La selección va por la dorada y otra vez la tiene que ganar sobre la hora
El ferroviario derrotó 1-0 a Perú con un bombazo de Espíndola a los 89 minutos en Newell's y jugará la final ante Paraguay, el mismo que lo goleó en el debut. Placente y sus pibes buscarán el oro el viernes a las 15.
A River lo jubilaron hace rato y al ferroviario lo siguen haciendo sufrir hasta el minuto final. En Rosario, en la cancha de Newell's, la selección sub de Placente volvió a mostrar esa costumbre insana que ya tiene registrada: resolver los partidos cuando la cancha ya está empezando a pedir que alguien se anime. Esta vez fue un remate desde afuera del área del pibe Espíndola, el de Rojas, que se metió junto a un palo a los 89 minutos y le dio a la Argentina el 1-0 sobre Perú que la depositó en la final de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
El ferroviario venía generando, venía llegando, venía acumulando situaciones, sobre todo a través del Chaqueño Domínguez Ávila, que tuvo varios mano a mano que no pudo meter. Hasta que a un minuto del final apareció una pelota suelta después de un lateral en ataque y el volante de River la tomó como vino. Zurdazo, al palo, y a cobrar. Así, con el corazón en la boca, como le gusta al público que no quiere sufrir pero termina sufriendo igual.
El rival vuelve a ser el mismo que lo goleó en el debut
El aurinegro será Paraguay, que sacó su boleto con otro 1-0 sobre Chile. Será el cruce más incómodo posible, porque fue justamente el conjunto guaraní el que le ganó 2-1 a la Argentina en la primera fecha, la única derrota del ferroviario en todo el recorrido. La revancha está servida para el viernes a las 15, otra vez en Rosario, con la medalla dorada en juego.
- Ante Uruguay, gol de Domínguez Ávila a los 75 para un 1-0 ajustado.
- Contra Venezuela, empate de Tulián en el minuto 94 para ir a semis.
- Ante Perú, el zapatazo de Espíndola a los 89 para meterse en la final.
Mirá vos, una fija que ya parece marca registrada. Tres partidos, tres definiciones en el cierre, con el arco rival temblando cuando el ferroviario se empecina. Placente paró un 5-2-3 con Espíndola y Carrizo en el medio, Thiago Pérez y Salas por los costados, y arriba Subiabre, Domínguez Ávila y Tulián. Después movió el banco, metió a Uriel Ojeda por Carrizo y dejó al pibe de Rojas como único mediocampista central. Le salió bien, claro, aunque bien lo define cualquiera con un gol así.
“El plantel busca sostener el esfuerzo con encuentros cada dos días. Estoy feliz por haber convertido el gol.”Santiago Espíndola
Un pibe con historia de del pueblo
Espíndola tiene 18 años, nació en Rojas y llegó a River a los 13, después de formarse como enganche en el Club Argentino de su pueblo. En Núñez lo corrieron hacia el medio y hoy juega de volante central en la Reserva. Entró desde el banco en el debut y de ahí en más fue titular: acumula 290 minutos en cuatro partidos en apenas siete días, un desgaste bárbaro para alguien tan chico. Y encima le tocó ser el que la mandó a guardar cuando la gente ya casi se iba acomodando en la butaca.
Ahora sí, lo que viene: la final del viernes frente a Paraguay, con la espina del 2-1 del arranque todavía clavada. Yo les voy a tirar un pronóstico: gana la Argentina 2-0 y se trae el oro. Después, si me equivoco, vuelvo acá y les digo en vivo y en directo que la pifié como tantas veces. Pero mientras tanto, que sueñen los pibes: ya se ganaron el derecho de ilusionarse.
