Volver al gimnasio sin lesionarse: el mapa que armó un kinesiólogo para retomar el movimiento después de meses parados
Emiliano Gallegos advierte que muchos creen que no son sedentarios porque entrenan, pero pasan ocho horas sentados. Pide evaluación previa, técnica antes que carga y pausas activas en la jornada para cuidar el cuerpo.
La escena es casi un clásico de cualquier oficina de Santiago del Estero: el ventilador girando despacio, la pantalla encendida y un empleado que lleva seis horas clavado en la silla sin levantarse ni para estirar las piernas. A la noche, convencido de que está haciendo algo por su salud, se calza los botines y sale a correr media hora por el parque. Nosotros los santiagueños solemos creer que con eso alcanza, pero el kinesiólogo Emiliano Gallegos se encarga de desinflar esa ilusión con una frase que ya se volvió comentario obligado en los grupos de WhatsApp del barrio: "Nos consideramos no sedentarios, pero muchas veces somos sedentarios que hacemos deporte".
La definición no es un capricho. Para Gallegos, el problema empieza cuando uno se pasa ocho horas sentado frente a una computadora y concentra todo el movimiento del día en una franja de cuarenta minutos de entrenamiento. "Ahí aparece el famoso no me duele nada, pero después me siento destruido", resume el profesional cuando le preguntan qué les pasa a esos cuerpos que volvieron al gimnasio con todo y al tercer día no se pueden ni atar los cordones.
La evaluación como punto de partida, no como trámite
Antes de hablar de series, repeticiones o rutinas full body, Gallegos pide algo más básico: una evaluación. "Lo fundamental es hacer una evaluación, preguntar por los hábitos y, a partir de eso, planificar", explica. La idea es saber si la persona viene de cero, si entrenó hace años, si tiene alguna dolencia arrastrada desde la cuarentena o si arrastra jornadas laborales que ya le pasan factura a la columna.
“Lo fundamental es hacer una evaluación, preguntar por los hábitos y, a partir de eso, planificar.”Emiliano Gallegos
Técnica primero, carga después: la regla de oro para no romperse
Entre las recomendaciones que dejó el especialista para esta vuelta al movimiento hay una que resume toda su filosofía: "Lo más importante es la técnica del ejercicio, no la carga, para no lesionarse". Suena a perogrullada, pero asegura que la mayoría de los que retoman lo hacen al revés, obsesionados con los kilos en la barra antes de aprender a moverse bien.
- Frecuencia sugerida: alrededor de tres entrenamientos por semana.
- Progresión: empezar con estímulos pequeños y subir la exigencia de forma gradual.
- Ejercicios básicos como puerta de entrada antes de sumar dificultad.
- Pausas activas en la jornada: usar escaleras en lugar del ascensor o aprovechar la pausa del café para hacer sentadillas.
- Vuelta a la calma con estiramientos al final de cada sesión.
La vecina del segundo piso y el gym de turno
La imagen que elige Graciela, vecina del edificio de siempre, para describir lo que ve todos los años por estas fechas es tan gráfica como elocuente: "Viene el calor y se llenan los gimnasios como si fuera peregrinación, todos quieren el cuerpo de enero y terminan en el consultorio del kinesiólogo a los veinte días". A esa peregrinación apunta Gallegos cuando advierte que las estructuras corporales necesitan un tiempo de adaptación que muchos saltean.
Por eso, lo que uno espera que pase después de leer estas líneas es simple y a la vez cuesta abajo: que la próxima vez que nos calzemos las zapatillas para volver al entrenamiento lo hagamos con la cabeza puesta en la técnica, con tres salidas semanales en la agenda y con el ascensor estratégicamente ignorado. El resto, como insiste Gallegos, lo va acomodando el cuerpo cuando se le da la oportunidad de adaptarse sin apurarlo.
