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La dolarización digital que se cocina en el teléfono: stablecoins, ahorro y trabajo remoto en la Argentina de los billetes que faltan

Un ejecutivo global de una billetera cripto aseguró que la Argentina tiene una de las tasas más altas del mundo de usuarios de stablecoins y que el uso dominante ya no es la especulación sino resguardar pesos, cobrar sueldos del exterior y mover dólares a bajo costo. Adelantó que se vienen cuentas bancarias virtuales en Estados Unidos atadas a la billetera y rendimientos del 3% anual con autocustodia.

Por Ana PalavecinoCampo y monte · 4 de septiembre de 2026 · hace 1 h

En casi todos los países las criptomonedas siguen siendo un instrumento de especulación reservado a minorías con appetite por el riesgo, pero en la Argentina el escenario se lee al revés: una porción muy amplia de la población ya opera con stablecoins y lo hace, sobre todo, para dolarizarse sin pisar una cueva ni hacer cola en un banco. Así lo describió Alvin Kan, director de operaciones global de Bitget Wallet, durante una visita al país en la que aseguró que la Argentina está entre los mercados con mayor proporción de usuarios de este tipo de activos en el mundo, una afirmación que, si se contrasta con lo que se ve en cualquier kiosco porteño donde se ofrecen dólares cripto por transferencia, parece más cercana a una confirmación empírica que a un dato de marketing.

Kan marcó un punto de inflexión global que, según su lectura, se concretó el mes pasado: por primera vez la cantidad de usuarios que realizaron transacciones de pago con cripto superó a la de quienes hicieron operaciones de trading. Para el ejecutivo, eso confirma que el activo dejó de ser patrimonio exclusivo del apostador de contratos perpetuos para empezar a colarse en la vida cotidiana de la gente común, y aclaró que en sus reuniones en Buenos Aires la conversación giró muy lejos de las memecoins y muy cerca de las preguntas de cualquier trabajador argentino: cómo resguardar el sueldo, cómo cobrar en moneda dura y cómo evitar que la transferencia del exterior se coma la ganancia.

“Muy pocas personas hablan de negociación de contratos perpetuos o de memecoins; cada vez más gente habla de pagos, de ahorrar en dólares.”Alvin Kan, COO global de Bitget Wallet

Cobrar en dólares desde un sofá y sin pasar por el banco

  • Una cuenta bancaria virtual en Estados Unidos atada a la billetera cripto, pensada para freelancers y trabajadores remotos que facturan al exterior y quieren recibir transferencias directas como stablecoin, sin pasar por bancos corresponsales ni por plataformas como PayPal.
  • herramientas de remesas que prometen comisiones más bajas y tiempos más cortos que los del sistema tradicional, una ventaja que en la Argentina pesa doble porque cada dólar que se pierde en el camino es un porcentaje del ingreso que se licúa antes de llegar al bolsillo.
  • opciones de rendimiento en stablecoins con autocustodia: una primera línea apunta a un retorno del 3% anual sin necesidad de mover los fondos a otra plataforma, y habrá alternativas con tasas mayores a medida que se sumen socios, aunque el directivo no dio a conocer los nombres ni los riesgos asociados.
  • compatibilidad con redes y exchanges globales, lo que en la práctica significa que un diseñador freelance en La Plata, un programador en Mendoza o una exportadora de servicios en Rosario pueden mover sus dólares digitales con la misma facilidad con la que hasta ahora solo movían pesos.

La pregunta que sobrevuela toda la conversación y que ningún ejecutivo cripto termina de responder en público es la de siempre: quién paga la cuenta cuando el sistema se tensa. Porque el atractivo de las stablecoins como herramienta de ahorro y cobro es innegable en un país con inflación crónica y cepo cambiario, pero el día que el peso se estabilice, que las restricciones aflojen o que un regulador local decida ir a fondo contra los activos digitales sin respaldo claro, esa misma ventaja relativa se puede volver de un plumazo un pasivo. Mientras tanto, en las mesas de los cafés de Palermo, en los grupos de WhatsApp de profesionales independientes y hasta en los mostradores de las casas de cambio informales, la conversación ya cambió: ya no se discute si conviene meterse en cripto, sino en qué billetera conviene hacerlo para no quedar afuera de la próxima capa de servicios financieros que, guste o no, se está construyendo sobre una tecnología que no entiende de bancos centrales ni de horarios de atención al público.

AP
Ana PalavecinoCampo y monte

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