Martes, 29 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Pergolini convirtió el estudio de Otro Día Perdido en una tribuna xeneize y se desquitó con los hinchas de Racing

Entre bromas, explicaciones sobre la Copa Argentina y un guiño a Francella, el conductor celebró la remontada de Boca junto a Evelyn Botto y Rada Aristarán, en una jornada que mezcló fervor futbolero y humor de televisión.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · 29 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Yo estaba esperando que arrancara el programa con otra cosa, la verdad, pero hay veces que la realidad te atropella en la puerta del estudio y no te queda otra que acomodarte. Eso fue lo que pasó este lunes en Otro Día Perdido, cuando Mario Pergolini llegó con una sonrisa que le duraba desde la noche anterior y decidió, ni más ni menos, que la primera media hora del envío iba a tener olor a tribuna, a cancha, a ese fervor que se guarda uno en el pecho toda la semana y que el domingo a la noche, cuando el resultado acompaña, se convierte en una necesidad casi física de compartirlo con alguien. Y los convidados a compartirlo fueron, como casi siempre, Evelyn Botto y Agustín Rada Aristarán, más un público que, apenas lo vio entrar, entendió que la noche iba a tener un dueño bien claro.

Muchachos, ahora les voy a contar

Lo primero que hay que decir, para los que no la tienen tan fresca, es que la Copa Argentina es ese torneo raro, querido y a veces despreciado por los hinchas, que cruza a equipos de todas las categorías, desde los monstruos de Primera hasta los clubes del ascenso más profundo, todos mezclados en un mismo cuadro por eliminación directa. Es el formato que te regaló hazañas imposibles y goleadas históricas, y que por eso mismo genera una expectativa especial cada vez que se enfrentan dos equipos de distinta jerarquía. Pergolini se tomó un buen rato para explicárselo a Rada, como si fuera una clase de geografía futbolera, y de paso deslizó alguna ironía sobre las sorpresas que suelen dar los chicos cuando les toca bailar con los grandes.

Evelyn Botto, mientras tanto, hizo lo que mejor sabe hacer: preguntar, tirar de la lengua, llevar al conductor hasta el confesionario sin que él se diera cuenta del todo. Lo recibió con una sonrisa cómplice cuando él intentó zafar del tema y arrancar hablando del show de Lali en el Monumental, como si el fútbol fuera un tema menor y lo importante fuera la música. Pero la pregunta llegó igual, clarita, directa, y ahí Pergolini se rindió, entre risas, y terminó por admitir que el motivo de su buen humor se llamaba Boca Juniors y se había construido en Avellaneda, sobre el césped de Racing.

“Perdíamos dos a cero, todo mal, todos nos sentíamos mal. Y después vinieron los goles y se dio vuelta todo.”Mario Pergolini, en Otro Día Perdido

Esa frase, con esa cadencia de hombre que todavía está procesando lo que vio, fue el corazón del relato. Pergolini reconstruyó el partido como quien cuenta una película que todavía no termina de creer: el dos a cero en contra, la broncha en la tribuna, la sensación de injusticia flotando en el aire, y de pronto el cambio de chip, los goles que empezaron a caer, el 3 a 2 definitivo, la desahogada final. Evelyn completó el resultado mientras él iba acompañando cada tanto con gestos y exclamaciones, armando entre los dos una escena que el público acompañó con aplausos y alguna que otra cargada, porque en una cancha o en un estudio, la cargada siempre está a la vuelta de la esquina.

Si hay alguien de Racing, váyase ya

Y acá, digo yo, es donde el conductor mostró la otra cara, la que a veces se critica pero que forma parte del folklore de esta pasión que nos invade cada fin de semana. Con la elegancia de un zorro y la mala leche de un hincha que acaba de ganar, Pergolini miró a cámara, miró al público, y largó la advertencia con una sonrisa imposible de ocultar: si había alguien de Racing ahí, mejor que agarrara sus cosas y se retirara antes de que el ambiente se volviera irrespirable. No fue un insulto, no fue una falta de respeto, fue, pura y simplemente, lo que hacemos los argentinos cuando le ganamos al clásico: festejar con todo, sin pedir disculpas, porque para eso están los años de aguantar derrota ajena.

Para el cierre eligió una perlita que los hinchas de Boca conocen bien: la frase hermosa mañana, esa muletilla que el personaje encarnado por Guillermo Francella en la película homónima convirtió en grito de guerra cada vez que el club de la Ribera sumaba un título o una alegría grande. Pergolini la dejó caer como quien guarda un as bajo la manga, con la certeza de que el estudio iba a responder con un aplauso largo, que así fue, y de que el segmento quedaba cerrado en tono de festejo, no de provocación barata.

  • Dónde: en la pantalla de Luzu TV, en el programa Otro Día Perdido, el envío diario que conduce Mario Pergolini junto a Evelyn Botto y un equipo que rota entre columnistas y convidados.
  • Cuándo: el segmento se emitió el lunes siguiente al partido por la Copa Argentina en el que Boca le ganó a Racing por 3 a 2 en Avellaneda.
  • Quiénes participaron: Mario Pergolini como conductor y relator del festejo, Evelyn Botto como cómplice y preguntadora, y Agustín Rada Aristarán como destinatario de las explicaciones sobre el formato del torneo.
  • Por qué importa: porque muestra cómo el fútbol se mete en la conversación cotidiana y se vuelve tema obligado en los programas de entretenimiento, incluso cuando arrancó la jornada con otro plan.

A mí, si me preguntan, lo que más me gusta de este tipo de segmentos es que dejan al descubierto algo que muchas veces intentamos disimular: que somos, por encima de cualquier cosa, hinchas de algo. De un club, de un equipo, de una camiseta. Y que está bien que así sea. Que un conductor se siente frente a una cámara y cuente cómo se le aflojaron las piernas en el segundo gol del rival, y cómo le volvieron las fuerzas con el empate, es un acto de honestidad poco frecuente en la televisión de hoy. Por eso, más allá de las bromas que puedan molestar a alguien del otro lado de la verja, a mí este Pergolini festivo me cae bien. Me cae bien porque es genuino, y la genuinidad, en estos tiempos, cotiza en pesos oro.

PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

Te puede interesar