Neuquén entra en la cuenta regresiva: qué hacer ahora antes de que el agua golpee la puerta
Los suelos ya no absorben más, los arroyos secos vuelven a correr y las tormentas se arman en minutos. El fenómeno de El Niño puso a la provincia en alerta y las autoridades dieron una hoja de ruta concreta para las familias que viven cerca de ríos, cañadones o zonas bajas. Repaso de lo que hay que tener listo, punto por punto.
En esta esquina de Neuquén, donde hasta hace poco el polvo volaba porque no caía una gota, hoy miran el cielo con otro peso. Nosotros los santiagueños que vinimos a parar a la Patagonia sabemos bien lo que es ganarle al clima con paciencia, pero también sabemos que cuando el agua vuelve, vuelve con todo. Las últimas semanas dejaron los suelos tan empapados que ya no tragan más: lo que cae escurre hacia los arroyos y los cañadones, muchos de los cuales llevaban años secos. Eso quiere decir, en criollo, que zonas que parecían seguras empiezan a quedar en la mira.
La secretaria de Emergencia y Gestión de Riesgo de la provincia, Luciana Ortiz Luna, lo explicó con una frase que grafica el momento que se vive: las tormentas convectivas pueden armarse en pocos minutos y descargar una cantidad enorme de agua en un área chica. Un barrio puede pasar el día sin un sopapo y, de golpe, terminar anegado. Y hay un detalle que muchos vecinos no tienen en el radar: no siempre el agua cae donde hace el daño. Una tormenta fuerte en la cuenca de arriba puede convertir a un arroyo que parece calmo en una correntada seria.
Por dónde empezar la preparación
- Conocer las vías de evacuación del barrio o la localidad antes de que pase nada, no en el momento de la urgencia.
- Identificar con tiempo a las personas del grupo familiar o del entorno que van a necesitar una mano para moverse: pacientes con enfermedades crónicas, adultos mayores, vecinos con dificultades de movilidad.
- Armar un kit de emergencia con lo indispensable para las primeras horas: documentación personal, alimentos no perecederos, agua potable de reserva, elementos para aguantar un corte de luz y lo necesario para dejar la casa si las autoridades lo ordenan.
- En localidades rurales o de accesos complicados, pensar con tiempo en la chance de quedar aislados un rato largo y tener claro dónde quedan los puntos de encuentro y los centros de evacuación que definieron los municipios.
Graciela, vecina del barrio, me decía ayer a la tarde mientras juntaba ropa del tendedero: «Yo viví la crecida del 2014 y aprendí que el agua no avisa, te encuentra». Por eso recalcaba lo del agua potable en reserva. Las emergencias pueden dejar fuera de juego a los sistemas de abastecimiento y, cuando eso pasa, conseguir una botella se vuelve una odisea.
Desde la Secretaría provincial también están trabajando en detectar los antiguos cauces de río que se apagaron durante la larga sequía y que ahora pueden volver a tomar volumen. La idea es mapearlos antes de que la naturaleza los haga recordar a la fuerza por dónde corrían. Mientras tanto, la recomendación que se repite es bien concreta: no esperar a que el cielo se ponga negro para tomar decisiones. Con los suelos saturados y El Niño empujando, cada día que pasa sin tener el kit listo o las rutas de escape claras es un día ganado por la tormenta.
