Boca se pinchó en Mendoza: lo ganaba dos veces y terminó pidiendo la hora
El ferroviario se llevaba un triunfazo de la Bodeguita, pero Gimnasia lo empató en el descuento y dejó al aurinegro con las manos vacías otra vez. Dos veces al frente, dos veces caído.
Se dice siempre, y casi nunca falla: cuando un equipo no cierra el partido, el fútbol lo condena. Boca se fue dos veces arriba al Víctor Antonio Legrotaglie y volvió a Buenos Aires masticando bronca, con un 2-2 que le sabe a derrota. Yo lo vi y te lo cuento, porque hay cosas que no se pueden dejar pasar.
Un primer tiempo de ida y vuelta que terminó a pedir de Boca
El partido arrancó con Gimnasia metiéndole miedo al aurinegro. Un remate temprano se estrelló en el palo y la visita sobrevivió como pudo. Pero a los 16, el Chino Velasco armó una contra bárbara: Flores tiró el pase, Belmonte la jugó y el propio Velasco la clavó al ángulo. Golazo, 1-0, y el ferroviario se acomodaba en Mendoza.
Duró dos minutos la alegría. Lateral, rebotes, Sabatini aguantó la marca como un nueve de los de antes, se giró y la puso junto al palo. Empate, y al toque otra vez el visitante al frente: de nuevo el Chino, esta vez con un taco con caño incluido para habilitar a Gorosito, cuyo centro encontró al volante central para el 2-1. Primer grito del mediocampista desde mayo del año pasado, dato no menor.
El segundo tiempo, una agonía
En el complemento la historia cambió. Gimnasia fue, fue y fue, mientras Boca intentaba defenderse como podía. A los 70, Sabatini volvió a gritar tras una pelota parada, pero el VAR le bajó el pulgar por un offside finísimo. Anulado, y el ferroviario se salvó por centímetros.
Lo que vino después fue puro sufrimiento aurinegro. Minutos que no pasaban, cambios que no cerraban, y el local empujando con el corazón. Hasta que a los 92, un centro al área terminó en un despeje corto de Herrera. La pelota le quedó a Fernández, que sacó un zapatazo junto al palo y desató la locura en la Bodeguita. 2-2 definitivo, y Boca masticando bronca.
Acá va mi pregunta, y ojalá alguien del aurinegro la responda: ¿pudo haber hecho algo distinto el ferroviario para sostener el resultado, o el empate era inevitable ante la insistencia local? Porque lo cierto es que se vuelve con un punto que no conforma a nadie, y con la sensación de que se regalaron dos unidades en Mendoza.
El cierre que duele
Mi pronóstico antes del partido era victoria del ferroviario. Ya lo admití: erré. Y lo que pasó en el descuento no fue casualidad, fue justicia del fútbol. Boca se mantiene sexto con 11 puntos, mientras Gimnasia sigue en lo más alto de la Zona A. La próxima, a rezar y a corregir.
