Manzana adentro y arriba: la tarta que se hace en una tarde y se disfruta con lo que haya en la heladera
Una receta de la cocina de siempre, con la fruta dentro de la masa y por encima en láminas. Sólo lleva media hora de horno y se termina con un glaseado rápido de damasco, si es que hay ganas de ponerle la frutilla al postre.
A unos 1.200 kilómetros de la Capital Federal, en cualquier cocina de pueblo que se precie de tal, la tarta de manzana sigue siendo esa receta que no falla. La que se prepara sin mirar demasiado el reloj, la que perfuma la casa entera mientras se hornea y la que, al sacarla, obliga a cortar la primera porción todavía caliente. En tiempos de cocinas medidas al gramo y pasos filmados, esta versión vuelve a lo simple: una batidora de mano, un molde redondo de unos 24 centímetros y un horno encendido a 180 grados hacen casi todo el trabajo.
La manzana, dos veces en la misma masa
Lo que distingue a esta preparación es que la fruta aparece dos veces. Una parte se tritura junto con el resto de los ingredientes de la masa y la otra se corta en láminas y se distribuye encima, de modo que al hornear queda una textura húmeda en el interior y una cobertura dorada en la superficie. Para la masa, el material disponible menciona leche, azúcar, huevo, manteca, harina, levadura y manzanas, aunque aclara que no precisa las cantidades de todos ellos, un detalle a tener en cuenta antes de lanzarse a la cocina. Para el glaseado, en cambio, sí indica cinco cucharadas de mermelada de damasco, aunque deja abiertas las proporciones de agua y azúcar que también forman parte de ese paso.
- Untar el molde de unos 24 centímetros con manteca o margarina y precalentar el horno a 180 grados.
- En un bol colocar la leche, el azúcar, el huevo, la harina, la levadura y la manteca blanda, sin derretir.
- Sumar media manzana y procesar todo con la batidora de mano hasta integrar.
- Pelar y cortar las demás manzanas en láminas, agregarlas a la mezcla y revolver.
- Llevar al molde engrasado y hornear durante 30 minutos.
- Opcional: mientras se hornea, calentar en una cacerola chica la mermelada de damasco con agua y azúcar, y volcar sobre la tarta apenas sale del horno.
