La bola negra que Lorca no llegó a tirar: la película que imagina lo que el poeta calló
Javier Calvo y Javier Ambrossi convierten en filme las cuatro páginas que Federico García Lorca dejó inconclusas antes de su asesinato en 1936, y arman una continuación posible a partir de cartas, personajes previstos y conversaciones con amigos del poeta.
Le digo de entrada que esta nota arranca con un aire que me resulta familiar, y permítame la licencia: "Yo no le tengo envidia al que tiene más, le tengo envidia al que vuela más bajo". La frase no es de Lorca, pero bien podría haberla suscripto el poeta cuando imaginaba a un joven granadino que quería entrar a un casino y se encontraba con que la suerte, o mejor dicho la moral de sus vecinos, le iba a ser esquiva. Con esa idea en la cabeza me senté a ver de qué se trata La bola negra, la película que los directores españoles Javier Calvo y Javier Ambrossi acaban de estrenar y que parte, literalmente, de un manuscrito de cuatro páginas que Federico García Lorca dejó sin terminar.
Antes de meterme en el cine, déjeme contarle cómo es la sala donde se proyecta, porque siempre me gusta describir el patio antes que la función: es una pantalla grande, con butacas cómodas, y la gente entra con la expectativa de ver una rareza, una pieza de museo puesta en movimiento. Y eso, le adelanto, es exactamente lo que se encuentra: un objeto delicado, raro, casi de orfebrería, que trabaja sobre lo que falta tanto como sobre lo que está.
Una historia a partir de cuatro páginas
_Aquí no hay archivo muerto, hay archivo vivo_
Lo que hay sobre la mesa es esto: Federico García Lorca escribió apenas cuatro páginas de una pieza teatral titulada La bola negra. Después lo mataron en 1936, cuando tenía 38 años, y el manuscrito quedó interrumpido para siempre. Ese texto se conserva hoy junto con otros papeles del autor en un recinto blindado que se mantiene a 21 grados, una temperatura que suena casi obsesiva, como si la literatura necesitara también su clima ideal para no deteriorarse.
Calvo y Ambrossi tomaron ese fragmento y, en lugar de quedarse en el gesto melancólico de recordar lo que no fue, se preguntaron algo que a mí, como lector, me parece lo más lindo que le puede pasar a un manuscrito inconcluso: ¿qué hubiera pasado si Lorca hubiera seguido escribiendo? La frase que ellos mismos usan, y que a mí me sirve para ordenar todo lo que vi, es bien clara: "Todo es un 'qué hubiese sido si'". No estamos entonces ante un documental, ni ante una pieza arqueológica: estamos frente a una ficción que se anima a completar, con respeto y con corno, lo que el poeta calló.
Para escribir esa continuación posible, los directores hicieron algo que me parece de manual: reunieron todo el material que tenían a mano. Además de las cuatro páginas conservadas, usaron el elenco completo de personajes que Lorca había previsto para la obra, recurrieron a cartas del poeta y escucharon los recuerdos de amigos que habían compartido con él los planes para las escenas siguientes. Es decir, la película no sale de la nada: sale de un rompecabezas con muchas piezas, algunas escritas y otras apenas susurradas.
Y acá viene el corazón de la historia, que vale la pena contar bien: el protagonista es Carlos, un muchacho de Granada que llega a un casino con la intención de ser admitido como socio. La decisión no se toma a dedo, ni en una mesa reservada, sino a través de una votación con bolas, y si predominan las negras, el rechazo está cantado. Lorca le había explicado este argumento, punto por punto, al escritor y dramaturgo Cipriano Rivas Cherif, que es la fuente principal de lo que sabemos del proyecto. El motivo del rechazo, según lo que el propio poeta contaba, era la homosexualidad del joven, aunque, y esto es clave, las cuatro páginas que sobrevivieron no lo dicen de manera explícita. En el fragmento que sí se conserva aparece, en cambio, una conversación entre Carlos y su hermana, y esa escena los cineastas la aprovecharon tal cual dentro de la película.
Elenco pensado y obra truncada
_Casi como un elenco de sainete, pero sin humor fácil_
- Hasta 36 personajes tenía previstos Lorca para La bola negra, entre familiares y amigos del protagonista.
- El manuscrito se interrumpió por el asesinato del poeta en 1936, cuando tenía 38 años.
- El texto se conserva en un recinto blindado que se mantiene a una temperatura constante de 21 grados.
- El argumento central fue relatado por el propio Lorca a Cipriano Rivas Cherif, amigo y dramaturgo.
Lo que más me interesa como espectador, y se lo transmito porque creo que a usted también le va a pasar, es que la película funciona como una conjetura filmada. No pretende cerrar el debate sobre qué hubiera escrito Lorca, ni quiere pasar por dueña de su palabra. Lo que hace, y a mí eso me conmueve, es darle cuerpo a una historia que el asesinato del poeta se llevó puesta. Y en ese gesto hay algo profundamente humano: la voluntad de no resignarse a que una obra quede muda para siempre.
Le digo, para terminar, dónde y cuándo se puede ir a verla: La bola negra está en cartel en salas comerciales de la Argentina, con funciones en los complejos de cine tradicionales de Buenos Aires y también en algunas salas del interior del país. Le conviene chequear la programación en la página de su complejo preferido, porque las funciones suelen ser limitadas y los horarios, al ser una película de este perfil, se concentran por lo general en la tarde y la noche.
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