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Ridley Scott mira hacia atrás y se sincera: “Legend” no fracasó, llegó antes de que el mundo estuviera listo

Cuatro décadas después de su estreno, el director inglés defiende una película de hadas y unicornios que la crítica destrozó, la taquilla castigó y el tiempo terminó convirtiendo en objeto de culto

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · 27 de agosto de 2026 · hace 1 h

Le tengo una theory, hermano, y es que hay películas que nacen en el patio equivocado. No digo del patio del barrio, digo del patio de los tiempos: a veces una historia llega cuando todavía nadie tiene la butaca puesta para recibirla, y por más que el fuego del asado esté encendido y la guitarreada suene linda, la noche no termina de armarse. Algo de eso, me parece, le pasó a “Legend”, la película que Ridley Scott estrenó en 1985 y que recién ahora, con cuatro décadas encima, empieza a ocupar el lugar que su director siempre le reclamó.

Para entender lo que digo hay que meterse primero en la sala donde se proyectó la película, más que en la pantalla misma. Scott llegaba en aquel 85 con dos mojones encima que todavía hoy se enseñan en cualquier escuela de cine: “Alien”, que había redefinido el terror en el espacio, y “Blade Runner”, que había estirado los límites de la ciencia ficción hasta dejarla con gusto a pregunta filosófica. Eran dos películas que habían cambiado la conversación del género, y sin embargo Scott eligió para su paso siguiente algo completamente distinto: un cuento de hadas oscuro, con bosque, unicornios y un villano de opereta infernal.

My favorite things

El protagonista era Jack, un leñador joven que tenía la cara y el pelo de un Tom Cruise todavía en construcción de mito. El villano era el Señor de las Tinieblas, al que Tim Curry le puso una presencia tan imponente que muchos espectadores salieron del cine recordándolo a él más que al héroe. La historia era la de siempre y a la vez la más difícil de contar: el bien contra el mal, la luz contra la sombra, la princesa en peligro, los últimos unicornios del mundo en peligro, el bosque entero en peligro.

En las salas, la cosa fue un golpe de frío. Las críticas cayeron con peso, la película llegó a los cines después de varios retrasos que ya venían malheridos y la recaudación no alcanzó ni siquiera a cubrir el presupuesto: unos 23,5 millones de dólares contra un gasto estimado de entre 25 y 30 millones. Para cualquier ejecutivo de Hollywood, eso era un fracaso en toda la línea. Para Cruise, que por esa misma época estaba empezando a convertirse en la megaestrella que hoy todos conocemos, fue también el punto en el que dijo basta con la fantasía.

“La gente decía que Legend no funcionaba. Pero yo creo que sí. Es hermosa y espectacular. Simplemente la hice 25 años antes de tiempo. Hoy en día, todas estas películas que se promocionan bajo el nombre de El Señor de los Anillos y Harry Potter son como Legend. Hacía tiempo que les había dado la espalda y pensé: maldita sea, debería haberla hecho ahora.”Ridley Scott, en una entrevista con The Guardian

Scott, en cambio, nunca aceptó el veredicto de la taquilla como veredicto final. En una charla con el diario inglés, el director se despachó con una de esas frases que quedan flotando en el aire: dijo, así, textual, que la película no había fracasado, que era hermosa y espectacular, y que el problema había sido el reloj. “La hice 25 años antes de tiempo”, resumió. Y completó con un arrepentimiento que no es del todo arrepentimiento: dijo que cuando vio el fenómeno de “El Señor de los Anillos” y de “Harry Potter”, dos sagas que movieron multitudes en los años 2000, pensó “maldita sea, debería haberla hecho ahora”.

La lectura tiene su lógica si uno mira cómo cambió el mundo del cine en las dos décadas que siguieron. Las grandes franquicias fantásticas de los 2000 le demostraron a la industria que el público masivo estaba ahí, esperando historias con elfos, dragones, magia y héroes jóvenes. Justamente el terreno que “Legend” había pisado mucho antes, aunque con una estética más oscura, más cercana al cuento de hadas europeo que a la épica luminosísima de Peter Jackson. Lo que en 1985 había parecido raro, inclasificable, casi una rareza, en 2005 empezaba a parecerse al manual de instrucciones del género.

Where the wild things are

Con el paso de los años la película fue encontrando a su gente de a poco, de boca en boca, de recomendación en videoclub primero y de foro en internet después. La imaginación visual de Scott, ese modo que tiene de construir bosques donde se siente el frío y cuevas donde se siente el calor del diablo, más la actuación de Tim Curry como un villano que parece sacado de un cuadro de Gustavo Doré, le terminaron ganando un lugar que el estreno le había negado. Hoy “Legend” circula como lo que tantas veces termina siendo una película incomprendida en su momento: una obra de culto, con sus seguidores firmes y sus detallitos que ya son parte del folklore del género.

Igual, y acá me permito una opinión que no me pidieron pero que no puedo callarme, me queda la duda de si el problema fue solo el reloj o si hubo algo más. Puede ser que el público de los 80 todavía no estuviera educado para una fantasía que no venía en formato de comic ni de aventura espacial. Puede ser que la mezcla de cuento de hadas, oscuridad y rock de Tangerine Dream en la banda de sonido haya resultado una rareza demasiado grande. Puede ser también que el marketing se haya mareado con un producto que no sabía dónde colgarlo. Seguramente fue una mezcla de todo eso, y no un único culpable.

Lo que sí es seguro es que la película existe, se puede ver y se puede discutir, que es mucho más de lo que puede decir cualquier título que se haya estrenado y haya caído en el olvido. Si a alguien le pinta recorrerla, hoy está disponible en distintas plataformas de streaming bajo el título “Legend”, la película de 1985 dirigida por Ridley Scott, con Tom Cruise y Tim Curry. La cita pendiente, si uno quiere hacerla, es tomarse dos horas, bajar las luces y entrar al bosque sin pedirle permiso al año en que se filmó.

PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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