Mil y un motivos para sacarse el sombrero: Quimsa tocó las mil en la Liga y lo festejó a lo Ferroviario
La Fusión le ganó 83-77 a Atenas en el Ciudad, se convirtió en el undécimo club en llegar a los mil partidos en la Liga Nacional y lo hizo con el ADN que le conocen todos: trabajo, identidad y un par de cracks que ya son patrimonio santiagueño.
Arrancamos con lo que hay que arrancar: en el Ciudad no se regaló ni un centímetro. El Ferroviario, como le digo yo desde que tengo uso de razón deportiva, se sacó de encima a un Atenas siempre incómodo, lo aguantó cuando lo tuvo que aguantar y le metió el golpe final para ganar 83-77. Resultado importante por donde se lo mire, pero que además quedó en los libros: con este partido, la Fusión jugó su encuentro número mil en la Liga Nacional y se metió en un club selecto al que solo pertenecen once equipos en toda la historia.
A mí, que ya peino canas viendo básquet, este tipo de marcas me dicen mucho más que un título aislado. Mil partidos en la Liga no es soplar y hacer botellas. Es sobrevivir a crisis, a cambios de reglas, a generaciones enteras que se van y vuelven, a técnicos que prometen y a otros que directamente mienten. Quimsa llegó a esa cifra en su temporada número 21, con 601 victorias y 399 derrotas, lo que le da un 60,1% de efectividad. Para que se entienda: ganar seis de cada diez en la Liga argentina es un golazo de media cancha.
Una marca con apellido propio
Porque ningún récord existe sin los que lo construyen, ¿no? El jugador con más presencias en la Liga defendiendo la aurinegra es el siempre vigente Damián Tintorelli, con 339 partidos. El tanque, el que nunca se guarda nada. Lo siguen Juan Brussino, con 273, y Jonatan Treise, con 260. Tres nombres que son tres pilares. Y si hablamos de puntos, ahí manda Julio Mázzaro, con 3.934 tantos, escoltado por Brandon Robinson, con 3.548, y otra vez Brussino, con 2.979.
- Damián Tintorelli: 339 partidos
- Juan Brussino: 273 partidos
- Jonatan Treise: 260 partidos
El clásico de siempre, con la Fusión mirando de arriba
Justo el rival para esta noche de fiesta. Antes de este cruce, Quimsa y Atenas se habían visto las caras 75 veces, con 43 victorias del santiagueño y 32 del cordobés. Y ni hablar de Regatas Corrientes, otra visita recurrente: 76 partidos, 39 a 37 a favor de la Fusión. Son rivalidades que tienen olor a cancha vieja, a gira de colectivo y a ganar de visitante cuando el aplauso se hace esperar.
“Es un orgullo enorme ser parte de este plantel. Mantener un proyecto durante tantos años requiere mucho esfuerzo de todos los que estamos adentro.”Nicolás Copello, capitán de Quimsa
El capitán Copello, con la cinta bien firme, lo dijo con el tono justo: orgullo y esfuerzo. Y el director deportivo Diego Lo Grippo le puso el moño histórico al recordar que esto nació en 1989, de la unión de tres instituciones del básquet santiagueño. O sea, la Fusión es hija del trabajo en conjunto, no de un capricho. Se nota.
Lo que viene después de los mil
La cuenta grande, la que importa, sigue siendo la de los títulos. Quimsa levantó la Liga en la 2014/15 y en la 2022/23, y suma nueve trofeos nacionales más tres internacionales: la Liga Sudamericana del 2009 y la Basketball Champions League Americas del 2019/20 y la 2023/24. Poca cosa, ¿no? Bromas aparte, en la era moderna de nuestro básquet, la Fusión se codea con los más grandes.
Y ojo con un dato que me parece clave: de los mil partidos, 159 fueron en playoffs, con 88 victorias y 71 derrotas. No todo fue fase regular. El Ferroviario se acostumbró a jugar en marzo, abril, mayo. Y cuando te acostumbrás a eso, los mil encuentros llegan solos, casi sin darte cuenta.
Para cerrar, me dejo llevar por el corazón: la predicción decía que este partido iba a ser un trámite para la visita, por la diferencia de presente entre uno y otro. Me equivoqué feo, porque Atenas peleó hasta el final y el resultado se cocinó con cuchillo y tenedor. Sirva esto de prueba: cuando el Ferroviario juega sus partidos importantes, los guiones se tiran a la basura. Y así tiene que ser. Salud, Quimsa, por mil.
