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La pobreza trepó al 32,3% y la canasta básica le ganó la carrera a los salarios

El Observatorio de la UCA advierte que los alimentos y los servicios esenciales subieron por encima de la inflación y empujaron a casi quince millones de argentinos por debajo de la línea de pobreza. Especialistas prevén un segundo semestre con indicador estable, aunque condicionado por la evolución del empleo y del poder adquisitivo.

Por Ana PalavecinoCampo y monte · 27 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Cubrir los gastos básicos les exigió a las familias argentinas una porción cada vez mayor de sus ingresos durante el primer semestre de 2026, según el análisis del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina. La Canasta Básica Alimentaria se encareció 21,6 por ciento y la Canasta Básica Total, que suma a la comida otras necesidades como vestimenta, transporte y vivienda, avanzó 19,8 por ciento. Ambas variaciones quedaron muy por encima de la inflación del período, que fue de 16,8 por ciento, lo que confirma que los bienes esenciales volvieron a ganarle la pulseada al índice general de precios y golpearon con más fuerza el presupuesto de los hogares.

La presión no se limitó a la góndola del supermercado. El observatorio de la UCA señaló que los pagos de alquileres, tarifas de servicios públicos y otros rubros difíciles de reemplazar crecieron por encima de muchos ingresos familiares, lo que achicó el dinero disponible para comprar alimentos y atender el resto de las necesidades. En otras palabras, mientras los precios regulados y los alquileres corrían más rápido que los sueldos, la plata que quedaba para llenar la heladera se derretía mes a mes.

Quince millones de personas bajo la línea de pobreza

En ese escenario, la pobreza alcanzó al 32,3 por ciento de la población, unos quince millones de argentinos, con cerca de 1,9 millones de personas que se sumaron por debajo de la línea de pobreza respecto del segundo semestre de 2025. La indigencia, en tanto, afectó al 7,5 por ciento, cerca de 3,5 millones de personas, con unas 538 mil más que en el período previo. El dato muestra que la caída del poder adquisitivo no se repartió de manera pareja: profundizó la pobreza existente y empujó a nuevos hogares a una situación más extrema.

“Los hogares pobres cubren, en promedio, apenas el 64,1 por ciento de la Canasta Básica Total, con un faltante que equivale a 569.100 pesos mensuales por familia a precios de agosto.”Consultora LCG

El mercado laboral, del lado menos favorable

El trabajo tampoco contribuyó a amortiguar el golpe. El informe de la UCA destacó que cayeron los puestos registrados y crecieron las ocupaciones informales y precarias, al tiempo que se registró una nueva pérdida del poder adquisitivo de los salarios formales. Las estimaciones de la consultora Equilibra precisaron que el ingreso real registrado retrocedió 0,6 por ciento mensual en julio y 3,1 por ciento en la comparación interanual, para un cálculo basado en una canasta actualizada con la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18.

Qué puede pasar hacia fin de año

  • Santiago Poy, investigador del Centro de Investigación y Acción Social, anticipó una pobreza relativamente estable hacia el cierre de 2026 siempre que no haya cambios bruscos en la inflación ni en el nivel de actividad.
  • Daniel Schteingart, investigador de Fundar, coincidió en proyectar estabilidad en un contexto de ingresos reales estancados y advirtió que cualquier mejora dependerá de una recuperación sostenida del salario formal.
  • Ambas lecturas coinciden en que la evolución del indicador dependerá de cuánto logren recomponerse los sueldos frente al costo de cubrir las necesidades básicas, la gran pregunta abierta del segundo semestre.

Mientras las consultoras y los centros de estudio debaten si la pobreza se estabiliza o vuelve a repuntar, la radiografía de fondo muestra una economía en la que los precios de la comida y de los servicios esenciales le vienen sacando varias vueltas de ventaja a los ingresos familiares, y en la que la pregunta sobre quién termina pagando la cuenta del ajuste sigue sin respuesta, porque la respuesta, como siempre, la están dando los mismos: los hogares que cada mes ven cómo la plata alcanza para menos cosas.

AP
Ana PalavecinoCampo y monte

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