Bancarios: un sueldo inicial que ya raspa los 2,6 millones y una suba del 1,7% que apenas emparda la inflación
La paritaria de agosto dejó salarios que arrancan por encima de los 2,5 millones y trepan hasta más de 7,2 millones en los cargos jerárquicos, mientras el acumulado en lo que va del año ronda el 21,3%. Los adicionales por zona patagónica, títulos y caja completan una grilla que vuelve a quedar al centro de la discusión sobre los ingresos formales en la Argentina.
El empleado bancario que inicia su actividad este mes percibe un ingreso de bolsillo que arranca en 2.577.474,74 pesos, resultado de combinar un salario conformado de 2.505.061,24 pesos con una participación en ganancias (ROE, en la jerga sectorial) de 72.413,50 pesos. En paralelo, la categoría inicial de la rama administrativa sostiene un básico de 1.642.764,63 pesos, una cifra que oficia de ancla para el resto de la grilla y que vuelve a poner sobre la mesa la diferencia entre lo que se liquida por todo concepto y la remuneración básica sujeta a aportes y contribuciones.
La Asociación Bancaria y las cámaras empresarias del sistema financiero sellaron un incremento del 1,7% para agosto, una pauta que las partes presentaron como alineada con la inflación de ese mes. De esta manera, la suba acumulada en los primeros ocho meses del año alcanza el 21,3%, siempre calculada sobre los salarios vigentes en diciembre del año pasado. La actualización cubre la totalidad de las remuneraciones mensuales brutas, habituales y normales, e impacta tanto en los rubros remunerativos como en los no remunerativos, incluyendo los adicionales convencionales y los que se suman por fuera del convenio.
Adicionales que pesan en el recibo
- Función de cajero: 163.963,06 pesos.
- Compensación por falla de caja: 287.355,05 pesos, y por falla en moneda extranjera: 82.261,33 pesos.
- Título secundario: 27.979,69 pesos; terciario: 65.069,99 pesos; universitario: 97.604,47 pesos.
- Guardería: 416.341,95 pesos; conectividad remota en junio, julio y agosto, hasta 63.571 pesos.
Patagonia: la zona manda
La estructura salarial reconoce la especificidad de la Patagonia con adicionales zonales que modifican de manera sensible el ingreso final. En La Pampa el adicional alcanza 455.489,91 pesos; en Patagones, Río Negro y Neuquén se eleva a 498.870,24 pesos; y en Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego y el territorio antártico llega a 585.630,91 pesos. Para un bancario que se inicia en el sur más extremo, la suma de básicos, adicionales por zona y demás rubros configura ingresos muy por encima del promedio del trabajador formal argentino y, a la vez, deja planteada la pregunta de cuánto de esa diferencia se compensa con el costo de vida en regiones alejadas.
Los tramos que miran los jerárquicos
En el medio de la pirámide, un administrativo con diez años de antigüedad percibe un básico de 1.989.990,36 pesos, una cifra que se aleja del ingreso inicial pero todavía se mantiene dentro del segmento intermedio. La grilla sube con firmeza en los cargos de conducción: un jefe de departamento de primera categoría percibe 5.454.047,67 pesos de básico, y un subgerente departamental de primera categoría alcanza los 7.208.187,32 pesos, un guarismo que configura el techo de la escala publicada y que confirma la distancia creciente entre la base y la cúpula del sistema financiero.
Como cada año, en noviembre llegará el bono por el Día del Bancario, cuya base para la categoría inicial quedó fijada en 2.233.175,44 pesos: una suma fija de 1.973.675,85 pesos más un componente atado al coeficiente propio de cada categoría. El propio acuerdo establece que ese monto se recalculará si aparecen nuevas actualizaciones salariales antes de esa fecha, una cláusula que los bancarios suelen mirar con atención porque funciona como variable de ajuste frente a la dinámica de la inflación trimestral.
El 1,7% de agosto deja una fotografía familiar: sueldos formales indexados mes a mes, escalas con mínimos crecientes y adicionales por zona, función y formación que engordan el recibo por encima del básico. El interrogante de rigor vuelve a quedar en manos de la negociación, aunque también del conjunto de la sociedad: en un país donde la canasta básica y el costo logístico presionan sobre los ingresos no registrados, discutir la trayectoria del salario bancario obliga a preguntarse, otra vez, quién termina pagando la cuenta de un esquema que equipara inflación con paritaria sin alterar de fondo la distribución del ingreso.
