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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Una huella que se ve antes que el dolor: lo que el sistema inmune ya sabe sobre el Crohn y la colitis ulcerosa hasta diez años antes del diagnóstico

Una investigación europea revisó muestras de sangre guardadas durante años y encontró anticuerpos atípicos presentes mucho antes de los primeros síntomas. Aunque todavía no sirve para predecir quién va a enfermarse, el hallazgo cambia la conversación médica sobre estas dos enfermedades del intestino.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · · hace 1 h
Una huella que se ve antes que el dolor: lo que el sistema inmune ya sabe sobre el Crohn y la colitis ulcerosa hasta diez años antes del diagnóstico

En la puerta de su casa, doña Elsa me cuenta que el diagnóstico de colitis ulcerosa le llegó después de meses de idas y vueltas al baño, de consultas que no cerraban y de una pérdida de peso que la asustó. "Cuando finalmente me dijeron lo que tenía, ya llevaba un año con el intestino hecho un desastre", resume, mientras acomoda la silla en la galería. Su historia, multiplicada por miles, es la misma que mueve ahora a un equipo de investigadores europeos a mirar hacia atrás en el tiempo, antes de que el cuerpo empiece a quejarse. Porque, según un estudio reciente, hay señales en la sangre que aparecen hasta una década antes de que la enfermedad inflamatoria intestinal se haga visible.

Qué es la enfermedad inflamatoria intestinal

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) engloba principalmente dos cuadros: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Ambas provocan inflamación persistente en el aparato digestivo y pueden derivar en dolor abdominal, diarrea, fatiga, pérdida de peso y complicaciones que exigen tratamientos prolongados o cirugía. En la práctica, el diagnóstico suele llegar cuando la inflamación ya está instalada y, en muchos casos, cuando el daño acumuló años sin nombre.

El nuevo trabajo, publicado en la revista Gut y presentado en la reunión de la Sociedad Europea Unida de Gastroenterología, trabajó con 2.000 muestras de suero tomadas a 500 voluntarios a lo largo de varios años, antes de que aparecieran síntomas. Del total, 200 participantes terminaron desarrollando enfermedad de Crohn, otros 200 fueron diagnosticados con colitis ulcerosa y 100 permanecieron sanos como grupo de comparación. Para identificar anticuerpos, los investigadores aplicaron una técnica de secuenciación llamada PhIP-Seq, capaz de rastrear respuestas contra 357.000 fragmentos de proteínas de bacterias, virus, alimentos y componentes del propio organismo.

Lo que se encontró en la sangre

  • En quienes luego desarrollaron enfermedad de Crohn, se detectó una mayor presencia de anticuerpos contra el virus de Epstein-Barr hasta diez años antes del diagnóstico.
  • También se observaron respuestas elevadas contra las flagelinas, proteínas presentes en ciertas bacterias, especialmente en las formas complicadas de la enfermedad o con afectación en la parte final del intestino delgado.
  • El perfil previo a la colitis ulcerosa fue distinto: incluyó respuestas contra microorganismos y virus, junto con autoanticuerpos, entre ellos uno dirigido contra la proteína MADD, vinculada a procesos inflamatorios celulares.
  • La variabilidad de los anticuerpos creció de forma marcada alrededor de cuatro años antes del diagnóstico en ambos grupos, lo que sugiere una reorganización del sistema inmune previa a la manifestación clínica.

Los datos, aclaran los investigadores, no prueban que una infección cause la enfermedad. Lo que muestran es que ciertos cambios inmunitarios están presentes mucho antes de que el paciente cruce la puerta del consultorio con dolor. Para nosotros los santiagueños, que muchas veces llegamos tarde al especialista, la diferencia entre detectar la EII antes o después no es un dato menor: es, en buena medida, la distancia entre un tratamiento temprano y una cirugía de urgencia.

El estudio refuerza además una idea que la gastroenterología viene discutiendo hace años: que Crohn y colitis ulcerosa son enfermedades distintas, aunque compartan techo. Sus trayectorias inmunitarias parecen escribirse con tintas diferentes. Mientras el Crohn deja rastros contra el virus de Epstein-Barr y contra proteínas bacterianas, la colitis ulcerosa muestra una mezcla más amplia de autoanticuerpos, como si el sistema inmune se desviara en varias direcciones a la vez.

Todavía no existe un test que permita decir "usted va a desarrollar Crohn" o "usted desarrollará colitis". Los propios autores son cautos: los hallazgos abren una línea de investigación hacia la detección temprana, no una herramienta de diagnóstico inmediato. Falta entender por qué algunas personas con estos anticuerpos se enferman y otras no, y por qué el reloj inmunitario empieza a adelantarse tanto antes del primer síntoma.

Mientras tanto, doña Elsa me despide en la puerta con su mate todavía tibio. "Ojalá cuando le pase a otros ya no tengan que esperar tanto como yo", dice. Es, lo que millones de personas con EII esperan que pase: que la próxima generación tenga, por fin, un espejo donde mirarse antes de que el cuerpo empiece a gritar.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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