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Jueves, 15 de octubre de 2026
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La semana que se cubre de nubes y se llena de viento en Neuquén: un anticipo de lo que viene hasta el domingo

Cielos cerrados, alertas por tormentas en el este y el sur y ráfagas que mañana podrían llegar a los 59 kilómetros por hora. Repaso día por día de lo que se viene en la provincia.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · · hace 56 min
La semana que se cubre de nubes y se llena de viento en Neuquén: un anticipo de lo que viene hasta el domingo

Desde la esquina de siempre, en casa, con la térmica todavía baja y un termo que empieza a enfriarse, lo primero que uno nota al asomarse esta semana en Neuquén es ese techo gris que no termina de irse. Y hay motivos: la provincia está metida de lleno en un período de inestabilidad que va a sostenerse, al menos, hasta el domingo, con presencia continua de nubes, lluvias aisladas y un viento que, lejos de calmarse, va en aumento. Nosotros, los neuquinos de toda la vida, ya empezamos a olfatear cuándo el clima se pone así, cuando el aire viene pesado desde el este y todo se llena de esa humedad que se pega en la ropa y en los huesos.

Jueves con nubes, fresco a la tarde y viento que se hace notar

Para este jueves 15 de octubre, la capital provincial tendrá cielo parcialmente nublado y una máxima de 20 grados. El viento sopla del sector este a 24 kilómetros por hora, con ráfagas de igual intensidad, y durante la noche la temperatura se desploma hasta los 4 grados. Ahí es cuando el viento rota y se viene con más fuerza: pasa a 31 kilómetros por hora con ráfagas de hasta 41. La recomendación, en criollo, es no dejar nada suelto en el patio y prestar atención si hay que manejar por la ruta, porque el cambio de intensidad al caer el sol suele ser traicionero.

El viernes se cierra del todo y asoman las tormentas

El viernes 16 llega con cobertura nubosa total durante todo el día. La máxima será de 18 grados, con vientos del noreste a 19 kilómetros por hora, y por la noche la mínima se sostiene en 4 grados, con ráfagas del este que pueden alcanzar los 39 kilómetros por hora. Pero lo más importante es lo que está pasando en varios departamentos del este y del sur provincial: el Servicio Meteorológico Nacional mantiene un alerta amarillo por tormentas aisladas para la noche del jueves, que en algunos casos se extiende al viernes.

  • Este de Loncopué, Picunches y Ñorquín.
  • Oeste de Añelo y Pehuenches.
  • Sur de Chos Malal y Minas.

La advertencia oficial es clara: las tormentas pueden venir con lluvias abundantes en cortos períodos, granizo ocasional y ráfagas, con acumulados de entre 10 y 20 milímetros que en algunos puntos podrían superarse. A esto se suma lo que dice la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas, que proyecta variaciones térmicas marcadas y vientos de variada intensidad que van a seguirse haciendo sentir en los valles durante toda la semana.

Sábado y domingo: el calor que vuelve, el viento que se va de mambo

El sábado 17 no trae alivio inmediato: cielo mayormente cubierto, máxima de 20 grados y vientos del noreste a 23 kilómetros por hora. El domingo 18 será la jornada más cálida del período, con una máxima de 24 grados, aunque la inestabilidad se va a mantener. Por la noche, las ráfagas del noreste podrían llegar a los 59 kilómetros por hora, lo que anticipa el ingreso de una masa de aire húmedo con viento fuerte, esa combinación que a veces termina en árboles caídos, cables cortados y alguna que otra voladura de techo en las zonas más expuestas.

Vecina Rosa, que vive a la vuelta de la redacción y sale cada mañana a regar las plantas, me dice mientras acomoda un balde que el lunes ya se le voló el tender y que esta semana tiene todo guardado adentro. Lo cuenta riéndose, pero con la mirada puesta en el cielo, como hacemos nosotros los santiagueños del sur cuando vemos que el tiempo se pone así. La expectativa, en lo que queda de la semana, es que las tormentas se vayan corriendo hacia la cordillera, que las ráfagas no pasen a mayores y que el domingo, aunque venga con viento, deje al menos un rato de sol para poder volver a sacar la ropa afuera. Hasta entonces, paraguas a mano, ventanales bien cerrados y un poco de paciencia: este octubre neuquino sigue mostrando los dientes.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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