La escena que Eastwood filmó y escondió: el final que Sin perdón casi tuvo y que todavía nadie vio
El guionista David Webb Peoples reveló el que Clint Eastwood grabó para el cierre de la película ganadora de cuatro Premios Óscar, una vuelta al hogar que incluía una mentira piadosa del pistolero William Munny a su hijo mayor y que el director decidió tirar a la basura por considerarla un golpe de más.
Yo siempre pensé que el último plano de William Munny en Sin perdón era uno de los más incómodos que había visto en un western, ese travelling hacia atrás que va dejando chico al personaje mientras la música entra y la imagen se va apagando, como si la cámara misma se estuviera alejando de lo que acaba de pasar, de toda la sangre derramada en Big Whiskey, del Sheriff Little Bill, de los vaqueros que lo ayudaron y de los que mandó al otro lado. Pero resulta que ese cierre, el que todos recordamos y el que le valió a Clint Eastwood el Óscar a la mejor película y al mejor director en la ceremonia de 1993, no fue el único que existió. Hubo otro, se filmó con los mismos actores y en el mismo set, y durante un buen rato convivió con el que conocemos, hasta que Eastwood lo mandó al tacho y nunca más se supo de él.
La historia la contó el guionista David Webb Peoples en una entrevista reciente, casi como si se hubiera cansado de cargar con un secreto que ya cumplió 34 años. Peoples, que también escribió el guion de otra joyita como Blade Runner del 82, recordó que Eastwood venía masticando la idea de llevar Sin perdón a la pantalla desde principios de los ochenta, cuando le compró los derechos del libreto todavía sin pulir, pero que se tomó casi una década para sentarse a dirigirla porque sentía que no era el momento justo, que le faltaba calle, le faltaría decirlo con mis palabras, para meterse en la piel de un pistolero jubilado que vuelve a matar por dos mil dólares y que ya no tiene edad ni reflejos para andar haciéndose el duro.
El reencuentro en el patio de la casa
La escena descartada mostraba a Munny llegando de vuelta a su rancho, reencontrándose con sus dos hijos, la nena chiquita y el varón más grande, Will Jr, y volviendo a esa vida de campo que había dejado cuando le ofrecieron el trabajo en Wyoming. El ambiente era tranquilo, de tarde de campo, con los caballos cerca y el sol cayendo, hasta que el pibe, que ya tenía edad de entender ciertas cosas, notaba que en la casa había más plata de la que correspondía, que la heladera estaba llena y que el caballo era nuevo, y le preguntaba al viejo si había matado a alguien. Munny le contestaba que no, que la plata la había juntado de otra manera, y la película terminaba ahí, con esa mentira piadosa, con esa pequeña cobardía de un padre que no se anima a contarle a su hijo en qué anduvo.
“Está avergonzado de lo que hizo. Munny no dice 'maté a esos hijos de puta', no se jacta, no hace un discurso heroico. Vuelve a su casa y miente.”David Webb Peoples, guionista de Sin perdón
Lo más fuerte del asunto, lo que a mí más me hizo ruido cuando lo leí, es la referencia que Peoples tuvo en la cabeza al escribir ese final alternativo. El guionista reconoció sin vueltas que la escena estaba calcada del cierre de El Padrino, cuando Michael Corleone le miente a Kay sobre su participación en la masacre que lo subió al trono de la familia, y le dice que él no tuvo nada que ver, que fue Carlo nada más, mientras la puerta se va cerrando y la mentira queda flotando en el aire. Es la misma estructura, el mismo mecanismo emocional, y encima hay un dato extra que parece inventado pero es real: Francis Ford Coppola fue uno de los directores que sonó para ponerse al frente de Sin perdón antes de que Eastwood la hiciera propia, así que la influencia cruzada entre las dos películas no termina en la escena final, viene desde mucho antes.
El golpe de más
Eastwood le dijo a Peoples, de manera bastante directa, por qué la sacó del corte final. Le pareció un golpe de más, una capa de sentido extra que la película no necesitaba, y decidió dejarla afuera sin dar más explicaciones. El material rodado, que llegó a estar dentro de un primer montaje y que el propio guionista vio proyectado, nunca se publicó en ningún formato, ni siquiera apareció como contenido extra en las ediciones en DVD o Blu Ray que salieron con el correr de los años, así que hoy por hoy no se puede ver en ningún lado y Peoples admitió que tampoco sabe bien dónde está guardada la cinta.
Yo me quedo dando vueltas con la pregunta que te tiro al final y que es la que más me interesa discutir con quien se prenda: si ese cierre alternativo, con Munny volviendo al patio de su casa y mintiéndole en la cara a su hijo, no le hubiera dado al personaje una vuelta de tuerca más profunda, más amarga, más humana que el travelling hacia atrás que todos recordamos. O si Eastwood tuvo razón en sacarla, en confiar en que la imagen final del pistolero chiquito, solo y sin épica, ya decía todo lo que había que decir sobre la violencia y sus consecuencias. La podés ir a repasar a cualquier repositorio de streaming, porque Sin perdón sigue siendo de esas películas que conviene volver a mirar de grande, cuando uno ya entendió de qué se trata eso de juntarse con alguien y arrepentirse a la vez.
