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Viernes, 2 de octubre de 2026
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Iván Noble rescata del fondo del placard las canciones que el tiempo dejó en pausa y las vuelve a poner en escena

El cantante repasó su archivo personal y armó un show para desempolvar temas que hacía años no sonaban en sus recitales. Antes de cada función, La Plata y San Telmo.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · · hace 9 h
Iván Noble rescata del fondo del placard las canciones que el tiempo dejó en pausa y las vuelve a poner en escena

Hay una frase vieja del Chaqueño Palavecino que se repite en las cocinas del norte y que ahora me vuelve a la cabeza mientras escribo esto: uno no canta lo que quiere, sino lo que le sale del alma en el momento justo. Y algo de eso, justamente, parece haberle pasado a Iván Noble, que después de años de girar por el país con un repertorio más o menos estable, sintió que había llegado la hora de abrir ese cajón donde se acumulan las canciones que uno fue dejando de lado casi sin darse cuenta, por, por los tiempos del show, por la comodidad de apoyarse siempre en los mismos títulos que la gente ya sabe de memoria y que canta antes de que arranquen. Así nació Canciones traspapeladas, una especie de rescate personal que el músico llevará primero a La Plata y después al corazón de San Telmo, y que tiene, me parece, algo de confesión íntima: la de un artista que se permite revisar su propio archivo sin miedo a quedar expuesto.

Lugares comunes (en el mejor sentido)

El viernes 17 de octubre de 2026, Noble se presentará en el teatro Metro de La Plata, una sala con historia y con butacas que invitan a escuchar de verdad, sin el bullicio de un estadio. Después, ya metido de lleno en la temporada porteña, repetirá la experiencia el viernes 6 y el viernes 13 de noviembre en La Trastienda, ese histórico de la calle Balcarce, en San Telmo, donde tantas veces el rock argentino se dio cita y donde el público suele llegar temprano, ocupar las mesas del fondo, pedir algo y quedarse ahí, como en un patio grande, hasta que se apaga la última luz.

Lo que me gusta de este formato, y se lo comento tal cual a quien esté leyendo, es que vuelve a poner en primer plano algo que a veces se pierde en la vorágine de las giras: el derecho del artista a detenerse, a mirar hacia atrás con ojos limpios y a decir bueno, esto también soy yo. Canciones que habían quedado fuera de sus conciertos, piezas de distintas etapas de su carrera que llevaba mucho tiempo sin tocar, vuelven a tener lugar en un escenario, y eso, en los tiempos que corren, tiene bastante de acto de coraje.

La historia entre tus dedos

En paralelo a este repaso de su propio cancionero, Noble sorprendió con una versión de Mi historia entre tus dedos, del italiano Gianluca Grignani, un tema que él mismo reconoce que empezó a interpretar casi de casualidad, a partir de una invitación a la fiesta Fa, esos encuentros que se hacen año tras año en distintos puntos del país y que suelen funcionar como usina de ideas para los músicos. Para aquella participación, en lugar de apelar a un tema propio, decidió elegir una composición de otro artista y se inclinó por esa balada que sonaba mucho en las radios de los años noventa y que él, cuenta, escuchaba de chico en la casa de su abuela, junto a Domenico Modugno y a otros intérpretes del género, de la mano de su madre.

“La gente, no importa si está en Formosa, en Cariló o en Paraguay, cuando llega el estribillo está toda cantando.”Iván Noble

Después la incorporó a sus shows, primero con cierto cuidado, como probando, y la respuesta que encontró entre los asistentes terminó de empujarlo a llevarla al estudio y grabarla. Es que, como él mismo lo explica con esa voz calma que lo caracteriza, cuando el público se hace cargo del estribillo ya no hay mucho más que discutir: la canción funciona, atraviesa generaciones y geografías, y lo mismo da que la platea esté en el sur, en el norte o cruzando la frontera.

A mí, personalmente, me resulta entrañable que Noble reconozca que en sus primeros años como cantante de rock le costaba admitir ese gusto por la canción italiana y que reservaba esos temas para los encuentros informales, para los asados, para los after. Es algo muy de los músicos de su generación, criados entre el rock nacional y la música que sonaba en la casa de los padres, y que durante mucho tiempo vivieron esa dualidad como una pequeña vergüenza. Hoy, en cambio, la reivindica sin vueltas, y hasta se da el lujo de meterla en un disco y salir a defenderla en vivo.

Canciones ajenas, propias decisiones

Por otra parte, interpretar obras ajenas no es ninguna novedad en la discografía solista de Noble, que a lo largo de los años grabó Las malas compañías junto a Joan Manuel Serrat y también hizo versiones de temas de Leonardo Favio, de María Elena Walsh y hasta de Julio Iglesias, lo cual habla de un cantante que no se casa con un género y que entiende que el cancionero es un patrimonio común al que se puede entrar y salir sin pedir permiso. Como él mismo lo explica, sus elecciones se apoyan en las canciones, sin limitarse a un estilo musical, y eso, para alguien que lleva décadas arriba de un escenario, es una declaración de principios.

Así las cosas, Canciones traspapeladas se presenta como una oportunidad ideal para reencontrarse con un Noble más reposado, más consciente de su propio archivo, y a la vez más curioso, abierto a revisitar nombres que tal vez muchos de sus seguidores ni se imaginaban que formaban parte de su universo. Las funciones en La Plata y en La Trastienda prometen, por lo que se desprende de sus propias palabras, ese clima íntimo de patio grande donde las canciones vuelven a respirar, y donde el público termina siendo, como siempre, el verdadero custodio de la memoria.

PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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