La noche se prende en San Isidro: Mala Fama debuta en La Paranoli y la cumbia toma el Tattersall
La histórica banda de Hernán Coronel se sube por primera vez al escenario de La Paranoli el viernes 23 de octubre, con la Orquesta Kaluqueña como invitada, DJs y un Paseo del Arte para extender la velada hasta el amanecer.
Uno cierra los ojos en Buenos Aires y todavía puede escuchar, intacto, el eco de La marca de la gorra resonando en algún patio del conurbano donde la cumbia villera empezó a inventar su propio alfabeto. Eran años en los que el baile era un modo de defenderse, y Mala Fama apareció en ese mapa como una de las bandas que pusieron nombre y apellido a un sonido que ya no se iba a ir nunca más. Por eso a mí, que llevo años siguiendo estas movidas desde el portal, la noticia de que van a debutar en La Paranoli me parece de esas cosas que hay que contar despacio, como quien prepara un asado y avisa a los vecinos.
El patio, antes que el escenario
Antes de hablar del show hay que hablar del lugar, porque en La Paranoli la geografía pesa tanto como la grilla. La cita es el viernes 23 de octubre en el Tattersall del Hipódromo de San Isidro, ese galpón noble de Avenida Márquez 800 que supo ser picadero de apuestas y que hoy se transforma, cada quince días, en una suerte de varieté moderna donde conviven la cumbia, el arte y la nostalgia. La noche arranca a las 22 y se estira hasta las 4 de la madrugada, con entrada restringida para mayores de 25 años y la tranquilidad, para los que miran el cielo con preocupación, de que el evento no se suspende por lluvia. Es, en definitiva, un patio enorme vestido de fiesta.
Una banda, un debut
Mala Fama, que se formó en 1998 y debutó discográficamente en 2000, llega por primera vez a uno de los escenarios de La Paranoli. Lo hacen encabezando una nueva edición que, según los organizadores, ya agotó sus primeras tres etapas de preventa, dejando únicamente disponible la cuarta, que cuesta 35.000 pesos e incluye el acceso hasta la 1. Es un detalle que a esta altura del partido parece menor pero que a los que vamos tanteando mes a mes nos dice mucho: la convocatoria ya está hecha, y lo que queda es confirmar el ritual.
La grilla completa
La noche se arma con varias camadas que vale la pena repasar para no perderse nada:
- Mala Fama, en su debut, como cabeza de cartel y con todo el peso de sus himnos de cumbia villera.
- La Orquesta Kaluqueña, agrupación de cumbia latinoamericana del conurbano oeste, con experiencia en Pasión de Sábado y colaboraciones con Los Palmeras y Diego Mujica, de Tambó Tambó.
- Diyaneiro, que regresa a La Paranoli para hacerse cargo de una de las cabinas.
- Sista V, DJ afroargentina que cruza hip hop, dancehall, funk brasileño y afropop en sus sets.
La Orquesta Kaluqueña es de esas bandas que uno descubre de golpe y termina tarareando toda la semana, y su presencia en la grilla le da a la noche un segundo aire bienvenido: si Mala Fama representa la raíz y la historia, Kaluqueña trae el pulso de una cumbia que se anima a mirar hacia afuera sin perder la calle.
Paseo del Arte: la otra puerta de la noche
Porque La Paranoli no es solo una pista: además de la música, la fecha ofrece un Paseo del Arte con exposiciones, fotografía y arte en vivo, tarot para los que andan con el corazón inquieto, food trucks para comer entre baile y baile, artistas itinerantes que aparecen cuando uno menos lo espera y un puesto de merchandising oficial para irse a casa con la remera puesta. Es una idea que a los que peinamos canas nos reconcilia con la noche: la fiesta puede ser densa, popular y, al mismo tiempo, tener una capa de cuidado estético que invita a quedarse.
La propia organización cuenta que La Paranoli nació en 2009 como una varieté under en el Bajo de San Isidro y que, edición tras edición, superó los 500.000 asistentes y reunió a más de 1.500 artistas. Son números que, dichos así, suenan a estadística, pero que cuando uno los traduce en caras, abrazos y caderas en movimiento quieren decir otra cosa: que hay un público fiel que cada quince días elige este Tattersall como punto de encuentro.
Vale la pena, ya que estamos, marcar algunas reglas del juego que los organizadores remarcan para que la noche fluya: no se permite ingresar con indumentaria de equipos de fútbol argentinos y la entrada es exclusivamente para mayores de 25. Detalles que no son capricho sino parte de un código que el público de La Paranoli ya hizo propio y que, en cierto modo, forma parte del encanto.
Dónde y cuándo
La cita, entonces, queda así de clara: viernes 23 de octubre, desde las 22 y hasta las 4 de la madrugada, en el Tattersall del Hipódromo de San Isidro, Avenida Márquez 800, en el partido de San Isidro. La preventa vigente, cuarta etapa, sale 35.000 pesos y permite entrar hasta la 1; pasado ese horario el acceso depende de la noche. Lo que uno se lleva, en definitiva, es algo más que un show: es la confirmación de que la cumbia villera sigue teniendo patio propio en el conurbano, y de que en Buenos Aires todavía hay lugares donde el baile, el encuentro y el arte se dan la mano sin pedir permiso. ¿Ya fuiste a La Paranoli o es tu primera vez? Contanos en los comentarios.
