Saltar al contenido
Martes, 13 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Rose Belmont toma el látigo: llega Castlevania: Belmont's Curse, el Metroidvania que reescribe la saga desde París

El 15 de octubre se estrena el nuevo juego de la franquicia con la hija de Trevor como protagonista, exploración clásica, un sistema de cartas de tarot y la promesa de un mapa que premia la curiosidad. Acá te cuento, sin spoilers, qué trae y por qué vale la pena anotarlo en la agenda.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · · hace 1 h
Rose Belmont toma el látigo: llega Castlevania: Belmont's Curse, el Metroidvania que reescribe la saga desde París

Hay una imagen que vuelve cada vez que un linaje artístico se atreve a mirar hacia adelante en vez de quedarse en el museo de sus propios recuerdos: la de un patio de tierra colorada, un aljibe, una hamaca y la sombra de un quebracho que parece más grande cuanto más calor hace. Algo de eso, en versión gótica, es lo que propone Castlevania: Belmont's Curse, la nueva entrega de la saga que llega el 15 de octubre a PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC, y que se anima a poner a una mujer de la familia Belmont en el centro de la escena. La protagonista es Rose, hija de Trevor, y la historia se sitúa 23 años después de los hechos de Castlevania III: Dracula's Curse, en un París de 1499 que arde mientras criaturas monstruosas emergen de las sombras. La apuesta es clara: respetar la fórmula clásica del género Metroidvania 2D y, a la vez, darle a esta Belmont una identidad propia, más ágil, más libre en sus movimientos y con un látigo que ya no es solo un arma.

El látigo, ahora con doble filo

El látigo sigue siendo la herramienta central del combate, pero en esta entrega cumple una doble función que cambia la sensación general del juego: sirve tanto para pelear contra las criaturas como para desplazarse, engancharse y balancearse por determinados sectores del mapa. Esa mecánica, que parece chica en el papel, termina siendo enorme en la práctica, porque vuelve fluida la transición entre exploración y pelea y le da a Rose una forma de moverse que se distingue de la de sus antecesores. En un género donde la repetición de esquemas puede pesar, ese cambio de dinámica es de los detalles más celebrables.

El mapa: atajos, caminos cerrados y la recompensa por curiosear

La exploración mantiene el esquema clásico del Metroidvania: hay senderos bloqueados que se abren al conseguir nuevas habilidades, atajos que recién se revelan cuando uno vuelve sobre zonas ya recorridas y desvíos que terminan siendo mucho más extensos de lo que uno esperaba al doblar la esquina. El mapa está pensado para premiar la curiosidad, y uno de los pilares del juego es esa pequeña epifanía que se siente cuando encontrás un acceso inaccesible en una primera pasada y volvés más tarde con la herramienta justa para abrirlo. Esa arquitectura, que viene de la escuela de los mejores exponentes del género, es la que le da a Belmont's Curse su ritmo propio y la que sostiene la sensación de progreso más allá de los combates.

Los Arcanos: tarot, jefes y construcción del personaje

Uno de los agregados más interesantes es el sistema de Arcanos, que suma una capa de progresión al combate. Los jefes derrotados quedan sellados en las cartas de tarot de Rose y se transforman en nuevas habilidades, hechizos y acciones especiales. Entre los enfrentamientos aparecen figuras clásicas de la saga, como La Muerte, Medusa y Carmilla, a las que se suman rivales nuevos. A ese sistema se le suma un arsenal clasificado en siete categorías de armas y un sistema de reliquias con efectos ofensivos y defensivos, lo que permite moldear a Rose según el estilo de cada jugador. En otras palabras: no hay una sola forma válida de jugar, y la personalización es real, no decorativa.

La dirección artística recupera la combinación de arquitectura gótica, oscuridad y elementos fantásticos que es marca registrada de la franquicia, con zonas que tienen personalidad visual propia y se diferencian entre sí. La banda sonora acompaña la exploración con temas que se sostienen en la memoria más allá de cada sesión de juego, y eso, en un Metroidvania, no es un detalle menor: uno pasa horas recorriendo los mismos pasillos, y la música termina siendo compañera de viaje. Entre los puntos menos resueltos, el backtracking puede perder fuerza en ciertos tramos: volver sobre caminos conocidos es parte inevitable del género, pero hay momentos en los que la sensación de estar re recorriendo lo mismo pesa más de la cuenta. Es un lunar, no un defecto estructural, y no empaña lo que el juego ofrece como conjunto.

Castlevania: Belmont's Curse sale el 15 de octubre para PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC. Quienes quieran sumarse desde el arranque pueden anotarlo en la agenda: la fecha ya está confirmada y la propuesta, al menos sobre el papel, tiene los ingredientes necesarios para volver a poner a la familia Belmont en la conversación de los grandes nombres del género. Si te gustan los Metroidvania con látigo, tarot y un mapa que castiga al distraído y premia al curioso, este es uno de esos regresos que vale la pena mirar de cerca. Como diría cualquier paisano de mi pago cuando alguien vuelve al barrio con noticias: bienvenido, aunque sea en bits y en pantalla.

PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

Te puede interesar