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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Veinte pesos de brecha y un arranque sin sobresaltos: el lunes dejó al blue en 1.555 y al oficial en 1.535

La jornada cambiaria cerró con una diferencia mínima entre ambas referencias, riesgo país en 660 puntos y un dólar tarjeta que ya roza los dos mil pesos. Mientras el mercado se mantiene expectante, la pregunta que sobrevuela es quién termina absorbiendo el costo de tanta estabilidad artificial.

Por Ana PalavecinoCampo y monte · · hace 1 h
Veinte pesos de brecha y un arranque sin sobresaltos: el lunes dejó al blue en 1.555 y al oficial en 1.535

El lunes dejó una postal que se repite con obstinación desde hace varias semanas: el dólar blue cerró en 1.555 pesos para la venta y el oficial lo acompañó en 1.535, con una brecha que se redujo a apenas veinte pesos, equivalente al 1,3 por ciento. En el Banco Nación, la pizarra mostró 1.485 para la compra y 1.535 para la venta del minorista, una cotización que oficia de ancla para buena parte de la vida cotidiana porque sirve de base para calcular el resto de las paridades del mercado, desde el mayorista hasta el fameux dólar tarjeta. La calma cambiaria, sin embargo, convive con una pregunta que pocos formulan en voz alta: si todo está tan estable, ¿quién está pagando los platos rotos de una contención que se sostiene a base de intervenciones y reservas que no crecen en los papeles?

El dólar tarjeta se acerca a los dos mil pesos por el recargo de Ganancias

Para quienes pagan servicios en el exterior o hacen compras con tarjeta en moneda extranjera, el valor aplicable es el del minorista más un treinta por ciento de percepción a cuenta del impuesto a las Ganancias. Con los valores de ayer, eso empuja la cotización al dólar tarjeta a aproximadamente 1.995 pesos, un número que incomoda a familias que viajaron o compraron tecnología en cuotas y que ahora miran el resumen con la certeza de que la estabilidad del oficial no les llega al bolsillo. La diferencia entre lo que dice el dato macro y lo que se ve en el resumen bancario es, justamente, la grieta por donde se escapa el salario.

El riesgo país, indicador que mide el costo extra que abona la Argentina para endeudarse en los mercados internacionales respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, marcó 660 puntos básicos durante la jornada, una cifra que sigue ubicando al país entre los más castigados del mundo emergente. Mientras tanto, en el segmento de activos digitales, el Ether cotizó a 2.416 dólares, en un recordatorio de que existen mercados paralelos que nunca duermen y que, para muchos ahorristas, se convirtieron en la única vía para dolarizarse sin pasar por el cepo.

Lo que muestran los números y lo que se ve en el lote

  • Dólar oficial (Banco Nación): compra 1.485 pesos, venta 1.535 pesos, sin variaciones durante toda la jornada.
  • Dólar blue: cerró en 1.555 pesos para la venta, con una brecha de veinte pesos respecto del oficial.
  • Dólar tarjeta: aproximadamente 1.995 pesos, tras aplicar el 30 por ciento de percepción a cuenta de Ganancias sobre el minorista.
  • Riesgo país: 660 puntos básicos, según el índice de JP Morgan.
  • Ether (ETH): cotizó a 2.416 dólares en plataformas de intercambio de activos digitales.

Para el bolsillo cotidiano, la estabilidad de la jornada implica que los precios dolarizados —electrónica importada, plataformas de streaming abonadas en moneda dura, pasajes al exterior, repuestos de maquinaria— no tuvieron presión adicional por el lado cambiario en este arranque de semana. Sin embargo, conviene no confundir quietud con alivio: cuando el oficial se mueve en una banda tan estrecha y el paralelo lo sigue sin despeinarse, suele ser porque alguien está interviniendo para que la foto no se descontrole. Y esa foto, que parece ordenada desde los titulares, termina pagándose con inflación contenida a medias, con salarios que corren de atrás y con productores que, mientras cosechan o embarcan ganado, miran el tipo de cambio sojero y se preguntan si tanta paz no es, en realidad, el preludio de otra tormenta.

La gran duda que sobrevuela la jornada es, como siempre, quién termina pagando la cuenta. Si la estabilidad se sostiene con tasas altas, con cepo cada vez más rígido y con presión tributaria sobre el consumo dolarizado, la respuesta es simple: la pagan los mismos de siempre, los trabajadores formales y los pequeños productores que no pueden dolarizarse ni acceder al blue, y que ven cómo su ingreso se licúa entre un índice de precios al consumidor que sigue corriendo y un tipo de cambio oficial que, artificialmente calmo, les recorta competitividad todos los días.

AP
Ana PalavecinoCampo y monte

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