Apple destinará casi tres millones de dólares a resarcir a usuarios argentinos de iPhone por la merma de rendimiento que la propia empresa reconoció haber provocado en sus equipos
La compensación surge de un acuerdo judicial tras la demanda colectiva que Adelco presentó en febrero de 2020 contra la compañía por la ralentización deliberada de determinados modelos. El monto final que percibirá cada propietario se define en función de la cantidad de reclamos que se validen, y la inscripción todavía no fue habilitada.
Por cada iPhone comprendido en el acuerdo podría llegar a percibirse alrededor de cuarenta dólares estadounidenses, aunque esa cifra opera apenas como una referencia estimativa, porque la suma concreta que abonará la firma se calcula a partir de la cantidad total de solicitudes que resulten aceptadas por el juzgado interviniente y del monto global que la empresa se comprometió a poner sobre la mesa, que en este caso alcanza los tres millones de la moneda estadounidense.
En concreto, la compañía con sede en Cupertino destinará esa cifra para hacer frente a la demanda colectiva que la Asociación Civil Acción del Consumidor (Adelco) interpuso el 4 de febrero de 2020 ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 21, a raíz de la decisión empresaria de reducir la velocidad de procesamiento de determinados teléfonos a medida que sus baterías envejecían, una práctica que la propia firma reconoció como una herramienta orientada a preservar la estabilidad de los equipos, pero que los consumidores argentinos cuestionaron como un menoscabo unilateral del rendimiento de bienes que habían adquirido sin esa condición.
Qué modelos están incluidos y a quién alcanza el beneficio
La lista de equipos comprendidos en el acuerdo abarca los iPhone 6, 6 Plus, 6s, 6s Plus, el SE de primera generación, el 7 y el 7 Plus, y podrán presentarse todas aquellas personas que hayan sido titulares de alguno de esos dispositivos y que residieran en la Argentina al 4 de febrero de 2020, fecha en la que se concretó la presentación judicial que motorizó la negociación posterior entre las partes.
Un dato relevante para quienes conservan o descartaron sus teléfonos es que no resulta indispensable mantener el equipo en su poder para acceder al resarcimiento, ya que el requisito central pasa por disponer del IMEI o del MEID, identificadores únicos que pueden recuperarse incluso años después a través del apartado Dispositivos del perfil de Apple ID que se haya utilizado con el teléfono, lo que vuelve accesible el trámite para usuarios que hace tiempo migraron a modelos más nuevos o directamente ya no utilizan esos equipos.
Cómo es el trámite, qué datos exige y en qué plazos se paga
Al momento de la información difundida por la fuente, el formulario de inscripción todavía no se encontraba habilitado, por lo que los interesados deberán aguardar a que se habilite la plataforma correspondiente para cargar sus datos, los del equipo y una declaración jurada firmada en formato digital, todo de manera personal y sin costo alguno para quien reclama.
Una vez vencido el período de inscripciones, la información presentada será revisada y se abrirá una etapa destinada a corregir eventuales errores, tras lo cual se calculará la compensación individual que corresponda a cada reclamante validado y el juzgado dispondrá los pagos, los cuales, según lo previsto, podrían demorar hasta tres meses en efectivizarse en la cuenta que cada beneficiario designe al momento de completar el trámite.
- Verificar si el modelo del iPhone está en la lista de equipos incluidos.
- Buscar el IMEI o MEID en el apartado Dispositivos del perfil de Apple ID si el teléfono ya no se conserva.
- Aguardar la habilitación del formulario y completar la inscripción con los datos personales y la declaración jurada firmada digitalmente.
- Esperar la instancia de revisión y eventual corrección de datos antes del cálculo de la compensación.
- Seleccionar la cuenta bancaria donde se acreditará el pago, que podría demorar hasta tres meses.
Queda por verse, en definitiva, cuánto terminará abonando la compañía de la manzana mordida por una práctica que en su momento fue celebrada por algunos como una manera de alargar la vida útil de los teléfonos pero que, traducida en el bolsillo de los usuarios argentinos afectados por la ralentización deliberada de sus dispositivos, abrirá un interrogante inevitable sobre quién termina pagando en los hechos la cuenta de un problema que la propia empresa contribuyó a generar con su decisión técnica y que ahora busca saldarse con un monto global que, repartido entre todos los reclamantes validados, dejará a cada uno con una compensación bastante más magra de lo que el ruido inicial del caso podía hacer suponer.
