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Jueves, 1 de octubre de 2026
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Adiós, clásicos: la limpieza de octubre en Netflix se lleva películas de toda una generación

Desde romances ochentosos hasta batallas con monstruos y detectives con saco de tweed, el catálogo argentino dirá chau a más de una decena de títulos con caras conocidas. Un repaso, en primera persona, por lo que se va y por qué duele.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · · hace 1 h
Adiós, clásicos: la limpieza de octubre en Netflix se lleva películas de toda una generación

Lo dice El Chaqueño Palavecino, ese que sabe de despedidas y de volver: "Yo no lloro porque lloro, lloro porque extraño". Y vaya si en octubre, cuando uno se siente en el sillón con el control remoto y abre Netflix, va a extrañar. La plataforma anunció la poda mensual de su catálogo argentino y, entre los títulos que se despiden, aparecen películas que crecieron con nosotros, que vimos de chicos en el videoclub de la esquina, en el cumpleaños de un primo o en una tarde de domingo con la familia entera amontonada en la penumbra del living.

Ritmo de vals

Entre las salidas hay un poco de todo, y esa es la primera sorpresa: no se trata de un género único, sino de un repasador generoso que pasa por comedias juveniles, dramas judiciales, romances épicos, aventuras con monstruos y hasta el delirio camp de Austin Powers. El listado incluye títulos con Richard Gere, Clint Eastwood, Brad Pitt y Anne Hathaway, entre otros nombres pesados. Para que se entienda la magnitud del recambio, alcanza con decir que el catálogo se queda sin la comedia más citada de los noventa (la de Cher Horowitz en Beverly Hills, aquella donde el amarillo era casi un personaje más), sin el romance con clases de tango y sin la búsqueda del amor perdido entre los muros de Verona.

  • La adolescente Cher Horowitz, de Beverly Hills, interpretada por Alison Silverstone, que interviene en la vida de sus compañeros mientras intenta ordenar la propia.
  • El romance en el que un hombre, de la mano de clases de baile, se anima a revisar su rutina. Gere, Lopez y Sarandan forman el triángulo.
  • La historia ambientada en Verona, con Amanda Seyfried, donde una carta antigua desata la búsqueda de un amor de otra época.
  • La comedia dramática sobre un compositor que vuelve a componer gracias a un encuentro. Dinklage, Hathaway y Tomei.
  • El drama judicial con Gere y Norton, alrededor de la defensa de un joven acusado de matar a un arzobispo.
  • El policial carcelario con Eileen, una empleada cuya vida cambia con la llegada de una compañera nueva.
  • El policial narco de Ridley Scott, con Washington y Crowe, que recrea la historia del traficante Frank Lucas.
  • El Kong en la Tierra Hueca, el Perseo contra las criaturas mitológicas y la aventura con LeBron James, Bugs Bunny y los Looney Tunes.
  • La tercera entrega de Austin Powers.
  • El cazatalentos de béisbol encarnado por Eastwood y el personaje de Pitt que rejuvenece con los años.
  • La película de 2010 con Jaden Smith y Jackie Chan, sobre un chico que llega a China y aprende artes marciales.

La moto (no se va, pero se extraña)

Lo que uno empieza a notar, mientras va tachando títulos en la cabeza, es que la poda no distingue entre el cine que miramos adolescentes y el que miran ahora nuestros hijos. Se va el policial áspero de Scott y se va también la comedia liviana de Austin Powers; se va el drama con coro de abogados y se va la aventura con efectos especiales del 2010. Esa mezcolanza, lejos de ser un capricho del algoritmo, termina contando algo de nosotros: somos la generación que se crió entre videocasetes rotosos y suspensiones de cable, y que aprendió a ver cine de todo tipo sin pedirle permiso al sommelier del streaming.

Detrás del vidrio

Siempre me pasa igual con estas noticias: me imagino la sala de un departamento porteño cualquiera, con la pantalla encendida y alguien que abre Netflix con la idea de ver "algo que ya vio". Y ahora la advertencia va a ser, antes que nada, mirar antes de que se vaya. No es una tragedia, es la dinámica de un servicio que renueva su oferta mes a mes, como el almacén de barrio que va cambiando la vidriera. Pero duele, porque varias de estas películas ya son parte de la conversación familiar, de la broma interna, de esa costumbre de poner una mientras se cocina o de un partido de truco en la mesa del fondo.

Qué hacer antes del 31

Si la pregunta es cuál ver antes de que se vaya del catálogo, la respuesta honesta es: depende de la edad y del ánimo. Para los que quieran volver a la adolescencia con glitter y humor ácido, la de Cher Horowitz sigue siendo una fiesta. Para los que prefieran algo con menos maquillaje y más pulso, la dupla Washington-Crowe en la historia de Frank Lucas sigue teniendo esa densidad que justifica la pantalla grande. Y para los que quieran ver cine con los más chicos antes de que se duerman en el sillón, la aventura animada con LeBron James y los Looney Tunes es, probablemente, el plan más corto y el más rendidor a la hora de rescatar lo concreto.

En lo concreto, en lo concreto, lo que hay que hacer es sentarse, elegir tres o cuatro títulos de este listado, y armar una especie de maratón express antes del 31 de octubre. Después, uno puede renegar con el algoritmo, puede quejarse con el primo que siempre tiene la respuesta rápida, puede incluso escribirle a la plataforma. Pero el cine, como dice el Chaqueño, no se va del todo: se queda en la memoria, en las conversaciones de mesa y en esa ganas de revisar la película cada vez que aparece la oportunidad. Mientras tanto, a aprovechar el streaming mientras lo que se va siga estando. La cita es en el living, con pochoclo si hay ganas, y con la certeza de que uno, antes del cierre del mes, va a volver a ver alguna de esas historias que ya son parte de la familia.

“Yo no lloro porque lloro, lloro porque extraño.”El Chaqueño Palavecino
PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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