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Breaking Bad, la serie que convirtió a un profesor de química en el gran antihéroe del siglo XXI

Un ranking con 500 figuras de la industria televisiva coronó a la ficción de Vince Gilligan como la mejor del siglo. Repaso por una historia que empezó en un aula y terminó en el desierto, con Walter White como protagonista de una transformación que todavía se discute.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · 27 de septiembre de 2026 · hace 46 min

Me crucé con Breaking Bad en una madrugada de esas en las que uno termina mirando cualquier cosa en la televisión, y lo que vi fue a un profesor de química recibiendo una noticia que nadie quiere escuchar. Esa escena inicial, que arranca con la cámara ajustándose a un hombre de anteojos y delantal blanco que todavía parece un docente común, es la puerta de entrada a una de las historias más comentadas de los últimos años en la pantalla chica.

La serie, creada por Vince Gilligan, se emitió entre 2008 y 2013 y reunió 62 capítulos. Su punto de partida es sencillo de explicar y difícil de soltar: Walter White, interpretado por Bryan Cranston, recibe un diagnóstico de cáncer de pulmón terminal y, en lugar de dejarse caer, decide recurrir a lo que sabe. Su conocimiento de química, el mismo que durante años le sirvió para dar clases en un secundario, se convierte en la herramienta para fabricar y vender metanfetamina. La decisión arranca como una salida económica para dejarle algo a su esposa y a su hijo, y de ahí en más se transforma en algo mucho más grande.

El patio de la casa de Walter White, antes que el laboratorio

Antes de meterse en el tráfico de drogas, la serie muestra el patio trasero de la casa de los White en Albuquerque, ese suburbio tranquilo de Nuevo México donde el protagonista vive con su familia. El patio, la pileta, la parrilla apagada y los vecinos forman parte del paisaje cotidiano que la ficción va desarmando de a poco. Recién después de instalar ese mundo chico y reconocible, la cámara se corre hacia el desierto y aparecen las primeras imágenes de los viajes con la camioneta, los trajes amarillos y el laboratorio rodante. Ese contraste entre lo doméstico y lo que viene es, en buena medida, el motor de la serie.

Junto a Cranston trabajan Aaron Paul como Jesse Pinkman, un ex alumno con el que Walter termina asociado, y Anna Gunn como Skyler White, la esposa que va descubriendo, capítulo a capítulo, que el hombre que duerme a su lado ya no es el mismo. El elenco se completa con un puñado de personajes que orbitan alrededor del negocio ilegal y que le dan a la historia distintos puntos de vista sobre la misma caída.

500 voces, un solo primero

Un ranking reciente, difundido por un medio especializado, coronó a Breaking Bad como la mejor serie del siglo XXI. Para armar el listado consultaron a 500 figuras de la industria televisiva. Entre los participantes aparecen los actores Elisabeth Moss, Bryan Cranston y Jason Bateman, además de los creadores Damon Lindelof y Noah Hawley, todos con series en el inconsciente colectivo de los últimos años. La primera posición fue para la ficción de Gilligan, en lo que parece un reconocimiento casi unánime del público consultado.

  • 62 episodios emitidos entre 2008 y 2013
  • Protagonista: Walter White, profesor de química con cáncer de pulmón terminal
  • Elenco central: Bryan Cranston, Aaron Paul y Anna Gunn
  • Creador: Vince Gilligan
  • Precuela derivada: Better Call Saul, con Bob Odenkirk como protagonista
  • Continuación en cine: El camino, centrada en Jesse Pinkman

Better Call Saul y El camino, dos viajes que la serie abrió

El universo no se quedó en los 62 capítulos. Better Call Saul funcionó como precuela y serie derivada, centrada en el personaje del abogado Saul Goodman, interpretado por Bob Odenkirk. Esa producción se metió en el puesto 27 del mismo ranking, lo que habla del interés que sigue despertando todo lo que rodea a la historia original. Y está también El camino, la película escrita por Gilligan y dirigida por él mismo, que volvió a poner a Aaron Paul al frente para mostrar qué pasó con Jesse después del final de la serie. Tres piezas distintas que se miran entre sí y que permiten entrar al mundo de Walter White desde varios ángulos.

Lo que Breaking Bad deja en el aire

Lo que a mí me sigue llamando la atención, cada vez que vuelvo a pensarla, es la distancia entre el Walter del primer episodio y el del último. Arranca como un hombre común, con problemas de plata y una vida familiar que parece ordenada, y termina convertido en alguien capaz de tomar decisiones que cuestan vidas. La serie no lo juzga con un sermón: lo muestra, lo deja crecer y le permite al espectador ir acompañando, o padeciendo, cada paso. En ese punto, Breaking Bad deja una pregunta abierta que sigue dando vueltas: hasta dónde uno es capaz de llegar cuando cree que lo hace por los suyos. Quién quiera revisitar la serie o sumar las dos continuaciones, las tres producciones están disponibles en plataformas de streaming con suscripción, y el ranking completo con las 100 mejores series del siglo XXI se puede consultar en el sitio que publicó la lista.

PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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