La familia de Gaspi tomó las riendas de su Instagram y promete mantener vivo el humor que lo caracterizaba
A tres meses de la muerte del creador de contenido, su madre y sus hermanos recuperaron la cuenta y se comprometieron a cuidar el archivo de casi tres millones de seguidores. El anuncio abrió un nuevo capítulo en el vínculo entre la comunidad digital y los seres queridos del influencer.
Soy Pablo Trejo y voy con esta historia que me llegó al alma, porque cuando se va alguien que nos hizo reír de verdad, lo primero que uno piensa es cómo hacer para que ese rastro no se pierda en el laberinto de internet. Y resulta que la familia de Gaspar Prim Díaz, conocido en las redes como Gaspi, acaba de dar un paso enorme en ese sentido: recuperó la cuenta oficial de Instagram del pibe y se puso al frente de un archivo que reúne a casi tres millones de seguidores, nada menos. Lo hicieron su madre, Michelle Prim, y sus hermanos Francisco y Federico, los tres juntos, como un bloque, como esa que arma cualquier familia cuando la vida les pone la prueba más dura.
La noticia se conoció esta semana, a poco de cumplirse tres meses del fallecimiento del creador de contenido, y llegó a través de una historia publicada en el propio perfil, que es como decir que el mensaje salió desde adentro, con la voz oficial de quienes ahora lo administran. Ahí, los tres dejaron bien en claro cuál es la prioridad que se propusieron: preservar cada publicación que Gaspi dejó sembradas en la red y sostener el puente con la comunidad que se fue armando alrededor de sus videos, esa gente que lo seguía no solo por la gracia sino también por la cercanía que él transmitía pantalla mediante.
Pudimos recuperar su cuenta y vamos a cuidarla
El comunicado en cuestión es cortito pero tiene una carga enorme, y por eso lo rescato textual, porque vale la pena leerlo con atención. “Pudimos recuperar su cuenta y a partir de ahora la vamos a cuidar nosotros, para proteger todo lo que él construyó”, escribieron Michelle, Francisco y Federico, en un movimiento que está a mitad de camino entre lo administrativo y lo profundamente emotivo. Después, la cosa se pone más sentida todavía, porque los tres agregan una frase que pinta de cuerpo entero al Gaspi que todos recordamos: “Que este lugar siga siendo un espacio para recordarlo como era, con su alegría y ese humor tan característico que nos hacía reír a todos”. No hace falta mucho más, la verdad.
Lo que me copa de este tipo de decisiones familiares es que no se quedan solo en lo formal, en el trámite de recuperar una contraseña y listo, sino que hay todo un detrás de escena que incluye el agradecimiento a la gente. Y acá también lo hicieron: en el mismo mensaje, la familia valoró los mensajes, los abrazos virtuales y las muestras de afecto que recibieron a lo largo de estos meses, y reconocieron que ese acompañamiento los ayudó a atravesar el duelo, que no es moco de pavo cuando se pierde a un hijo y a un hermano en plenitud. Subrayaron, además, el lugar que se ganó la comunidad que se armó en torno a sus videos, eso que en la jerga de las redes llaman engagement pero que en criollo es algo mucho más simple y más bonito: gente que se encariñó de verdad.
Ahora bien, este recupero de la cuenta no es un hecho aislado, porque la familia viene moviéndose desde hace rato para mantener viva la memoria de Gaspi. A principios de agosto, por ejemplo, Michelle Prim viajó a Sevilla junto a otros seres queridos del influencer y participó de La Velada del Año VI, el evento de boxeo que organiza el streamer español Ibai Llanos en el estadio La Cartuja. La presentación la hizo el propio Ibai, que tomó el micrófono para presentar a la madre de Gaspi ante los miles de jóvenes que se acercaron al predio, y Michelle entró nada menos que con la bata de boxeo que su hijo había usado en una edición anterior, un detalle que me parece de antología, porque transforma una prenda deportiva en un objeto sagrado sin necesidad de decir una palabra.
En esa presentación, Michelle les habló directo a los pibes y las pibas que estaban en la tribuna y les dejó un mensaje que me parece de los más lindos que escuché en mucho tiempo: les pidió que se cuidaran entre ellos, que se bancaran en los momentos difíciles y, sobre todo, que valoraran a sus familias mientras las tengan al lado. Esas palabras, en boca de una madre que acaba de perder a un hijo, pesan el doble, pesan el triple, y son de las cosas que a uno le quedan dando vueltas en la cabeza durante días. La escena completa, con Ibai como anfitrión y con la bata como bandera, fue uno de los momentos más emotivos de toda la velada, y dejó a la vista algo que el propio Gaspi había construido a lo largo de los años: un ida y vuelta entre el stream, el humor y un público que lo quería de verdad.
Mientras tanto, en el plano más terrenal, la continuidad del perfil ya tiene responsables concretos, y eso es una buena noticia para los casi tres millones de seguidores que se preguntaban qué iba a pasar con tanto material acumulado. Michelle, Francisco y Federico son ahora quienes deciden qué se sube, qué se responde y cómo se sigue alimentando ese archivo que Gaspi dejó sembrado. La idea, según se desprende del comunicado, no es transformarlo en otra cosa ni convertirlo en un mausoleo digital, sino mantenerlo como lo que fue: un espacio para reírse, emocionarse y sentirse cerca de alguien que supo conectar con miles de desconocidos con una naturalidad pocas veces vista.
Dónde y cuándo se puede ir a recordarlo
Si querés pasar por el perfil y dejar tu huella, la cuenta oficial está activa y se puede visitar en Instagram, donde la familia ya subió la primera historia bajo su nueva administración. También podés buscar las grabaciones de La Velada del Año VI en el canal de Ibai Llanos, que sigue disponible en la plataforma de streaming, para ver el momento en que Michelle entró al estadio con la bata de su hijo, un fragmento que vale la pena atesorar. Y si te copa revivir los mejores momentos del Gaspi, su archivo completo sigue intacto en la misma cuenta, ordenado como él lo dejó antes de irse, esperando al próximo visitante que se digne a pasar y a reírse, que es lo que él hubiera querido.
