Baulo se sienta en la mesa grande: el chico del streaming debuta en la televisión de la mano de Tinelli
Santiago Baietti tiene 24 años, construyó su audiencia en plataformas digitales y esta semana da el salto a la pantalla chica como parte del panel de "Dale Match", el nuevo ciclo que arranca el miércoles 14 de octubre a las 21.
A veces uno se cruza con la tele que miraba de chico y descubre que ya no es el mismo: ni el sillón, ni el horario, ni la cara que aparece en la pantalla, ni uno. Algo de eso me imagino que le pasó a Santiago Baietti cuando le avisaron que Marcelo Tinelli lo convocaba para sentarse en la mesa de su nuevo programa, porque el pibe que construyó su público en Kick, en Instagram, en TikTok y en el canal colectivo Mernosketti tiene 24 años y se crió viendo al conductor como una presencia tan familiar como la de cualquier integrante de la casa. "Marcelo es una persona que conozco desde muy chico, muy presente en mi casa, con mi familia, con mi mamá", resumió el propio Baulo, todavía con tono de no terminar de caer en lo que le estaba pasando. La frase la dijo con la misma media sonrisa con la que contó que su primera reacción al escuchar la oferta fue reírse: la risa nerviosa del que entiende que la vida le está sirviendo una de esas mesas a las que uno no sabe si le va a alcanzar el banco.
El patio antes que el espectáculo
Antes de hablar del debut conviene pasar por el patio, como me gusta hacer cada vez que aparece un programa nuevo en la grilla, porque "Dale Match" no es un ciclo cualquiera ni un concursante suelto: es el intento de Marcelo Tinelli por volver a ocupar el horario central de la pantalla con una propuesta de panel, y eso, en el actual mapa de la televisión argentina, ya es toda una definición. El formato arranca el miércoles 14 de octubre a las 21 horas, se emite por la pantalla de eltrece y se apoya en una mesa de cinco integrantes de generaciones distintas, justamente para que la conversación tenga la textura del contraste: el reloj y la calle adentro del mismo living. Acompañan a Baulo Anita Martínez, Diego Castro, Carito Müller, Roberto Peña y Pachu, un equipo que, como él mismo reconoció, no se conocía demasiado antes de empezar a ensayar. "Vamos a ver qué sale, pero tengo mucha fe", dijo sobre ese ensayo a ciegas que empezará a verse en vivo desde la primera emisión.
El pibe del streaming en tierra de cámaras
Lo que me interesa contar, más allá del dato de agencia, es el cruce. Baulo viene de un mundo donde la cámara lo obedece a él, donde el chat le marca el pulso y donde el monólogo o la charla con amigos se sostiene en un lenguaje que él mismo fue moldeando a fuerza de horas en vivo. Sentarse en una mesa con cinco personas que no eligió, en un estudio con luces, con cortes, con un conductor que lleva décadas marcando el ritmo, es un escenario completamente distinto, y el propio streamer lo entendió así cuando se sentó a explicar su nuevo rol. "En tu stream vos sos el eje central de la charla. En un programa hay que aportar en los momentos justos y aprovechar las oportunidades", dijo, y en esa frase aparece la diferencia de fondo: del uno al cinco, del micrófono propio al micrófono compartido, de la soledad del creador a la coreografía de un equipo. También reconoció que su lugar en la mesa será el del integrante más joven, en una etapa vital distinta a la del resto, y que eso es, a la vez, su compromiso y su herramienta: mirar desde otro lugar, preguntar lo que otros ya no preguntan, meter la cuota de presente que a veces falta en los programas de la noche.
De Mernosketti a Pergolini, con el sello de casa
Hay una imagen que me gusta especialmente de la charla que dio Baulo, y es la del cruce generacional contado desde la propia biografía: contó que la convocatoria a trabajar con Tinelli le recordó a cuando arrancó en Vorterix y su padre, en lugar de asociarlo con los amigos de la radio, lo asoció con Mario Pergolini. Es un detalle chiquito, casi de cocina, pero dice mucho: para un pibe de 24 años, Pergolini y Tinelli son dos mojones de la tele que miró de chico, y que ahora se le cruzan en la vida adulta ya no como figuras de la pantalla sino como pares, como colegas con los que comparte estudio. A ese universo se suma además una actualidad personal que el propio Baulo mencionó: además del debut televisivo, se está preparando físicamente para una pelea programada para fin de año, una pelea arriba de un ring, no de un ring virtual, y según sus propias palabras, ambos proyectos le están dando estructura a la rutina. Es, si se quiere, el reverso exacto del estereotipo del streamer desordenado: un pibe que se entrena para boxear y que, al mismo tiempo, se sienta a la mesa con uno de los conductores más longevos de la televisión argentina.
La pregunta que dejo picando
Me quedo con una sensación rara, de esas que no se resuelven hasta ver el primer programa. Por un lado, la idea de un panel con cinco voces de generaciones distintas suena atractiva en un país que está cansado de mesones uniformes; por el otro, está la historia reciente de los formatos similares, que suelen prometer contraste y terminan entregando tibieza. Baulo parece saberlo, y por eso eligió la cautela cuando le preguntaron qué esperaba: nada de grandilocuencia, apenas la fe medida del que sabe que la tele grande se aprende yendo. Te dejo la pregunta abierta, querido lector: ¿te suma la idea de una mesa con cinco generaciones diferentes para discutir la actualidad, o preferís un formato de competencia, de humor clásico, de panel más corto? La respuesta se empieza a escribir el miércoles, a las 21, cuando el patio se abra y la tele vuelva a probar si todavía puede juntar a la familia alrededor de una misma mesa.
