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Lunes, 12 de octubre de 2026
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Un café con leche que se sirve una sorpresa: los $1.500 que nadie avisa en la carta

Una consumidora de Neuquén se topó con un recargo por pedir leche deslactosada en una cafetería de la calle Juan B. Justo. El director provincial de Protección al Consumidor, Pablo Tomasini, explicó en qué casos ese cobro es legal y en cuáles no, y por qué la clave de todo está en una sola palabra: información.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · · hace 1 h
Un café con leche que se sirve una sorpresa: los $1.500 que nadie avisa en la carta

La escena es de esas que cualquiera de nosotros los santiagueños, o cualquier argentino de a pie, conoce bien: una mesa con dos o tres amigos, un café a punto de pedirse y la confianza ciega en que la cuenta va a salir razonablemente. Pero esta vez, en una cafetería ubicada sobre la calle Juan B. Justo al 600, en Neuquén, la confianza se rompió con un número inesperado: $1.500 de más por cada taza, porque la leche que eligió la comensal era deslactosada. Yo, si hubiera estado ahí, quiero creer que también habría puesto cara de no entender nada.

Lo que pasó en la cafetería de Juan B. Justo

Una mujer pidió un café con leche y, al momento de pagar, vio un cargo extra considerable en el ticket. Cuando preguntó en el local, le confirmaron que ese era el valor adicional por cambiar la leche común por la deslactosada. Para ella no fue un detalle menor: $1.500 por taza hacen una diferencia enorme en una cuenta compartida. Y acá aparece la primera pregunta que nos hacemos como consumidores: ¿se puede cobrar así, sin más, o hay reglas que el local tiene que respetar?

Hilda, una vecina de la zona que suele desayunar por el barrio, me lo resumió mientras esperaba su colectivo: "Mirá, si yo pido algo distinto y me cobran más, está bien, pero avisame antes. Que me lo digan cuando estoy pagando ya es una tomada de pelo". Y esa sensación de trampa es, justamente, lo que la ley busca evitar.

Qué dice la ley: la información es la clave de todo

Para entender el fondo del asunto recurrí al director provincial de Protección al Consumidor, Pablo Tomasini, que fue muy claro: el requisito que tiene que cumplirse no es mágico ni complejo. Es uno solo, pero no siempre se respeta en los locales gastronómicos. El adicional por la leche deslactosada, o por cualquier producto sustituto, tiene que estar indicado en la carta de manera visible y, además, el mozo o la persona que toma el pedido debe comunicarlo antes de que el cliente confirme su orden.

“Para que haya un cambio de valores de este tipo tiene que estar claramente informado en la carta. Si te lo van a cobrar, tiene que estar claramente informado, no en el puntito abajo de la hoja de la carta que dice que te van a cobrar adicional.”Pablo Tomasini, director provincial de Protección al Consumidor de Neuquén

La explicación tiene una lógica que a mí, personalmente, me parece de manual: si el consumidor conoce el precio de antemano, puede decidir con libertad si acepta el recargo, si opta por la leche común o si directamente decide no consumir ese producto. Enterarse del adicional recién al momento de pagar, en cambio, le saca toda posibilidad de elección. Y eso, para la ley de defensa del consumidor, no es un detalle: es el corazón del derecho a estar informado.

Por qué el recargo existe y por qué, a veces, no debería existir

Ahora bien, ¿por qué algunos locales cobran extra por la leche deslactosada? La respuesta es bastante práctica: la leche común suele ser más barata y más fácil de conseguir en el mercado gastronómico que las versiones especiales, ya sean deslactosadas, de almendras, de avena o de soja. Tomasini fue honesto y reconoció que ese sobrecosto existe, pero agregó algo que me parece fundamental: "El costo de ofrecer una leche alternativa debería estar absorbido en el precio del café". En criollo: si vas a vender café con leche, y entre tus opciones está la deslactosada, lo lógico es que ese plus se contemple dentro del precio general, no que se cobre como si fuera un extra sorpresivo.

De todos modos, el funcionario aclaró un punto importante: la ley no prohíbe expresamente el cobro de un adicional por la leche alternativa. Lo que sí exige es transparencia total en la información. Y acá viene el otro dato que a muchos nos sorprende: en Argentina no existe una normativa específica que obligue a los bares y restaurantes a ofrecer alternativas para personas con intolerancia a la lactosa, alergias o que siguen una alimentación vegana. Cada local decide qué productos ofrece en su menú. Pero si decide incluirlos, queda atado a informar correctamente su precio, sin sorpresas.

Qué va a pasar con la cafetería de Juan B. Justo

Sobre el caso puntual que disparó todo, Tomasini adelantó que el organismo a su cargo iba a acercarse durante esa misma semana al local de la calle Juan B. Justo para explicarle a los responsables cómo debe informarse un adicional de este tipo. Aclaró, eso sí, que hasta ese momento no había una denuncia formal presentada por la consumidora. La intervención, entonces, fue preventiva y pedagógica. Pero advirtió que, si tras esa charla la conducta del local no cambia, el organismo puede avanzar con una sanción concreta.

Mientras tanto, uno, la gente espera algo bastante sensato: que la próxima vez que pida un café con leche deslactosada, le digan antes cuánto va a pagar. Ni más ni menos. Y esa, me parece, es la manera más humana de ejercer el derecho a consumir sin sobresaltos.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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