Una noche de radio, un patio cálido y un Martín Fierro que se fue a las manos de María O'Donnell
La APTRA entregó los Martín Fierro de Radio 2026 en el Goldencenter, con Rubinska y Novaresio como anfitriones, y dejó varias imágenes para guardar: el Oro para O'Donnell, un reconocimiento a Julio Lagos y otro al Negro González Oro, y un mapa amplio de ganadores que recorre AM, FM, cultura, deporte y madrugada.
"Yo he visto noches de gala y madrugones de radio, pero pocas veces se juntan en un mismo abrazo", dice un viejo dicho que bien podría repetirse en cualquier redacción, y la velada que organizó la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas en el Goldencenter parece haber confirmado esa intuición: la radio argentina volvió a vestirse de etiqueta para entregar los Martín Fierro de Radio 2026, y lo hizo con una conducción que repartió vértigo y humor, la de Luciana Rubinska y Luis Novaresio, que se movieron por el escenario como si llevaran años haciendo zapping entre la solemnidad del premio y la picardía de un pase de factura.
Antes de que la primera estatuilla se levantara, lo que se respiraba en la sala era esa mezcla de camaradería y tensión que solo se ve en estas noches: colegas que se reencuentran tras meses de no verse, operadores que cruzan miradas con locutores, productores que se acomodan en sus butacas como si el living de casa se hubiera mudado, por unas horas, a una sala mucho más grande. El Goldencenter, con sus pasillos anchos y su escenario generoso, sirvió otra vez de patio grande para la radiofonía, y la fiesta se fue cocinando al ritmo de los saludos, los abrazos y los chismes bajos.
Mientas tanto, el oro se va para el sur del éter
Porque la gran figura de la noche, sin discusión, fue María O'Donnell, que se llevó dos estatuillas que pesan lo suyo: el Martín Fierro de Oro, que es el reconocimiento mayor de la jornada, y el premio a la mejor labor periodística femenina, que venía a coronar un año en el que su voz se volvió otra vez referencia ineludible en la conversación diaria. "Esto es de todos los que hacemos radio de verdad, de los que todavía creemos que un micrófono sirve para pensar en voz alta", dejó dicho O'Donnell al subir a recibir su premio, y la frase rebotó en las mesas como un latido compartido.
En el rubro masculino equivalente, el Martín Fierro quedó en manos de Eduardo Feinmann, que sigue sosteniendo su marca personal en una franja muy competitiva, y en el segmento vespertino de AM el ganador fue Jonatan Viale con su equipo de Pan y circo, un ciclo que se hizo fuerte en la segunda parte del día y que se llevó el premio al mejor programa periodístico vespertino en AM. Para la mañana, en tanto, el reconocimiento fue para Rolando Graña y su Rolando por la mañana, que se quedó con el Martín Fierro al mejor programa periodístico matutino en AM y completó una foto muy clara de cómo se reparten las audiencias en la banda de amplitud modulada.
El rock del deporte, el tango musical y la siesta cultural
El resto de la entrega funcionó como un mapa abierto de la radio que se hace todos los días, y la lista bien vale para entender la amplitud de un medio que todavía late en muchas pantallas y en muchos parlantes: en deporte se consagró Súper Mitre deportivo, de Gabriel Anello y su equipo; en música en AM se llevó la estatuilla La trama celeste, de Alfredo Rosso; en música en FM el premiado fue Aspen Club, que conduce Diego Notario; en el rubro cultural y educativo se impuso Después de todo, de Gustavo Campana; en el segmento agropecuario ganó La hora del campo, de Alejandro Cánepa; y en la franja nocturna de la madrugada futbolera se quedó con el premio Acá hay buen fútbol, de Fernando Mancini y su equipo.
Los que no se ven y los que ya no están
Porque una gala de radio no termina en los nombres que suben al escenario, y la noche también tuvo su capítulo silencioso, el de los oficios que se esconden detrás del parlante: Sebastián Bresler ganó como mejor locución masculina; Gigi Ribaloff se impuso en locución femenina; Gabriel Marsili fue reconocido en operación; El Delta Music Team se llevó el premio a la mejor musicalización; y el servicio informativo de Rotativo del aire fue distinguido como el mejor del año, una mención que recuerda que la radio, incluso cuando parece dormida, está despachando noticias a cada hora.
Y como en toda fiesta de la radio que se precie, hubo lugar para los abrazos que se vuelven memoria: la APTRA rindió homenaje a Julio Lagos, una de las voces más queridas del género musical en la radiofonía, y también hubo un reconocimiento para el Negro González Oro, cuyo nombre volvió a resonar en la sala entre aplausos largos, los de una familia radial que todavía lo extraña y lo cuenta entre los suyos. La gala dejó, en definitiva, una postal que vale la pena guardar: la de un medio que sigue encontrando motivos para celebrarse, con sus premios, con sus recuerdos y con la certeza de que, mientras haya un micrófono encendido, habrá una radio esperando a quien la quiera escuchar.
