Neuquén lleva una semana bajo el agua y los vecinos ya marcan los puntos críticos: el municipio trabaja a contrarreloj
Siete días de lluvias consecutivas pusieron a prueba el sistema de desagües de la capital neuquina. Cuadrillas municipales, vecinos en alerta y dos líneas telefónicas abiertas las 24 horas para reportar cada anegamiento.
La casa de Marta Andrade queda a media cuadra de la calle Chubut, en uno de los barrios bajos de Neuquén capital, y desde el lunes pasado no volvió a secarse del todo. Esta mañana, mientras el agua bajaba lentamente por la rejilla que tiene al frente, me contó que ya llamó tres veces al 103 y dos al 147. Nos atienden enseguida, dijo, y a veces a la hora ya están las cuadrillas trabajando. Eso a nosotros los neuquinos del sur nos sirve un montón, porque uno se siente acompañado. Lo que ella espera, como la mayoría de los vecinos con los que hablé en estos días, es que la lluvia del viernes no haga colapsar lo que todavía aguanta justo.
Lo cierto es que Neuquén lleva siete días consecutivos con lluvias de distinta intensidad y el municipio armó un esquema de emergencia que mantiene equipos en la calle desde el primer día de alerta. Defensa Civil, Limpieza Urbana, Espacios Verdes, Mantenimiento Vial e Infraestructura trabajan en conjunto, según explicó el subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, Francisco Baggio.
Qué dice el sistema y qué se vio en estos días
Baggio aclaró que la infraestructura de drenaje está pensada para absorber entre 15 y 20 milímetros de agua acumulada por día sin generar anegamientos graves en las zonas más pobladas, y que esa capacidad se puso a prueba durante la semana con resultados favorables en el casco céntrico. El punto donde más se notó el cambio fue la avenida Mosconi, donde las colectoras renovadas derivaron el agua hacia los colectores principales con rapidez y evitaron la acumulación histórica que sufría el Bajo, una zona acostumbrada a los cortes de tránsito y a las inundaciones en los locales comerciales.
Cómo trabaja el municipio, paso a paso
- Desobstrucción de rejillas y limpieza de bocas de tormenta en los puntos críticos.
- Uso de equipos Vactor, como los que operaron en el cruce de Chubut y Santa Cruz para extraer sedimentos y restos de obra que habían reducido la captación del pluvial.
- Activación de las lagunas de atenuación del barrio 127 Hectáreas cuando el río Limay sube de nivel: se trata de un predio de más de nueve hectáreas que absorbe el excedente y acelera el drenaje en los barrios del sur.
- Ingreso de motobombas en calles de tierra de la Meseta y Valentina Norte, donde el barro impide el paso de maquinaria pesada y las tareas de nivelación quedan suspendidas hasta que el suelo se seque.
A dónde cae el agua y cómo se reporta
El sistema de desagüe de la ciudad vuelca sus aguas en dos colectores, el arroyo Durán y el canal Villa María, ambos con descarga final en el río Limay. Cuando el río crece, el municipio abre las compuertas de las lagunas del 127 Hectáreas para atenuar el caudal. Para los vecinos, en tanto, las líneas de emergencia son el 103 y el 147, disponibles las 24 horas, y el pronóstico anticipa lluvias de intensidad variable hasta el viernes, con posibilidad de tormentas aisladas en distintos puntos de la capital. Las zonas sin cordón cuneta ni asfalto, como los caminos de la Meseta y Valentina Norte, siguen siendo el punto más delicado: el agua estancada complica el acceso a los barrios y, como me dijo la Marta frente a su puerta, lo que uno espera es que cuando pare de llover, el barrio vuelva a estar transitable y el agua deje de meterse dentro de la casa.
