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Lunes, 5 de octubre de 2026
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Pergolini se mandó una estructura propia para colgar vinilos en el estudio y promete ir cambiándolos emisión tras emisión

El conductor de No preguntes por Rusia fabricó los soportes con una impresora 3D y completó una selección que va de Spinetta a Nirvana, con una parada inesperada en un laserdisc de Prince y una edición japonesa de Smells Like Teen Spirit.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · · hace 1 h
Pergolini se mandó una estructura propia para colgar vinilos en el estudio y promete ir cambiándolos emisión tras emisión

Lo confieso desde el arranque: cada vez que alguien me cuenta que un programa de televisión se toma el trabajo de fabricar con sus propias manos una pieza para el decorado del estudio, algo dentro de mí se conmueve. Y lo que Mario Pergolini mostró esta semana en No preguntes por Rusia entra de lleno en esa categoría de gestos que parecen chicos pero terminan diciendo mucho. El conductor presentó una instalación especialmente pensada para exhibir discos de vinilo en el fondo del set, y cuando le preguntaron quién había sido el responsable del armado, la respuesta llegó con la naturalidad de quien está orgulloso de lo que tiene entre las manos: él mismo se había mandado la estructura, incluyendo unos soportes que salieron directamente de una impresora 3D.

Porque en este oficio uno termina aprendiendo que las cosas más interesantes suelen pasar cuando nadie las está mirando del todo, y eso fue lo que sucedió en el momento en que Nico Etevenaux, que oficia de columnista en el ciclo, reparó en los cambios y preguntó por el sector cercano a la figura de un Stormtrooper de Star Wars, esa pieza de colección que hace mucho que convive con el resto del decorado. Ahí nomás, Pergolini se largó a explicar la movida con una mezcla de orgullo y de modestia que le sonó hasta tierna: contó que él mismo había fabricado los soportes con la impresora 3D y, sobre todo, confirmó lo que más importa para el ojo del televidente: "Los vamos a ir cambiando". Es decir, lo que vimos en esta emisión es apenas una primera selección, una suerte de foto inicial que se irá modificando programa a programa.

Peluson of milk y un laserdisc de Prince

Ahora bien, lo lindo del asunto es pelearse con la propia colección, porque uno siempre termina dejando afuera un disco que después le pesa. Pergolini arrancó el recorrido identificando dos tapas que son casi una declaración de principios: Peluson of milk, de Luis Alberto Spinetta, y Fore!, de Huey Lewis & The News. Después vino el resto del inventario, que mezcla sin complejos lo argentino y lo internacional, lo clásico y lo contemporáneo, como si el criterio fuera solamente el gusto del dueño de casa. Ahí estaban Pink Floyd, Manu Chao y Babasónicos, y en esa hilera también se colaron dos piezas que llamaron la atención: un laserdisc de Prince, esa reliquia que todavía sigue siendo objeto de culto entre los que peinan algunas canas, y una edición japonesa de la banda de Nirvana, que en este país siempre tiene un público para sus reediciones del país del sol naciente.

  • Peluson of milk, de Luis Alberto Spinetta
  • Fore!, de Huey Lewis & The News
  • Discos de Pink Floyd, Manu Chao y Babasónicos
  • Un laserdisc de Prince y una edición japonesa de Nirvana
  • Catupecu Machu, The Velvet Underground y The Rolling Stones
  • Los Tipitos, Barry Manilow, Los Piojos y AC/DC
  • Daniel Melingo, La Renga, Foo Fighters y Viejas Locas
  • Ataque 77 y Fito Páez, completan la selección

Después, cuando la cámara se corrió a las filas inferiores, la lista siguió sumando nombres de distintas épocas y de distintos palos, sin pedirle permiso a nadie: Catupecu Machu, The Velvet Underground, The Rolling Stones, Los Tipitos y Barry Manilow, todo en la misma revoleada. Más abajo todavía aparecieron Los Piojos, AC/DC, Daniel Melingo, La Renga, Foo Fighters, Viejas Locas, Ataque 77 y Fito Páez, en una mezcla que incluye rock, pop, punk, canción de autor y hasta esos artistas que uno no espera encontrar en la misma pared que uno nunca tuvo la valentía de armar.

Un sótano prestado que se va poniendo en orden

Por eso, más allá del golpe de efecto, lo que Pergolini viene haciendo con el espacio del programa tiene una lógica que me resulta entrañable y que, si me apuran, hasta se vuelve una forma de militancia cultural. Cuando arrancó la temporada 2026, el conductor había presentado ese lugar como un sótano prestado, y lo mismo había aclarado que por sus limitaciones no siempre podía recibir invitados en el estudio. Con el paso de las emisiones, sin embargo, el lugar se fue acomodando: se mantiene ese clima de paredes oscuras y de luces azuladas que ya es una marca registrada del ciclo, y a la nueva exhibición se suman una guitarra colgada, un sillón, una mesa auxiliar, una lámpara de pie y un mueble con equipos y objetos de colección. En otra pared sigue intacta una estantería con discos compactos, como un guiño a los que todavía cuidan su colección de CD.

“Los vamos a ir cambiando.”Mario Pergolini, en No preguntes por Rusia
PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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