Colapinto, con el vagón de cola y la calculadora en la mano: el ferroviario larga último en una carrera que se le presenta a las piñas
Terminó 15.º en la qualy, pero las sanciones lo mandan al puesto 21 de la grilla. El piloto de Alpine trabaja con su ingeniero Stuart Barlow para convertir la remontada en la única misión posible de un domingo que arrancó torcido.
Se sabe: en la Fórmula 1, a veces la clasificación te pone en el lugar que te merecés y otras veces te empuja al fondo con la misma elegancia con la que un colectivero te deja en la parada. A Franco Colapinto le tocó lo segundo. Largará 21.º con el Alpine después de haber clasificado 15.º, una combinación que suena a castigo bíblico y que se explica por dos razones: una sanción deportiva heredada de Bakú y el debut del quinto motor de la temporada, que en este circo vale cinco lugares de penitencia.
La cuenta cierra en un puesto 21 que al ferroviario le queda incómodo, aunque no desconocido. Ya sabe lo que es pelear desde atrás, ya sabe lo que es mirar por el retrovisor a rivales que en teoría debería tener delante. La diferencia es que esta vez la matemática de las sanciones lo condena de arranque: 15 posiciones volaron por el aire como promesas de campaña.
El ensayo que no se repite y la qualy que se complicó
El propio Colapinto contó dónde está parado y, sobre todo, dónde cree que podría estar. Aseguró que en la última práctica pudo rodar por primera vez en el fin de semana con poca carga de combustible y encontró un rendimiento que después no apareció en la clasificación. El equipo metió mano sobre el cierre, aparecieron problemas y el auto, según sus palabras, se sintió peor en el momento clave.
“Creo que hicimos mucho trabajo de cara a la carrera, así que intentaremos ir para adelante y avanzar. Es el objetivo que tenemos.”Franco Colapinto
El diagnóstico del aurinegro es interesante porque no esconde nada: sabe que el potencial existe, porque lo vio en los ensayos, y sabe que en clasificación no lo pudo traducir. Ahora la cuestión es si esa versión buena del A525 aparece el domingo, cuando lo que cuenta es dar vuelta la lógica y no quedar atrapado en el tren de cola.
El circuito como aliado y la fe en Stuart
Colapinto también se permitió mirar el mapa. Mencionó las numerosas frenadas, la degradación de neumáticos y las rectas largas como elementos que podrían abrir la puerta a los sobrepasos. Es decir, un escenario en el que la carrera no sea un trámite solitario sino una invitación al mano a mano. La clave, insistió, pasa por tener ritmo para aprovechar las oportunidades que aparezcan.
- Salida desde el puesto 21 por una sanción deportiva pendiente de Bakú más una técnica por el uso del quinto motor.
- Clasificación 15.º como referencia de velocidad pura, lejos del lugar donde finalmente largará.
- Preparación junto a su ingeniero Stuart Barlow centrada en la estrategia para las 56 vueltas.
- Punto de partida optimista: el ritmo mostrado en la última práctica con poca carga de combustible.
- Lectura favorable del circuito por sus frenadas, degradación y rectas largas.
Yo, que ya lo vi remar en otras tardes bravas, me juego a que el ferroviario va a terminar sumando algún punto y va a dejar a más de un relator con la frase hecha: se lo dije. Pero también soy de los que se equivoca con el pronóstico la mayoría de los domingos, así que tome con pinzas esta última línea y mejor concentre la fe en las 56 vueltas que se vienen. Lo que no se puede discutir es que Colapinto, otra vez, tendrá que convertir la adversidad en combustible. Y a esta altura, ya sabemos que ese motor lo sabe hacer.
