué se puede hacer en cada parada y, sobre todo, qué conviene tener en cuenta antes de meterse en la ruta.
Tramo 1: de Barcelona a Tarragona, con escalas de playa y vermut
El primer tramo suma 462 kilómetros desde la Ciudad Condal hasta Tarragona, e incluye escalas pensadas para combinar patrimonio romano con paseos por la costa. Sitges, a menos de 40 kilómetros de Barcelona, aporta su paseo marítimo y el museo Maricel; Cambrils, ya sobre la costa tarraconense, ofrece paseos en catamarán y la chance de probar el suquet de romesco, un guiso de pescados y mariscos que en los restaurantes del puerto sale entre 18 y 25 euros la porción. Reus, en cambio, es la parada del vermut: las visitas a bodegas históricas arrancan en los 8 euros por persona con degustación, y la ruta del modernismo local reúne 26 edificios, entre ellos el Institut Pere Mata, que se puede visitar con entrada combinada desde 10 euros.
Tramo 2: de Tarragona a Lleida, entre murallas y viñedos
El segundo tramo, de 418 kilómetros, empieza en Tarragona, donde la entrada al anfiteatro romano y al conjunto de murallas cuesta 13,50 euros combinados y se puede recorrer en unas tres horas; la es llegar temprano, antes de las diez de la mañana, porque después el calor pega fuerte contra las gradas de piedra. Desde ahí la ruta se interna hacia el interior siguiendo la Ruta del Císter, que enlaza los monasterios de Santes Creus, Poblet y Vallbona de les Monges; el monasterio de Poblet, declarado Patrimonio de la Humanidad, cobra 9 euros la visita general y se recorre con audioguía en castellano. Antes de llegar a Lleida, la recomendación es parar en alguna de las bodegas de la DO Costers del Segre o de la DO Conca de Barberà para hacer una cata con tapeo, con precios que arrancan en los 15 euros por persona.
Tramo 3: de Lleida a La Seu d'Urgell, el preámbulo de los Pirineos
La tercera etapa cubre 357 kilómetros y empieza a meter a la ruta de lleno en la montaña. Cerca de Lleida, en Santa Coloma de Cervelló, queda la Colonia Güell, con la cripta de Gaudí que se visita con entrada de 11 euros y visitas guiadas de una hora. Más adelante, a 720 metros de altura, el monasterio de Montserrat recibe a los viajeros con hospedería, restaurante y el famoso coro de la escolanía; el funicular de Sant Joan sube hasta la Santa Cova por 11,50 euros el tramo. Antes de coronar La Seu d'Urgell conviene parar en el Parque Astronómico del Montsec, donde las sesiones de observación nocturna cuestan desde 15 euros por persona y hay que reservar con al menos 48 horas de anticipación, según me explicó una de las guías en el Parque.
Tramo 4: de La Seu d'Urgell a Figueres, el corazón de los Pirineos
El cuarto tramo, otros 357 kilómetros, es el que más pide el cuerpo: atraviesa el corazón del Pallars Sobirà y la Val d'Aran. El Congost de Mont-rebei se puede recorrer a pie, en kayak o contratando una travesía guiada que arranca en los 45 euros la media jornada; el acceso al Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici es libre, aunque los estacionamientos regulados cuestan entre 5 y 8 euros por día. En el Valle de Boí están las nueve piezas del románico pirenaico declaradas Patrimonio Mundial; el centro de visitantes y la entrada al conjunto de iglesias arrancan por 16 euros combinados. En el Valle de Àneu, el Ecomuseo de los Valles de Àneu, en Esterri d'Àneu, propone recorrer viviendas de principios del siglo XX con entrada de 6 euros y actividades de oficio para chicos.
Tramo 5: vuelta a Barcelona, con escala en Figueres y la Costa Brava
El quinto y último tramo regresa a Barcelona pasando por Figueres, donde el Teatro-Museo Dalí pide reserva online y cobra 20 euros la entrada general en temporada alta. En esa zona, los pueblos de la Costa Brava —Cadaqués, Begur, Pals— funcionan como escala final antes de la capital; en temporada alta, julio y agosto, los estacionamientos se llenan rápido y los restaurantes piden reserva con varios días de anticipación. Mi consejo, después de haber hecho la ruta en pleno septiembre, es planificar el tramo catalán en esa ventana: el agua del Mediterráneo todavía está tibia para el baño en la Costa Brava, los lodges de montaña tienen más disponibilidad y los caminos del Congost de Mont-rebei se transitan sin la multitud del verano.
