La láctea Verónica vende dos plantas en Santa Fe por 15,5 millones de dólares y traspasa a 225 operarios para tentar la supervivencia
La operación, que se somete a la homologación del Juzgado Comercial N° 17, apenas cubriría uno de cada cinco pesos del pasivo acumulado por la firma, que mantiene sin actividad a su fábrica de Lehmann y adeuda salarios desde enero.
La empresa láctea Verónica, fundada en 1923 en la provincia de Buenos Aires y con plantas radicadas en Santa Fe, presentó en agosto un acuerdo para desprenderse de los establecimientos de Clason y Suardi, operaciones que en conjunto aportarían 15,5 millones de dólares y permitirían reubicar a 225 empleados bajo nuevas figuras patronales. La compañía arrastraba al 30 de junio de 2026 un pasivo total de 118.496 millones de pesos, por lo que el monto negociado representa apenas alrededor del 20% de la deuda declarada en el concurso preventivo que tramita ante el Juzgado Comercial N° 17.
Según consta en el expediente, la planta de Clason quedaría en manos de Lacterra S.A.S. a cambio de 9 millones de dólares, mientras que la de Suardi sería transferida a Copalac S.A.S. por 6,5 millones. En ambos casos la cesión comprende los inmuebles, la maquinaria y los activos industriales asociados, de modo que las compradoras asumirían la explotación integral de las unidades. Se trata de firmas con las que Verónica ya mantenía vínculos comerciales bajo la modalidad de fasón, un esquema en el que un operador produce en instalaciones ajenas con sus propios equipos y a cambio de un canon o tarifa convenida.
El cuadro de fondo de la compañía
El deterioro productivo se refleja en las cifras del último ejercicio: Verónica pasó de vender 94.798 toneladas en 2024 a 69.692 toneladas en 2025, una contracción del 26,5% en los volúmenes comercializados, y cerró ese período con pérdidas de 28.549 millones de pesos, frente a una ganancia de 3.414 millones en el ejercicio previo. La combinación de menor facturación, deuda creciente y salarios impagos desde enero configuró, según describió la propia empresa ante el tribunal, el escenario que motivó la solicitud de concurso y la búsqueda de aliados para sostener parte de la estructura.
- Composición estimada del pasivo al 30 de junio de 2026: obligaciones fiscales y previsionales por 76.245 millones de pesos; deuda comercial por 26.861 millones; obligaciones laborales por 10.357 millones; pasivo financiero por 4.211 millones, y otros conceptos menores.
- Plantas afectadas por el acuerdo: Clason y Suardi, con 225 empleados en total, serían absorbidas por Lacterra S.A.S. y Copalac S.A.S. respectivamente.
- Situación de la tercera unidad: la planta de Lehmann, con 112 trabajadores, permanece paralizada y la empresa analiza alternativas para su reactivación.
Qué pidió la Justicia antes de homologar la operación
El juzgado requirió a Verónica que acompañe los estatutos y la composición accionaria de Lacterra y Copalac, que detalle los criterios con los que fueron seleccionadas como adquirentes y que precise sus antecedentes comerciales y financieros, además de informar si hubo otras ofertas consideradas por el directorio. La respuesta a esos pedidos resulta determinante, porque sin la convalidación judicial las cesiones no pueden efectivizarse y el proceso de salvataje queda a la espera de un visto bueno que, según analistas del fuero concursal, suele demorar varias audiencias cuando la operación concentra casi la totalidad del activo productivo de la concursada.
La lectura del expediente permite comparar la situación actual con la del ejercicio anterior: si en 2024 la firma había terminado con un resultado positivo de 3.414 millones de pesos, al cierre de 2025 acumulaba un rojo de 28.549 millones y una caída de ventas superior al 25% interanual, lo que ubica a Verónica bastante por debajo del desempeño promedio del sector lácteo nacional en un año en el que, según estimaciones de la industria, la producción primaria y la elaboración industrial mostraron una retracción más moderada. Esa brecha entre la compañía y el promedio general del rubro explica en buena parte la urgencia con la que la dirección impulsa las transferencias.
“Copalac ya reactivó la planta de Suardi el mes pasado tras ocho meses de inactividad, y Lacterra firmó en julio su contrato de fasón en Clason, aunque todavía no inició la producción porque las instalaciones están siendo reacondicionadas luego de haber estado paralizadas desde enero.”Datos del expediente del concurso preventivo de Verónica
Con el pago de salarios suspendido desde enero, la compañía confía en que la absorción de los 225 operarios por parte de las compradoras descomprima la delicada situación laboral en esas dos localidades, mientras sostiene conversaciones informales con eventuales interesados en reabrir la fábrica de Lehmann, donde aún permanecen los 112 trabajadores restantes. La estrategia, según describieron fuentes cercanas al expediente, apunta a mantener el mayor volumen posible de fuentes de empleo aun a costa de resignar unidades de negocio y de admitir una quita significativa frente al pasivo total acumulado.
En definitiva, la operación que Verónica puso sobre la mesa del Juzgado Comercial N° 17 deja a la vista una tensión difícil de resolver: el precio de venta apenas cubriría uno de cada cinco pesos adeudados, lo que obliga a la concursada a explorar otras vías de financiamiento o a profundizar la quita para sus acreedores, al mismo tiempo que la suerte de la planta de Lehmann y de sus 112 empleados seguirá dependiendo de la capacidad de la firma para conseguir un nuevo operador o de un eventual plan de reactivación que, hasta ahora, no aparece formalizado. ¿Alcanzarán los 15,5 millones de dólares, junto con la búsqueda de un socio para Lehmann, para evitar que el concurso derive en una liquidación definitiva?
