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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Pastillas para vivir más: por qué la ciencia todavía no firma el cheque

Suplementos con precursores de NAD+, selenio, vitamina D y omega-3 ganan terreno en las góndolas locales, pero los ensayos clínicos en humanos no sostienen la promesa. Mientras tanto, lo que sí muestra evidencia sólida para envejecer mejor sigue siendo gratis: moverse, comer bien, dormir y no aislarse.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · · hace 1 h
Pastillas para vivir más: por qué la ciencia todavía no firma el cheque

En la puerta de mi casa, en una esquina cualquiera de Santiago del Estero, doña Ramona me frena cada vez que voy al kiosco con la misma pregunta de los últimos meses: "¿Qué pastilla me compro para vivir más años?" Lo pregunta en serio, después de ver en la tele y en el teléfono avisos que prometen casi una segunda juventud en cápsulas. Lo que doña Ramona todavía no leyó es que la ciencia, hasta ahora, no acompaña esa promesa.

El mercado de los suplementos para vivir más lleva años de Expansion. Detrás de los frascos más caros aparece una sigla conocida como NAD más, una coenzima que está en todas las células del cuerpo, que es clave para producir energía y para arreglar el ADN. Sus niveles bajan con los años y, en pruebas de laboratorio y en animales, aumentar esa disponibilidad mejoró algunos parámetros del metabolismo. De ahí salieron los suplementos con NMN y con nicotinamida ribósido, que se venden como si fueran una inversión directa en longevidad.

De la célula a la góndola, el salto que nadie probó

El problema es el salto entre lo que se observa en una célula o en una rata de laboratorio y lo que después se afirma en la publicidad. Los ensayos clínicos en personas confirman que esos precursores suben el NAD más en la sangre. Lo que todavía no pudieron mostrar es que esa suba se traduzca en menos enfermedades, en un corazón más sano o en más años en el calendario. Que cambie un valor en un análisis de laboratorio no equivale a vivir más, y esa es la frase clave que conviene repetir antes de gastar en cualquier frasco.

Por qué las vitaminas no son lo mismo para todos

Pero ojo, que la evidencia no acompañe el uso masivo no significa que estos nutrientes sean inútiles. Cuando hay un déficit real, corregirlo cambia la vida cotidiana. Las carencias de vitamina B 12 y de vitamina D son frecuentes en edades avanzadas, y tratarlas mejora el ánimo, los huesos y la energía diaria. La diferencia, como me decía un médico al que consulté para esta nota, está en medir primero y suplementar después, no en tirar cápsulas al azar confiando en lo que dice un aviso.

La ciencia trabaja en tres escalones: lo que pasa adentro de una célula, lo que se observa en animales y lo que demuestran los ensayos clínicos en miles de personas. Casi toda la oferta de suplementos se apoya en los dos primeros y se presenta como si ya hubiera pasado el tercero. Un hallazgo real pero acotado termina convertido en una promesa grande que nadie pudo confirmar todavía en la clínica.

Lo que sí tiene evidencia sólida no viene en cápsulas

Lo que sí muestra respaldo serio es, justamente, lo menos novedoso: moverse con regularidad, sumar ejercicios de fuerza, comer de manera equilibrada con proteínas suficientes, dormir bien, no fumar, cuidar los vínculos sociales. Lo dice la literatura médica acumulada durante décadas y lo repiten los especialistas que consulté para esta nota. No es una fórmula mágica y por eso no se publicita en una góndola.

Antes de cerrar, vale la pena dejar algo en claro para los lectores que estén pensando en empezar a tomar algo. Los suplementos no son inocuos: pueden interactuar con medicaciones, pueden sumar dosis de más de vitaminas liposolubles, y pueden dar una falsa sensación de que ya "hicieron algo" por la salud. Por eso, la recomendación de cualquier profesional serio empieza por una análisis de sangre, una evaluación médica y un plan que no dependa de un frasco.

Doña Ramona me mira esperando la respuesta cuando paso de nuevo por la esquina. Lo que esta vez le voy a decir es lo que escribe la mejor evidencia disponible: que por ahora la pastilla que la haría vivir más no existe en el kiosco, aunque la vendan como si existiera. Y que lo que sí puede hacer, hoy, con o sin suplemento, es moverse cada día, comer lo más variado que pueda, dormir bien y mantener cerca a la gente que quiere. Con eso, nosotros los santiagueños, ya estamos haciendo buena parte de la tarea que la ciencia sí avala.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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