Ted Lasso aprende a la cuarta: cuando el maestro ya no se hace el distraído
La nueva temporada de la serie de Apple TV+ mete a una asistente con carácter y mucha bronca, y muestra a un Ted Lasso que esta vez no llega tarde: corta el problema de raíz antes de que se convierta en otro Nate Shelley.
Hay una zamba vieja que dice, más o menos, que uno aprende a los golpes y que el maestro que nunca se equivoca es porque nunca dio el primer paso. Yo la escuché de chico en un patio de tierra con un par de guitarras, y cada tanto me vuelve a la cabeza cuando una serie se anima a mostrar que su protagonista también creció. Eso es exactamente lo que pasa con Ted Lasso en su cuarta temporada, que ya está en Apple TV+ y que vino a poner sobre la mesa algo que los fans venían pidiendo sin saber cómo pedirlo: que el bueno de Ted, por una vez, no llegue tarde.
Mirá, si no la viste, arrancá por acá
Antes de meternos en el personaje nuevo, vale la pena recordar la sala, o sea, el patio donde se juega este partido. Ted Lasso es un entrenador de fútbol americano que termina dirigiendo un equipo de la Premier League inglesa, el AFC Richmond, y lo que empezó como una comedia sobre el choque de culturas se fue convirtiendo, capítulo a capítulo, en una de las historias más sensibles que dio el streaming sobre liderazgo, empatía y los límites de la bondad. A esta altura, el Richmond ya no es sólo un club: es un equipo de fútbol femenino que funciona como espejo y como campo de pruebas.
En ese marco aparece Alice Chilton, interpretada por Tanya Reynolds, como asistente del cuerpo técnico femenino. Empieza la temporada con toda la pinta de ser la nueva Roy Kent, con carácter fuerte y lengua filosa, y uno se imagina que la cosa va por ahí. Pero el quinto episodio le da un giro inesperado y la manda a un territorio que a los seguidores de la serie les va a sonar mucho: el de la frustración acumulada, el rencor silencioso y la sensación de no ser vista.
El fantasma de Nate Shelley
El parecido con Nate Shelley, el personaje de Nick Mohammed, es casi un calco. Nate arrancó como encargado del material y terminó siendo asistente gracias a la confianza ciega de Ted, hasta que esa confianza se le convirtió en resentimiento. Sintió que nadie lo miraba, se sintió ignorado, y de esa mezcla salieron la arrogancia y la crueldad con los que lastimó a los que menos poder tenían. La tercera temporada intentó cerrarle el arco con una redención que dejó a más de uno con gusto a poco. Chilton arranca exactamente desde ese mismo lugar: talento reconocido, bronca guardada y mucha dificultad para encajar en la cultura de equipo que Ted se empeña en construir.
- El punto de partida es el mismo: talento con poca paciencia y ego a flor de piel.
- La chispa también se repite: sentirse invisible mientras los demás avanzan.
- El desenlace, hasta ahora, es el opuesto: Ted no espera a que el daño sea irreparable.
Lo que cambia es la respuesta de Ted
Acá viene lo interesante, lo que a mí, que vengo siguiendo la serie desde el primer día, me dejó con una sonrisa de oreja a oreja. Cuando Chilton descubre que las jugadoras están más pendientes de la vida personal de Ted que de su trabajo como asistente, la tensión estalla en un entrenamiento y se pasa de rosca. La diferencia es que esta vez Ted no mira para otro lado, no estira la mecha, no se dice "ya se va a calmar". Decide suspenderla durante un partido en el mismo momento en que nota que su comportamiento empieza a lastimar al grupo. Es un gesto chiquito en la pantalla y enorme para el personaje: ayudar a las personas ya no significa bancar que les hagan daño a otras. Eso, en una serie que durante tres temporadas nos vendió la bondad como respuesta absoluta, es toda una declaración de principios.
“Ayudar a las personas ya no significa tolerar que lastimen a otras.”Lectura del arco de Ted en la cuarta temporada
El pasado con Gemma y lo que viene
Hay un dato del pasado que pesa, y mucho, sobre cómo el equipo lee cada reacción de Chilton. La asistente ya tuvo un cruce durísimo con Gemma, la jugadora interpretada por Abbie Hern, que por sus críticas terminó alejándose un tiempo del fútbol. Ese antecedente le come el margen de error y le pone un relojito encima a cada decisión que toma dentro del Richmond. La temporada todavía tiene episodios por delante, así que el arco de Chilton queda abierto: la pregunta que la serie deja flotando es si podrá hacer el camino inverso al de Nate, o si esta vez el aprendizaje lo tiene que hacer Ted, que de las dos cosas siempre se aprende, pero a mí me gusta creer que la serie se anima a las dos a la vez.
Cuándo y dónde se puede ver
La cuarta temporada de Ted Lasso se emite por Apple TV+, con nuevos episodios que se van sumando semana a semana. Para verla desde Argentina alcanza con tener una suscripción activa a la plataforma y, si sos de los que miran todo de un saque, ya están los primeros capítulos disponibles para maratonear.
