San Antonio de Areco, más allá del gaucho: la nueva ruta de los talleres de autor
A 113 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, el pueblo suma un circuito de joyeros, diseñadores textiles y creadores que trabajan piezas únicas en casas-taller. También abrió una galería a cielo abierto. Cuánto cuesta llegar y dónde dormir.
A 113 kilómetros de Buenos Aires, por la ruta 8 primero y la 9 después, San Antonio de Areco sigue siendo el pueblo del gaucho, de las pulperías y del paisaje que Ricardo Güiraldes volvió literatura en Don Segundo Sombra. Pero en los últimos tiempos, detrás de esa postal que todo el mundo conoce, se fue armando un circuito de talleres donde trabajan plateros, joyeros, diseñadores textiles y creadores con formación internacional, muchos de ellos en casas que también funcionan como showroom y que pueden visitarse con cita previa o en horarios publicados en redes. A ese mapa se suma ahora una galería de arte a cielo abierto que el pueblo acaba de estrenar y que recorre varias fachadas del casco histórico con murales e intervenciones de artistas locales y de visita.
Familias que llevan generaciones en el oficio
Uno de los nombres históricos del pueblo es el de Juan Patricio Draghi, que lleva más de cuatro décadas dedicado a la platería y la joyería. Su padre abrió una joyería en Areco en los años cincuenta y con el tiempo fue incorporando la platería a través de distintos aprendizajes; Juan Patricio se metió en el taller a los doce años y hoy uno de sus hijos trabaja con él en el mismo local. Le pregunté por qué insistir con piezas hechas a mano cuando en cualquier vidriera se consiguen modelos similares a otro precio, y la respuesta me pareció el corazón de todo lo que está pasando en el pueblo: en el mercado uno puede encontrarse con un producto similar al que uno hace, pero para un comprador no experimentado puede resultar lo mismo un producto fabricado en una cinta transportadora que otro que a él le lleva una semana de trabajo. Para Draghi la diferencia no está solo en la técnica sino en la identidad: uno quiere tener una identidad a través del producto terminado, que tenga tu impronta, me dijo.
“La gente, pese al avance de la tecnología, en algún punto va a seguir buscando el detalle, la imperfección, la manito y el alma detrás de las cosas.”María Belén Draghi, joyera de autor
A pocas cuadras del taller de Juan Patricio trabaja su hija María Belén, que volvió al pueblo después de años de formación en joyería de autor en la India, Ecuador y otros destinos. Hija del platero y maestro soguero Raúl Draghi, volvió al taller paterno con una mirada propia y una especialización en piedras y esmaltes que difícilmente se consiga en los mostradores de las grandes joyerías del centro. Cuando le pregunté por qué la plata, no dudó: la plata es el metal más bonito del planeta, y enseguida se extendió sobre lo que para ella es el sentido último del trabajo: la gente, pese al avance de la tecnología, en algún punto va a seguir buscando el detalle, la imperfección, la manito y el alma detrás de las cosas. Esa convicción, compartida por buena parte de los artesanos del pueblo, es la misma que uno escucha en los talleres de cerámica de la zona y que sostiene al circuito.
Diseñadores que llegaron de lejos
No todos los creadores de Areco nacieron en el pueblo. Mica Suid llegó en 2021 desde la ciudad de Buenos Aires y desde entonces trabaja estampado textil bajo la marca Agave, con una línea donde conviven boinas, pantalones gauchescos y alpargatas, principalmente en algodón y lino. La fascinación por las prendas gauchescas le llegó de sorpresa, durante su primera fiesta de la Tradición en el pueblo, y desde ahí no paró de investigar indumentaria tradicional y reinterpretarla desde el diseño contemporáneo, con antecedentes laborales en Japón que se notan en el cuidado por los estampas y los colores. Cuando le pregunté por qué pagar más por una prenda cuando hay opciones industriales mucho más baratas, su respuesta fue casi una declaración de principios: con el tiempo, será cada vez más valioso que te compres una prenda y la veas pintada a mano y hasta con una mancha.
Datos prácticos para armarse el viaje
- Cómo llegar: los pasajes de micro desde Buenos Aires salen desde alrededor de 14.000 pesos por persona, por tramos, según la empresa y la temporada; varias líneas llegan a la terminal del pueblo en poco más de dos horas.
- Alojamiento: hay opciones de hotel cuatro estrellas desde unos 229.000 pesos la noche en temporada baja, con variaciones según el mes; también hay posadas boutique, estancias y casas de alquiler.
- Qué visitar: el circuito de talleres de platería y joyería de autor en el casco histórico, la nueva galería de arte a cielo abierto con murales en fachadas, el parque Criollo y el museo Ricardo Güiraldes, además de las tradicionales pulperías.
- Cuándo ir: la mejor recomendación de temporada es el otoño y la primavera, cuando el clima está templado y el pueblo no está desbordado por el flujo de la fiesta de la Tradición en noviembre, que es el pico del calendario.
