Una amistad adolescente que cruza mundos: llega «La isla olvidada», lo nuevo de DreamWorks
Joel Crawford y Januel Mercado firman una aventura animada que tiene a Filipinas como escenario y a dos amigas atravesando fantasía, acción y recuerdos antes de una separación inevitable.
Como bien sabe cualquier santiagueño que haya cantado alguna vez eso de «adiós, no me dicen adiós», las despedidas pesan distinto cuando todavía se es chico, y por eso mismo pesan más. Algo de eso late adentro de La isla olvidada, la nueva película animada de DreamWorks que llega a las salas argentinas con una premisa tan sencilla como efectiva: dos amigas que van a tener que separarse y un mundo fantástico que les regala una última aventura juntas, antes de que la distancia haga lo suyo. La dirección corre por cuenta de Joel Crawford, un nombre que ya tiene pedigree en el estudio gracias a entregas como Cómo entrenar a tu dragón, y por Januel Mercado, que se incorpora al proyecto para aportar una mirada más cercana al lugar donde transcurre la historia.
Antes que la pantalla grande, conviene detenerse un instante en el patio imaginario donde la película quiere instalarnos. Filipinas funciona acá mucho más que como decorado: está presente en los colores, en la arquitectura de los pueblos que se cruzan en el camino, en los rituales y en las pequeñas costumbres que van apareciendo casi como guiños a quien las conoce. No se trata de una postal turística ni de un ejercicio de exotismo, sino más bien de la decisión de contar una historia de amistad poniendo el cuerpo en un lugar concreto, con sus sabores y sus tiempos. Cuando el relato arranca y Raissa y Jo todavía están juntas, el clima es el de cualquier tarde compartida entre pibas adolescentes, con confidencias, chistes internos y esa seguridad que solo da tener a alguien cerca que te entiende sin necesidad de explicarte demasiado.
Amigas antes que heroínas
El corazón del filme está en esa amistad. La separación que se viene, y que opera como motor de todo lo que pasa después, no aparece contada como un drama adulto al estilo de las películas de chicos que crecen demasiado rápido, sino más bien como ese momento bisagra en el que empieza a caer la ficha de que las cosas cambian aunque uno no quiera. Las protagonistas se mueven rápido entre lo cómico y lo emotivo, y eso le permite al guion ir alternando gags, secuencias de acción y silencios que pesan. Hay recuerdos compartidos que vuelven a la pantalla casi como flashbacks, pero también imágenes nuevas que las dos construyen en el momento, y esa mezcla es la que va dándole cuerpo a un vínculo que se sostiene incluso cuando el viaje se pone peligroso.
El recorrido las lleva de un mundo a otro, con cambios de escenario que funcionan a la manera de los mundos soñados de toda la vida, y en el camino se van sumando otros personajes que terminan armando una especie de pequeña pandilla de la aventura. La pandilla se prueba, discute, se banca mutuamente y, sobre todo, se hace lugar. Crawford y Mercado se toman el tiempo de presentar a cada uno por separado antes de lanzarlos a situaciones compartidas, y eso ayuda a que el espectador les vaya tomando el gustito. Del otro lado, la villana que las persigue no es un obstáculo decorativo: tiene sus propios móviles, aparece cuando hace falta empujar la trama y le da al filme un antagonismo que sostiene el suspenso sin volverlo solemne.
Animación que se luce sin ahogar la historia
En lo visual, la película combina estilos y se anima a jugar con movimientos de cámara que muchas veces están reservados al cine de acción con actores. El humor físico aparece trabajado con timing y hay gags que funcionan entero por la imagen, algo que se agradece en una propuesta que también se banca los momentos más callados. El ritmo es rápido, a veces vertiginoso, y los cambios de escenario se suceden sin pausa, con algún que otro guiño a series ochenteras que va a hacer sonreír a más de un padre o madre que termine mirando la película con sus hijos. Esa velocidad, sin embargo, no impide que la historia respire cuando tiene que respirar: el tramo final se desacelera, se permite lo emotivo y le devuelve al vínculo entre Raissa y Jo todo el espacio que se había ganado.
- Estreno argentino: la película llega a los cines del país este jueves 26 de junio, en versiones subtitulada y doblada al castellano.
- Formato: animación digital de DreamWorks Animation, dirigida por Joel Crawford y Januel Mercado.
- Público: pensada para chicas y chicos a partir de los 8 años, aunque funciona como una salida para toda la familia por el cruce de aventura y emoción.
- Dónde verla en Santiago del Estero: las cadenas de cines comerciales de la capital provincial confirmaron funciones durante toda la semana, con mayor cantidad de pantallas durante el fin de semana.
- Cuándo conviene ir: para quienes prefieran el clima tranquilo, las funciones del jueves y del viernes por la tarde permiten disfrutar la película sin la olla de presión de los horarios pico; las familias con peques suelen inclinarse por las funciones del sábado y domingo a la mañana y a la siesta.
