VisionQuest: Visión vuelve a la pantalla con más preguntas que respuestas
Lo confieso de entrada: tengo una debilidad por los personajes que andan por la vida sin saber bien quiénes son. Hay algo en ese hueco interior, en esa falta de mapa, que me interpela siempre. Y cuando el personaje, además, es un ser hecho de cables y memoria prestada, la cosa se vuelve todavía más rica. Por eso me senté a ver VisionQuest con la expectativa de encontrar algo que me dejara pensando un buen rato después de apagar la tele. La serie, disponible en Disney+, cumple en buena medida con esa promesa, aunque tropieza más de una vez con sus propios excesos. Les cuento qué vi, qué me gustó y qué me dejó con gusto a poco, como siempre, en esta columna donde la cultura y los espectáculos se cuentan sin solemnidad pero con respeto por el lector que se toma el tiempo de leer hasta el final.
El pub de Edimburgo y la sala interior
Antes de meterme con la serie propiamente dicha, vale la pena imaginar el escenario donde arranca la historia. Es un pub de Edimburgo, sí, ese tipo de taberna con madera oscura, humo, jarras de cerveza espumosa y un cartel en la puerta que nadie lee porque todos ya saben a dónde van. Ahí trabaja, sin que nadie lo note demasiado, un tipo que parece humano pero que no termina de serlo. Es Visión, interpretado por Paul Bettany, que vuelve al Universo Cinematográfico de Marvel cinco años después de su última aparición. Lleva una vida discreta, atiende mesas, charla con los parroquianos, y cuando cierra el local y se va a dormir, su mente se abre hacia un espacio interior onírico donde todo se vuelve más extraño.
Un bar de recuerdos que no son suyos
En ese mundo interno, que la serie muestra con una estética fría y a la vez onírica, conviven varios avatares de inteligencias artificiales pasadas y presentes. Y, sobre todo, convive Ultrón, al que James Spader le pone el cuerpo y la voz con ese registro irónico y filoso que ya es una marca registrada. Spader compone a un Ultrón que funciona como contrapunto filosófico, como ese amigo irritante que te dice las cosas que no querés escuchar pero que sabés que son ciertas. La dinámica entre ambos, en ese limbo compartido, sostiene buena parte del peso dramático de la propuesta.
Tommy y Paladin
La tranquilidad, claro, no dura demasiado. La paz del pub se interrumpe cuando cae por Edimburgo Paladin, un mercenario de élite contratado para capturar a Visión, y cuando aparece Tommy, un pibe carterista de Londres atormentado por recuerdos de una vida que jura haber vivido pero que nunca fue suya. Ahí la serie empieza a dibujar una relación paternofilial poco habitual en el universo de superhéroes: la de Ultrón, Visión y Tommy, una especie de familia ensamblada por accidente que le da a la historia su costado más emotivo y más raro. La presencia de Yocasta, a quien T'Nia Miller le saca mucho jugo, aporta una tensión poco habitual en este tipo de producciones y le da a VisionQuest un aire distinto dentro del catálogo habitual de Marvel.
Demasiadas palabras
El problema, y acá viene lo que no me terminó de cerrar, aparece cuando la narración se detiene a explicarse a sí misma. VisionQuest es una serie muy expositiva: los personajes hablan de más, justifican cada movimiento, le dicen al espectador qué están pensando y por qué lo piensan. A eso se le suma una trama que orbita alrededor de varias ideas atractivas, entre ellas los acuerdos de Sokovia y el viejo dilema filosófico del barco de Teseo, sin terminar de desarrollar ninguna con la profundidad que el asunto merece. La sensación es la de estar viendo un borrador muy ambicioso al que le faltó una pasada de tijera. Como les decía con el personaje, la serie parece buscar una razón de ser que no termina de encontrar.
El lugar de VisionQuest en la trilogía
Conviene ubicar a esta entrega en el lugar que le corresponde dentro de la trilogía informal que forman WandaVision, Agatha, ¿quién si no? y esta nueva serie. VisionQuest ocupa, a mi entender, el último escalón de ese trío. No es, ojo, una mala serie: es entretenida, tiene un villano de peso, una dupla protagónica que justifica el visionado y un par de escenas que se quedan dando vueltas en la cabeza un buen rato. Lo que le falta, creo, es el golpe de timón que tuvieron sus predecesoras, esa decisión narrativa clara que decía acá pasa esto y de acá no se sale. La dirección de Terry Matalas, conocido por su trabajo en Star Trek: Picard, se nota en el gusto por los temas grandes pero también en la tendencia a estirarlos más de la cuenta.
Dónde y cuándo se puede ver
VisionQuest ya está disponible en el catálogo de Disney+ para la Argentina y la región. Se puede maratonear de una, como hice yo, o ir dosificando capítulos para digerir mejor el aluvión de referencias filosóficas y guiños al universo ampliado. Mi consejo, si se animan: véanla con la expectativa de una serie correcta, con dos actuaciones para destacar y con un par de ideas que dan ganas de charlar después con una cerveza en la mano. No esperen el golpe emocional de WandaVision ni el desquicio pop de Agatha, y probablemente la pasen bien.
Igual, después de todo, me queda dando una pregunta que vale la pena dejarles a ustedes, que son los que terminan de armar la película en la cabeza. ¿Sienten que Marvel logra cerrar bien las historias de sus personajes secundarios, o siempre queda algo sin resolver, un hilo colgando, una puerta entornada que nunca termina de abrirse del todo? Yo tengo mi opinión, pero me reservo para la próxima, porque esta nota ya se estiró más de lo que la decency permitía.
