Nicolas Cage y el oficio de reinventarse: cuando un actor se anima a desdoblar
Adaptation lo muestra en un doble papel, pero también obliga a repensar una carrera que va del drama más crudo a la acción más desatada. Un recorrido por las películas que revelan al actor detrás del héroe.
Yo no me olvido de las noches de película en casa, cuando uno se sentaba frente al televisor esperando ver a Nicolas Cage y terminaba descubriendo algo más que una cara conocida. Hay un actor ahí, debajo del nombre grande, y a veces conviene sacarlo a la luz. Eso es lo que pasa con Adaptation, la película que Spike Jonze dirigió sobre un guion de Charlie Kaufman: Cage hace de dos hermanos gemelos, y uno tiene la sensación de que el verdadero protagonista es el oficio de contar historias, no el personaje en sí.
Dos Cages para una misma historia
La película se anima a poner al mismo intérprete en veredas opuestas. Charlie Kaufman, el guionista, y su hermano Donald son los dos papeles que asume Cage, y la diferencia entre uno y otro se nota en cada plano. De un lado, la neurosis creativa; del otro, la confianza casi ingenua. La historia se apoya en El orchid thief, el libro de Susan Orlean sobre un cazador furtivo de orquídeas en Florida, y se permite usar ese texto como trampolín para hablar del propio mecanismo de adaptar. Hay humor, hay vértigo, y hay algo de confesión sobre cómo se hace una película cuando uno no sabe bien hacia dónde ir.
Cuando gana el Óscar y nadie se lo espera
Antes de todo eso, yo tenía a Cage asociado a la pirotecnia. Pero hubo un momento en que se quitó la pirotecnia de encima y se quedó quieto frente a la cámara, en Leaving Las Vegas, el film en el que interpreta a un guionista que decide dejarse morir en la ciudad del juego. Aquel trabajo le valió el premio de la Academia al mejor actor y mostró que debajo de los gritos y las persecuciones había un intérprete capaz de sostenerse en silencio. Es la clase de papel que uno recuerda cuando quiere entender de qué está hecho un actor.
Ambulancia, intemperie y un Scorsese con bisturí
También está Al límite, de 1999, donde vuelve a hacer de hombre roto, pero ahora en una ambulancia que recorre las noches de Nueva York. La dirige Martin Scorsese con guion de Paul Schrader, dos nombres que juntos prometen un drama áspero, y Cage responde con un personaje que se desangra por dentro mientras trata de salvar a desconocidos. Es cine de oficio, de los que se ven pensando en el actor y no en el truco.
La comedia como traje que también le queda
Después vino El hombre del tiempo, de 2005, una película con tono de comedia amarga en la que Cage encarna a un hombre que acumula pequeños fracasos hasta que la vida se le viene abajo. La dirige Gore Verbinski, y el personaje funciona porque el actor se permite quedar en ridículo sin pedir permiso. No es el Cage que patea puertas ni el que maneja autos a toda velocidad; es el que se sienta en una cena familiar y no puede sostener una conversación.
El lado oscuro del mundo
Ese mismo año aparece El señor de la guerra, con Andrew Niccol como director, donde se mete en la piel de un traficante de armas que va de un continente a otro con la misma soltura con la que otros cambian de oficina. Es un film serio, con el peso de un drama criminal, y otra muestra de que a este actor le gustan los papeles incómodos, los que obligan a pensar un poco más de lo que uno quisiera.
Una filmografía para revisar
- Adaptation, de Spike Jonze, con Cage en doble papel y guion de Charlie Kaufman sobre un libro de Susan Orlean.
- Leaving Las Vegas, el papel que le dio el Óscar al mejor actor.
- Bringing Out the Dead (Al límite), de Martin Scorsese, con guion de Paul Schrader.
- The Weather Man (El hombre del tiempo), de Gore Verbinski, comedia dramática sobre el desmoronamiento cotidiano.
- Lord of War (El señor de la guerra), de Andrew Niccol, drama sobre el tráfico internacional de armas.
“Uno elige una película de Nicolas Cage esperando un rato pasatista, y de golpe se encuentra con un actor que se animó a hacer dos personajes en la misma escena, a perder un Óscar por un guion insoportable o a manejar una ambulancia con Martin Scorsese. La próxima vez que aparezca en cartelera, vale la pena dejarse llevar por el personaje y no por el nombre.”Pablo Trejo
