Instituto le pintó la cara a Boca en Córdoba y Alarcón se vistió de verdugo en el Kempes
El Ferroviario se lo ganó al Xeneize con un gol de pelota parada, el equipo de Arruabarrena llegó con medio plantel a la Sudamericana y el primer tiempo se cerró con un 1-0 que le hace cosquillas a más de uno.
Arrancó el partido y había que ser muy dormido para no darse cuenta de quién era el dueño de la pelota en el Kempes. Instituto salió a morder desde el primer minuto y a Boca lo agarró la paliza demasiado rápido. Ferroviario contra Xeneize, clásico del fútbol argentino, y esta vez la cosa se pintó de rojo y blanco desde temprano.
A los pocos minutos avisó Cerato, que se encontró con una pelota adentro del área y la mandó a guardar, pero el arquero Montero se mandó una atajada al primer palo que valió un gol. Figura total el arquero de Boca en esa, porque después no pudo hacer mucho más.
El gol que enmudeció La Bombonera visitante
De la pelota parada nació el tanto. Tiro libre para Instituto, centro al área, un cabezazo en el punto penal y Alarcón la bajó con el pecho, se acomodó y la metió de primera al primer palo. Golazo del capitán cordobés, que grita como un loco y se transforma en pesadilla aurinegra cada vez que se cruzan. Un gol así, en pelota parada, es de esos que te arruinan la tarde antes de empezarla.
Lo de Boca fue un desastre en ese tramo. Arruabarrena guardó a siete jugadores pensando en la Sudamericana ante Vasco da Gama y la apuesta le salió mal en el arranque. Valencia fue titular arriba, Palacios arrancó como enlace, pero el equipo nunca le encontró la mano al partido. Lo único rescatable del primer tiempo Xeneize fue la atajada de Montero, que sostuvo el cero y evitó que la cosa fuera peor.
“Me gusta ser protagonista, sobre todo en partidos así. Cuando toca definir, hay que estar ahí.”Fernando Alarcón
El antecedente más cercano entre estos dos le sonreía a Boca: 2-0 en La Bombonera con goles de Aranda y Bareiro en marzo. Pero eso fue otra película, con otro contexto y con otro Boca. Hoy el contexto es el de un Instituto que sueña con clasificar por primera vez a una copa internacional y de un Xeneize que prioriza un partido importantísimo entre semana.
Pronóstico mío antes del entretiempo: lo iba a empatar Boca en el segundo tiempo con un bombazo de alguien que entraba desde el banco. Total, ¿quién me va a creer a mí que termino acertando? Lo más probable es que termine escribiendo la crónica de la remontada aurinegra o de un Ferroviario que lo aguanta con las uñas y se mete de lleno en zona de copas. Veremos, querido lector, si esta vez no me equivoco otra vez.
