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Viernes, 2 de octubre de 2026
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Madrid, a la deriva: tres caídas al hilo y un Campazzo que todavía no encuentra el ritmo

El Merengue perdió 102-98 ante Hapoel Tel Aviv en Sofía y completó un arranque histórico en negativo. Deck y el cordobés apenas gravitaron. Ahora le viene Partizan, con un Vildoza encendido.

Por Matías SantillánDeportes · · hace 9 h
Madrid, a la deriva: tres caídas al hilo y un Campazzo que todavía no encuentra el ritmo

Che, cuando el Merengue se cae tres veces seguidas en el arranque de la Euroliga, no hay eufemismo que salve la cosa: esto es papelón. Y de los gordos. El Real Madrid perdió 102-98 frente al Hapoel Tel Aviv en un partido que se jugó en Sofía, Bulgaria, y que dejó al club con un récord de 0-3 que, según los datos que maneja la propia competencia, no tiene antecedentes en la historia aurinegra en el inicio del torneo. Ni el ferro de los manuales se banca un arranque así.

Lo de los argentinos duele en el alma. El base Facundo Campazzo terminó con tres puntos, dos rebotes y siete asistencias en poco más de media hora en cancha. Siete pases gol son un golazo para cualquier muñeca, pero tres tantos con esa camiseta pesan como una mochila. Gabriel Deck, el alero santafesino, apenas pudo meter un punto. Un punto. Poquito y nada para un jugador que, cuando está fino, es un problema serio para cualquiera que le toque marcarlo.

Una remontada que no alcanzó

El partido tenía aroma a goleada histórica. El Madrid se fue al descanso 63-57 abajo y, promediando el tercer cuarto, llegó a estar 22 puntos por debajo en el marcador. Ahí, cuando el barco se iba a pique, salió a flote la jerarquía individual. Hilvanaron un parcial de 19-0 que dio vuelta la historia y los puso al frente. Pero el envión no les duró: en el último cuarto el Hapoel reaccionó, se subió al lomo del encuentro y se lo llevó por cuatro.

Theo Maledon, con 26 tantos, fue el dueño del goleo madridista. Timothé Luwawu-Cabarrot lo escoltó con 21 y Walter Tavares firmó 14 desde la pintura. Tres nombres que cargaron la mochila mientras el resto de la tropa miraba. El problema no es de talento: es de regularidad.

Lo que tiene que ajustar el Madrid para ganar

  • Defensa de mitad de cancha hacia atrás: recibir 63 puntos antes del descanso es una invitación a perder. El equipo necesita comunicar mejor en los cambios y cerrar las penetraciones que le están destrozando la zona pintada.
  • Acompañar a Tavares: el caboverdiano no puede ser el único que manche el vidrio. Si los perimetrales no bajan a rebotear y a defender, los rivales van a seguir cobrándole cada posesión.
  • Soltar la mano desde el arco: los triples son el termómetro del Madrid. Cuando entra de afuera, todo fluye; cuando no, Tavares queda aislado y el ataque se vuelve predecible.
  • Recuperar a Campazzo conductor: el base necesita más minutos con el balón en la mano y menos acompañamiento de marca. Siete asistencias están bárbaras, pero le faltan puntos y ritmo.
  • Concentración en los cierres: las tres caídas se definieron en los últimos minutos. En Dubai fue por uno, ante Anadolu Efes por diez y ahora por cuatro. Al Madrid lo matan los finales, no el juego.

Lo que se viene: Partizan, con Vildoza encendido

El próximo desafío del aurinegro será el 8 de octubre, cuando reciba en el Palacio al Partizan de Belgrado, que viene de arrancar la temporada con dos victorias: 92-76 sobre Olimpia Milano y 92-79 frente a Paris. En ese último partido, Luca Vildoza se despachó con 16 puntos y se anotó como una de las figuras del campeón serbio. Antes de cruzarle la frontera al Madrid, los de Belgrado chocan con Bayern Múnich el 2 de octubre, así que el Vildoza puede llegar con el tanque lleno o hecho pedazos, según cómo le vaya en ese compromiso.

Argentinos por el mundo

El resto de la legión albiceleste tuvo un arranque más amable. Valencia Basket, con el estreno del chaqueño Gonzalo Corbalán, venció 96-94 a Besiktas y 111-88 a Baskonia. Por su parte, Olimpia Milano se quedó con una victoria y una derrota: cayó en el debut justamente ante Partizan y luego se recuperó con un 87-85 sobre Virtus Bologna, con cinco puntos y cuatro rebotes de Leandro Bolmaro.

Mi pronóstico, para no romper la costumbre: decía que el Madrid iba a ganar el primero, después que empataba en el segundo y ahora apuesto a que cae en el tercero. Es decir, le pifié a los tres. Si le erro al cuarto, ya ni me hago cargo. Mientras tanto, sigo creyendo que esta plantilla se acomoda y termina arriba en la tabla. El tiempo dirá si fui muy buen optimista o muy buen ingenuo.

MS

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